USHUAIA Y SU CARTA ORGÁNICA. 2002-2021

Opinión 28/04/2021 Por Alejandro Rojo Vivot - Escritor
Esta herramienta debe servir para que los ciudadanos se involucren y participen y que todas las ciudades puedan tenerla y aquellas que las tengan cumplirlas con la participación ciudadana. Por Alejandro Rojo Vivot.
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FOTO: ARV. COSTANERA. USHUAIA. MOBILIARIO URBANO. 2020

“Las organizaciones vecinales son ignoradas y sobreviven sin gobernabilidad sobre los problemas comunales, mientras éstos se acumulan como asuntos de menor valor en la agenda del Presidente y sus Ministros. (…) La forma más simple de congelar el conocimiento científico es declarar sinónimos a los nuevos conceptos. (…) El estadista no sólo ve más allá de la curva. Es creador de caminos”. [1]

 

Carlos Matus (1931-1998) [2]

 

Como los seres humanos, las sociedades y, por caso, sus instituciones, las formas de relacionarse y gobernarse, etcétera, a veces mutan casi periódicamente con distintos ritmos: avanzando, estancándose, replegándose y con cuanta otra dirección y ritmos sean posibles, en forma imperceptible o de manera evidente, etcétera; las protagonizan personas, pequeños grupos o inmensas mayorías que, en algunas oportunidades quedan rezagados mientras otros crecen, integran alianzas, se suscitan conflictos, se plantean dilemas, se hacen evidentes algunas contradicciones y los sesgos surgen cada tanto como las claras visualizaciones de los derroteros a seguir.

LA NECESARIA REFLEXIÓN

La revisión crítica es un valor ingente aunque también están quienes optan por lo conocido en cálido confort, los que reiteran estereotipadamente consignas, mientras se llevan a cabo, frecuentemente, las pujas y consensos, etcétera.

Otros bregan por el imperio del pensamiento único tan a contrapelo de la diversidad humana y el irrefrenable desarrollo de las ideas, cambios de contextos, avance de la interacción general, etcétera.

La búsqueda de consensos, el liderazgo como servicio, la inteligencia del trabajo mancomunado, la transparencia, la democracia participativa, etcétera, son más eficientes que las autocracias.

CIUDADANOS INTEGRADOS

El sistema universal de derechos humanos posee un incalculable bagaje conceptual y su aplicación cabal en cada individuo y comunidad significa, entre otras, “la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen como base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”; [3] [4] En este sentido es necesario estar atentos pues hay quienes buscan acotarlos o ningunear a algunos por razones coyunturales.

100%

Tanto en las ciudades de Río Grande [5] y Ushuaia [6] se establecieron participativamente las respectivas cartas orgánicas, señalando claros ejemplos de procesos públicos e institucionales de involucramiento de la población, que continúan impactando positivamente el desenvolvimiento de la vida comunitaria como de cada habitante.

Además, lejos están de ser tareas inacabadas o cosificadas, pues demandan de los individuos, grupos y, por caso, de los poderes públicos, una gran cuota de desarrollo integral, aprendiendo de la experiencia y estando continuamente alerta para que se afiancen plenamente.

CIUDADANOS CABALES

En este sentido es importante continuar lo iniciado hace años con éxito y extender la capacitación con respecto a la Carta Orgánica, acrecentando las perspectivas democráticas y de su eficiente aplicación.

“Por el carácter cívico y constitucional que reflejan las aspiraciones y el sentir de la comunidad del Pueblo de Ushuaia, la difusión del texto de la Carta Orgánica se aplica para la formación político social”. [7]

El orgullo de pertenecer a una comunidad determinada, con alguna capacidad de acrecentar la perspectiva como, por ejemplo, conociendo también otras experiencias, multiplica las posibilidades innovadora para la creación de oportunidades para un mejor desarrollo individual, grupal, etcétera.

Conocer, reflexionar y aplicar la Carta Orgánica es un camino que vale la pena transitar.

En una época inaudita de reiterados funcionarios gritones, que ofenden, descalifican, ningunean, se autoerigen en perfectos, con un amenazante dedito levantado, etcétera, es más necesario que nunca cartas orgánicas que contribuyan al desarrollo en paz de cada comunidad.

Por ejemplo, más que nunca, las cartas orgánicas deben favorecer el involucramiento de los pobladores en aspectos centrales e irrenunciables como los ambientales y las cuestiones estructurales de cada ciudad: recolección y tratamiento de los residuos domésticos y los industriales, resguardo de las reservas naturales urbanas promoviendo la articulación entre las mismas y otras zonas pertinentes, supresión de zonas inundables, etcétera.

UNA BUENA BASE PARA LO QUE FALTA

Alentando que toda ciudad posea su propia Carta Orgánica y que las mismas se cumplan cabalmente, es necesario insistir con el valor principal de las autonomías e independencias originarias que parten del valor de que cada individuo es único e irrepetible, que decide vivir en comunidad con lazos de vecindad resguardando sus derechos fundamentales, aportando participativamente al bienestar propio y general como miembro del género humano, sin menoscabo de los demás, protegiendo “la casa de todos”, cumpliendo con sus deberes que le corresponden en democracia republicana, etcétera.

UN BUEN EJEMPLO DE LOS MUCHOS

“El ambiente es patrimonio de la Sociedad. Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano. El Municipio y sus habitantes tienen el deber de preservarlo y defenderlo en resguardo de las generaciones presentes y futuras. El Estado Municipal, dentro del ámbito de sus competencias, debe impedir toda actividad que suponga una alteración del estado de equilibrio ambiental urbano preceptuado en el presente, a efectos de minimizar cualquier impacto negativo y hacer cesar toda acción que resulte incompatible con el referido estado de equilibrio. El daño ambiental genera además la obligación de recomponerlo o resarcirlo, conforme a la legislación vigente. Las autoridades, con la participación y el compromiso de toda la sociedad, proveen a la protección de ese derecho”. [8]


 
[1] Matus, Carlos. Adiós, Señor Presidente. Ediciones UNLa. Páginas 29, 56 y 99. Lanús, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Diciembre de 2007.
[2] Ministro de Economía y presidente del Banco Central en el Gobierno de Salvador Allende.
[3] Naciones Unidas, Asamblea General. Declaración Universal de Derechos Humanos. Preámbulo. Resolución 217 A (III). París, Francia. 10 de diciembre de 1948.
[4] La selección de textos corresponde únicamente al propósito de ejemplificar la exposición, dejando constancia existen otros muy relevantes pero su presentación en extenso habría excedido en mucho el espacio previsto para este escrito.
[5] 30 de noviembre de 2006.
[6] 28 de marzo de 2002.
[7] Convención Constituyente. Carta Orgánica. Artículo 15°. Ushuaia, Provincia de Tierra del Fuego, Argentina. 28 de marzo de 2002.
[8] Convención Constituyente. Carta Orgánica. Artículo 78°. Ushuaia, Provincia de Tierra del Fuego, Argentina.

Por Alejandro Rojo Vivot - Escritor

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