CARTAS ORGÁNICAS Y LA DIGNIDAD HUMANA

Opinión 04/11/2020 Por Alejandro Rojo Vivot
Los Derechos Humanos en nuestras sociedades son vitales para la dignidad, eso se logra con Participación Ciudadana y que cada ciudadano se involucre para tener sociedades mas democráticas y sustentables. Por Alejandro Rojo Vivot.
20200908 Ushuaia basura en la vía pública

FOTO: ARV. BASURA EN VÍA PÚBLICA

“Era una población emprendedora, insolente, pero por eso mismo le gustaba. No era una de esas poblaciones de ideas atrasadas y estrechas, dominadas por los convencionalismos, como otras ciudades más viejas, sino que poseía una exuberancia y una osadía a las suyas”. [1] (1936)

 

Margaret Mitchel (1900-1949) [2]

 

Las cartas orgánicas son magníficos acuerdos institucionales para impulsar la generalización, en cada comunidad, de políticas públicas que dignifiquen a cada uno de los individuos y a la sociedad en conjunto.

La autonomía personal está encuadrada en la Declaración Universal de Derechos Humanos (NU, 1948).

Además es causa necesaria para el desarrollo de cada uno de las personas como de las ciudades; las visiones paternalistas buscan acotar las posibilidades de pensar y decidir aduciendo los más peregrinos argumentos de poco sustento.

Las cartas orgánicas son las normas pétreas que enmarcan legalmente a las sociedades locales.

Tanto en su redacción, en su aplicación como en el control del cumplimiento, la participación ciudadana es clave para contribuir al desarrollo de ciudades democráticas, transparentes, solidarias y sustentables.

Desde tiempos muy remotos, los seres humanos nos congregamos viviendo en caseríos, parajes, pueblos o ciudades y, por caso en áreas rurales, con cierto nivel de aislamiento pero siempre con referencia a un sitio, a una historia, a una geografía, etcétera.

Es tan fuerte la relación con medio que, con frecuencia, la identificación personal que, casi, a la toponimia se agrega o reemplaza al apellido: soy María de Calamuchita, Pedro Caleta Chipana, etcétera.

Los relativamente insuficientes, en cantidad y calidad, de servicios cloacales, pluviales, suministro domiciliario de agua y gas, como la mala calidad del transporte público y el concesionado, contribuyen a describir el déficit habitacional en Argentina como en muchos otros países.

La violencia, la ineficiente cobertura fuerzas de seguridad incluyendo, a veces, su corrupción y las prácticas de gatillo fácil, la deficiente iluminación pública sobre todo en barrios con población de bajos recursos, la manipulación clientelar de gobernantes, partidos políticos como de algunos grupos religiosos, poco favorecen el desarrollo de políticas integrales democráticas y sustentables.

La degradación ambiental en ámbitos urbanos agrava la situación en general de las poblaciones, sus economías, etcétera; el resguardo ambiental debe ser una prioridad fundamental.

La ya citada Declaración Universal de Derechos Humanos explicita que: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”. [3]

Cabe recordar que, unos meses antes el sistema continental ya había establecido: “Considerando: Que los pueblos americanos han dignificado la persona humana y que sus constituciones nacionales reconocen que las instituciones jurídicas y políticas, rectoras de la vida en sociedad, tienen como fin principal la protección de los derechos esenciales del hombre y la creación de circunstancias que le permitan progresar espiritual y materialmente y alcanzar la felicidad;

Que, en repetidas ocasiones, los Estados americanos han reconocido que los derechos esenciales del hombre no nacen del hecho de ser nacional de determinado Estado sino que tienen como fundamento los atributos de la persona humana;

Que la protección internacional de los derechos del hombre debe ser guía principalísima del derecho americano en evolución;

Que la consagración americana de los derechos esenciales del hombre unida a las garantías ofrecidas por el régimen interno de los Estados, establece el sistema inicial de protección que los Estados americanos consideran adecuado a las actuales circunstancias sociales y jurídicas, no sin reconocer que deberán fortalecerlo cada vez más en el campo internacional, a medida que esas circunstancias vayan siendo más propicias. (…)

Acuerda: Toda persona tiene derecho a que su salud sea preservada por medidas sanitarias y sociales, relativas a la alimentación, el vestido, la vivienda y la asistencia médica, correspondientes al nivel que permitan los recursos públicos y los de la comunidad”. [4]


 
[1] Mitchell, Margarett. Lo que el viento se llevó. RBA editores. Página 453. Barcelona, España. 1993.
[2] Premio Pulitzer en 1937.
[3] Naciones Unidas, Asamblea General. Declaración Universal de Derechos Humanos. Resolución 217 A (III). Artículo 25 1. París, Francia. 10 de diciembre de 1948.
[4] IX Conferencia Internacional Americana. Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre. Artículo XI. Bogotá, Colombia. 1948.

Por Alejandro Rojo Vivot

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