A 110 años del nacimiento de Julia Pantín. Pobladora pionera nacida en Lago Argentino

Nació el 31 de julio de 1916, cuando el pueblo todavía no existía oficialmente. Hija de una de las familias pioneras de la zona, creció entre viajeros, carreros y estancieros en el histórico Hotel Pantín, fue testigo del nacimiento de la localidad y dedicó su vida a preservar la memoria de aquellos primeros años. Su historia es también la historia de El Calafate.
Julia Pantín -  Foto compartida por Ángel Serra

Mucho antes de que existieran las calles, las plazas y los barrios que hoy forman parte del paisaje cotidiano de El Calafate, ya había familias que enfrentaban el viento, el aislamiento y las enormes distancias para construir un futuro en estas tierras.

Entre ellas estuvo la de José Pantín y Josefa Fleire, inmigrantes gallegos que llegaron a la zona del Lago Argentino en 1913 y levantaron el histórico Hotel El Calafate. Conocido por generaciones de pobladores simplemente como Hotel Pantín, fue uno de los establecimientos que sería fundamental para el desarrollo del naciente paraje.

Tres años después, el 31 de julio de 1916, nacía allí Julia Pantín, quien hoy es recordada como una de las primeras pobladoras nativas de esta región. Fue la sexta de los diez hijos del matrimonio Pantín-Fleire y la tercera persona nacida en la zona en llevar el gentilicio de calafateña, cuando todavía faltaban más de once años para que El Calafate fuera fundado oficialmente, el 7 de diciembre de 1927.

Su infancia transcurrió en un lugar que fue mucho más que un hotel. En aquellos tiempos, el establecimiento funcionaba como alojamiento, comedor, almacén y posta obligada para los antiguos carreros que transportaban lana desde las estancias del interior hasta los puertos del Atlántico. Por sus puertas pasaban peones rurales, comerciantes, viajeros y pioneros que iban dando forma a la vida económica y social de la región.

Julia creció en ese ambiente de trabajo permanente. Desde muy pequeña colaboró con las tareas del hotel junto a sus hermanas mayores, María Inés, conocida como "Maruja", y Aurora.

La muerte de su madre, en 1931, cambió profundamente la vida familiar. Apenas un año después, con solo quince años, Julia asumió las responsabilidades como limpiar las habitaciones, preparar las mesas para los huéspedes y encargarse del lavado de toda la ropa blanca de la familia y del establecimiento.

Con el paso de los años, cuando sus hermanas formaron sus propias familias y su padre se dedicó de lleno a la administración de la estancia La Maruja, Julia y su esposo, Manuel "Chino" Peña, continuaron al frente del hotel hasta 1944. De esa manera mantuvieron viva una tradición de hospitalidad que había sido esencial para quienes recorrían la inmensidad de la Patagonia en una época en la que los caminos eran apenas huellas y los viajes podían durar varios días.

Pero quizá su mayor legado fue otro. Julia Pantín se convirtió en una de las principales guardianas de la memoria de los primeros años de El Calafate. Sus relatos permitieron reconstruir cómo era la vida cotidiana antes de que existiera el pueblo tal como hoy lo conocemos. A través de entrevistas, conversaciones y testimonios dejó un valioso registro sobre las costumbres, los desafíos y los personajes que dieron origen a la comunidad.

Con la sencillez de quien había vivido esa historia en primera persona, solía recordar un paisaje muy distinto al actual.

"El Calafate estaba despoblado de humanidad, pero poblado de bichos: zorros, zorrinos, liebres... Acá no había nada y no lo hubo casi hasta los años '80. Las arboledas que usted ve las pusimos nosotros", decía con orgullo, recordando los álamos y sauces plantados por su familia que contribuyeron a transformar el paisaje de la localidad.

FOTO: "Una de tantas veces que voló en la zona, esa vez junto a mi hermano y mi padre (El "Lobo" Peña).
Dato anecdótico, Julia fue el primer pasajero que llevó el piloto Norberto Fernández" - nos cuenta Martín, nieto de Julia

Su vida también quedó ligada a la cultura santacruceña a través de sus hijos. Fue madre del escritor y periodista Héctor Rodolfo Peña, conocido como "El Lobo" Peña, uno de los grandes referentes de la literatura patagónica, y de Néstor "Tussi" Peña.

Julia Pantín falleció en 2013, a los 97 años, dejando detrás mucho más que el recuerdo de una pionera. Dejó una memoria viva, construida con historias, anécdotas y vivencias que hoy permiten comprender cómo era aquel pequeño paraje que, con el paso de las décadas, se transformó en una de las principales localidades turísticas de la Argentina.

A 110 años de su nacimiento, su figura invita a mirar hacia los orígenes. Porque antes de los hoteles modernos, del aeropuerto internacional y de los miles de visitantes que cada año llegan para conocer el Glaciar Perito Moreno, hubo hombres y mujeres que apostaron por estas tierras cuando todo estaba por hacerse.

Julia Pantín fue una de esas personas. Y su historia sigue formando parte de los cimientos sobre los que creció El Calafate.

Agradecemos especialmente a;

  • Ángel Serra, investigador y periodista autor del libro “Hotel El Calafate – De José Pantín y Josefa Fleire – Historia de la familia que engendro el pueblo de Lago Argentino”. 
  • Martín Peña, nieto de Julia, quien nos compartió la foto de Julia en el avión.

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