Nunca es tarde para estudiar: Reconocen a estudiantes y docentes de la EPJA N° 20
Asistir a la escuela siendo adulto no siempre es sencillo. Supone compatibilizar trabajo, familia, responsabilidades y cansancio con el desafío de aprender. Ese esfuerzo fue el centro de un reconocimiento que este jueves realizó el Concejo Deliberante de El Chaltén a la comunidad educativa de la EPJA N° 20.
La declaración, impulsada por la concejal Elizabeth Romanelli, del bloque Unión por la Patria, distinguió a estudiantes, docentes, auxiliares, personal de maestranza y mantenimiento y al equipo directivo de la institución.
En sus fundamentos, el proyecto destaca que la educación de jóvenes y adultos constituye un derecho y una herramienta de inclusión, y que quienes retoman sus estudios en la adultez realizan muchas veces un “sacrificio extraordinario” al combinar sus responsabilidades cotidianas con la exigencia del estudio.
La iniciativa también pone en valor el trabajo de quienes sostienen la escuela todos los días: docentes, auxiliares y personal no docente, remarcando que su tarea no se limita a enseñar contenidos, sino también a brindar contención y acompañamiento.
“Es simplemente reconocer lo que hacen día a día”
Durante la sesión, Romanelli explicó que el reconocimiento surgió también de haber compartido distintas actividades con la escuela y de observar el compromiso con el que estudiantes y docentes sostienen la educación de adultos.
“Para mí es un gran honor poder declarar de interés municipal a la EPJA N° 20 y a todos sus integrantes”, expresó.
La concejal destacó especialmente “la firmeza con la que se toman la educación y el querer aprender y querer dar lo mejor de sí”, y remarcó que la declaración busca “reconocer lo que ustedes hacen día a día y visibilizar también lo que están haciendo en la EPJA N° 20, que es un lugar de aprendizaje, pero sobre todo es un lugar de contención”.
Romanelli también hizo una mención especial al personal no docente, destacando a maestranzas y auxiliares por contribuir a construir “un espacio cálido y amoroso”.
Ejemplos de superación
La presidenta del Concejo Deliberante, Estefanía Leyes, también puso el foco en quienes decidieron regresar a la escuela después de muchos años.
“Ustedes son ejemplos de superación personal”, afirmó, y recordó que muchas veces estudiar en la adultez requiere reorganizar toda una vida familiar y laboral.
“Tienen toda una vida ya transitada y el hecho de que quieran dedicarle horas al estudio muchas veces no es fácil”, señaló.
El concejal Carlos Ticó sumó una imagen concreta de ese esfuerzo: trabajadores que salen de la Municipalidad por la tarde, cumplen horas extra y después se preparan para asistir a clases. “Es una decisión de aprender, pero que lleva su esfuerzo, y para los grandes mucho más”, sostuvo.
Una escuela que también aprende de sus alumnos
La directora de la EPJA N° 20, Liliana Encinas, agradeció el reconocimiento y sostuvo que la distinción representa a toda la comunidad educativa.
“Este gesto no es sólo personal, sino que reconoce la tarea diaria de toda nuestra comunidad educativa”, expresó.
Encinas destacó además el acompañamiento de distintas instituciones y organizaciones de El Chaltén y de la región, y definió a la escuela como “parte viva de la comunidad del Chaltén”.
Más adelante explicó que el vínculo educativo también funciona en sentido inverso. Los docentes enseñan, pero al mismo tiempo aprenden de las experiencias de vida de sus alumnos.
Contó, por ejemplo, que sus estudiantes le enseñaron cuestiones cotidianas vinculadas con vivir en El Chaltén: hacer fuego, manejarse con la nieve, usar una salamandra o incluso resolver tareas que desconocía. “Todo esto me lo transmiten mis alumnos, así que eso también es conocimiento”, resumió.
Los testimonios más emotivos llegaron de parte de los propios estudiantes.
Uno de ellos contó que nunca había tenido la posibilidad de asistir a la escuela y que ahora enfrenta el desafío de aprender.
“Para mí no es muy fácil ir a la escuela. No tuve nunca la oportunidad de ir a la escuela. Y ahora, como me dio la oportunidad, pero es difícil. Estoy peleado con las letras, me olvido”, relató.
Otra alumna recordó que creció en el campo y que tampoco había concurrido a la escuela durante su infancia. “Pude entender que tengo que aprender a firmar, a leer”, expresó, agradeciendo a sus docentes, compañeros y al personal que mantiene diariamente el establecimiento.
Otro estudiante contó que se animó a empezar gracias al acompañamiento de un compañero y que ahora ya proyecta continuar estudiando.
“Me empecé a animar, me siento capaz”, dijo. “Estamos todos en la misma: terminar la escuela y, si Dios quiere, también pienso hacer la otra escuela”.
También hubo quien recordó que comenzó cuando apenas eran tres alumnos y que con el tiempo la matrícula fue creciendo. “Logré terminar la primaria”, expresó una estudiante, que ahora evalúa inscribirse también en la secundaria.
Una declaración para toda la comunidad educativa
La declaración aprobada por el Concejo distingue expresamente a los estudiantes Ernesto Carlos Aburto, Elsa Arteaga Marshall, Luciana Gabina Díaz, Raúl Andrade, Nélida Teodora Acosta, Susana Aragón, Domingo José García y Virginia Sosa Acuña.
También reconoce al personal de maestranza y mantenimiento, docentes, auxiliares y equipo directivo de la institución.
El proyecto sostiene que la decisión de retomar y concluir los estudios primarios en la adultez constituye un acto de resiliencia y superación personal, pero al mismo tiempo busca visibilizar a quienes acompañan ese proceso desde la enseñanza, la contención y el trabajo cotidiano.
Quizás una de las frases pronunciadas durante la sesión sintetizó mejor el sentido del reconocimiento. Una docente definió a la escuela primaria de adultos como un lugar en el que “no hay una persona que sabe y el resto que aprende: ahí aprendemos todos, de todos”.
Y dejó una invitación abierta a toda la comunidad: quienes todavía no terminaron la primaria pueden acercarse, conocer la escuela “animarse a ir un día y después siguen yendo”.