Profesionales de El Calafate y El Chaltén se perfeccionan en lectoescritura para personas con discapacidad intelectual
El ciclismo de Ruta regresa a El Calafate

  OPINIÓN  19 de marzo de 2017
Apuntes Ciudadanos: PERSONAS y PERSONAJES
Alejandro Rojo Vivot (1) nos acerca como en nuestros días se sigue reflexionando y discutiendo sobre el humor, aunque en la historia hay muchas anécdotas de grupos humanos dispuestos a concentrar lo público, financiero entre otas cosas. HUMOR, POLÍTICA Y AFINES LXV.

“Los hombres no se han contentado con gozar de lo cómico allí donde ha aparecido ante ellos, sino que han tendido a sustituirlo intencionadamente. De este modo, como mejor puede llegarse al conocimiento de la esencia de lo cómico es estudiando los medios encaminados a hacer surgir artificialmente la comicidad. En primer lugar podemos hacer surgir lo cómico en nuestra propia persona, con objeto de divertir a los demás, fingiéndonos por ejemplo, simples o desmañados”. [2]

 

Sigmund Freud (1856-1939)

 

Que en el siglo XXI se siga reflexionando y discutiendo con respecto a qué es el humor y, por caso, cuáles son sus límites hasta donde le es posible avanzar sin caer en agravios, ofensas, injurias, etcétera, es prueba, al menos, que la humanidad aún tiene muchas cuestiones en que ocuparse incluyendo, sin duda, la generalización irrestricta del cumplimiento cabal de los derechos humanos.

La novela autobiográfica de Lucio Vicente López (1848-1894) “La gran aldea. Costumbres bonaerenses”, (1884), es un valioso documento histórico que describe una parte de la vida cotidiana de un sector social, económico y político de gran influencia en los destinos de la capital federal de Argentina. Sus páginas son chispeantes con anécdotas y apreciaciones propias de ese grupo humano dispuesto a concentrar el poder público, financiero, comercial, etcétera.

“Aquella noche no se hablaba sino de política, y solamente los que hemos vivido bajo la atmósfera caliente del Buenos Aires de entonces, podemos apreciar la importancia que tenían las pláticas de los mostradores [3] de la calle del Perú y de la calle de la Victoria. [4] (…)

Yo me retiré poco a poco de la sala y me fui en busca de los sirvientes, que departían el mismo tema en las habitaciones interiores de la casa; las mulatas y negras de la servidumbre cotorreaban a destajo sobre política. (…)

Al día siguiente reinaba en la ciudad un inmenso entusiasmo; hombres y mujeres hervían en el puchero porteño, como diría el autor de El Diablo cojuelo. [5] Todas las elegancias, todo el caudal de las modas habían sido reservadas para aquel día. [6] Muchas matronas de peso, que hoy han trepado la cima de los cincuenta, eran criaturas adorables entonces y esperaban con las manos llenas de flores y coronas el desfile de sus guerreros predilectos, hoy maridos vichocos [7] o solteros embalsamados, que purgan el delito de su inconstancia en el Club del Progreso [8] reflexionando sobre una mesa de dominó. (…)

Quise ver más pero los jinetes hicieron caracolear sus caballos; las primeras hileras de la columna aparecieron, y apenas llegó a mi oído el eco de una proclama de acentos olímpicos pero simpáticos que se extinguía en el estruendo unísono de un aplauso tributado por veinte mil manos. Yo aplaudía también y baría [9] palmas.

-¿Por qué aplaude –me dijo Alejandro, de mal humor-, si no oye nada?

-¡Oh! –le contesté-, ¿acaso es necesario entender? ¿Cómo aplauden también todos los demás sin entender?” [10]

 

[1] Fue Jefe del Grupo de Trabajo Jurisdiccional del Sistema Automático de Información de la Función Pública, Ministerio de Trabajo de la Nación. 

[2] Freud, Sigmund. El chiste y su relación con lo inconsciente. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Tomo I. Páginas 1143 y 1144. Madrid, España. 1973.

[3] Se refiere a que muchos comercios también eran lugares de encuentro social, inclusive algunos despachaban bebidas tanto a los clientes que permanecían de pie o sentados a pequeñas mesas; todavía perduran algunos.

[4] Primero se denominó “De la victoria” en honor a los ciudadanos de Buenos Aires que se involucraron activamente en las invasiones inglesas de 1806 y 1807. Fue una de las principales en cuanto al comercio sobre todo la venta al menudeo de las vituallas cotidianas y otros elementos como para la vestimenta. Fue una zona donde principalmente se concurría cuando se iba “a las tiendas”. Luego se denominó Hipólito Yrigoyen.

[5] Obra satírica de 1641, del novelista y autor teatral del siglo de oro español Luis Vélez Guevara (1578-1644).

[6] Ingreso al puerto de Buenos Aires de parte de las tropas que habían luchado para vencer al Rosas.

[7] Caballos viejos con dificultar para andar.

[8] Fundado en Buenos Aires el 1 de mayo de 1852, por políticos conservadores como parte del proceso iniciado después del derrocamiento de Rosas. En la actualidad sigue en actividad y muchas de sus actividades son públicas.

[9] Presionaba.

[10] López, Lucio Vicente. La gran aldea. Costumbres bonaerenses. Centro Editor de América Latina. Páginas 39, 40, 44, 47 y 53. Buenos Aires, Argentina. Enero de 1980.



COMPARTIR:
Notas Relacionadas





LO MAS LEIDO DEL MES

 
Murió una mujer tras ser embestida
Incendio destruyó una casa y generó pánico en vecinos
Turismo. “Alguien le está bajando el pulgar a El Calafate”
Chocaron y se subieron a la vereda
Hospital SAMIC. Investigan si hubo responsabilidad médica en deceso de una persona
 

El Tiempo en El Calafate

3.4°C

Mayormente soleado

HORÓSCOPO

 
Escorpio
 

DOLAR

 
COMPRA
VENTA
35.10
37.10

 

LO MAS LEIDO DEL AÑO 2018

 
COMENZÓ LA RUPTURA DEL GLACIAR MORENO
LA GRILLA COMPLETA DE LA FIESTA DEL LAGO 2018
Por su retroceso el Glaciar más grande de la Argentina se queda sin visitas
Ya hay evacuados por la inundación
Sebastián Yatra lanzó su video grabado en El Chaltén
 


Ahora Calafate - © 2018 - Todos los derechos reservados


RadiosNet