El Mar Argentino entra en un escenario de calentamiento generalizado

Un estudio de CIMA-CONICET y WCS Argentina analizó cambios observados durante las últimas décadas y proyecciones para el Atlántico Sudoccidental. Los científicos identificaron fuertes aumentos de temperatura en la Confluencia Brasil-Malvinas y proyectan que, hacia fines de siglo, dejarían de existir las actuales zonas de enfriamiento y el calentamiento alcanzaría a toda el área estudiada.
 

El Mar Argentino y el Atlántico Sudoccidental están atravesando cambios importantes, aunque no de la misma manera en todas sus regiones. Durante las últimas décadas algunas zonas se calentaron con intensidad, otras permanecieron relativamente estables e incluso hubo sectores australes donde se registró enfriamiento.

Pero hacia el futuro ese mosaico podría cambiar. Las proyecciones climáticas analizadas por un equipo de científicos de CIMA-CONICET y WCS Argentina muestran que las actuales áreas de enfriamiento tenderían a desaparecer y que el aumento de la temperatura superficial del mar se extendería a toda la región estudiada.

Los resultados forman parte del informe “Cambio climático. Tendencias y proyecciones en el Atlántico Sudoccidental”, elaborado entre 2023 y 2025. El trabajo fue liderado por la investigadora Bárbara Franco, del CIMA-CONICET, junto con el oceanógrafo Alberto Piola y la especialista en meteorología y modelado Claudia Gulizia.

El Mar Argentino y su zona de influencia forman parte de una de las regiones marinas más productivas del océano mundial. Al mismo tiempo, el Atlántico Sudoccidental fue identificado en investigaciones anteriores como uno de los sectores oceánicos donde el calentamiento ocurre con mayor intensidad.

El nuevo trabajo analizó variables como temperatura superficial del mar, temperatura del aire, concentración de clorofila, profundidad de la capa de mezcla y nivel del mar, combinando tendencias observadas con proyecciones climáticas futuras.

Los resultados muestran que los cambios no se distribuyen de manera uniforme.

Uno de los sectores que más se modificó durante las últimas cuatro décadas es la Confluencia Brasil-Malvinas, la región donde se encuentran las aguas cálidas de la corriente de Brasil y las más frías de la corriente de Malvinas.

Entre 1982 y 2020, la temperatura superficial del mar aumentó allí aproximadamente 3,2 °C. En la zona de la corriente de Brasil el incremento fue de alrededor de 2,4 °C. Son los mayores cambios detectados en el área analizada.

En cambio, al sur de los 48 grados de latitud sur se observaron durante ese período sectores donde la temperatura superficial disminuyó. Esa diferencia entre norte y sur es justamente una de las características que las proyecciones futuras comienzan a modificar.

El calentamiento se extendería a todo el área

Los modelos utilizados para proyectar el clima hacia mediados y fines de siglo muestran un cambio significativo respecto de lo sucedido hasta ahora. Ya no aparecen regiones con disminución de la temperatura superficial del mar.

En todos los escenarios analizados, la tendencia general es hacia el calentamiento. Bajo el escenario de mayores emisiones, para el período 2081-2100 se proyectan aumentos de aproximadamente 2,8 a 3,4 °C al norte de los 42°S, mientras que entre los 42°S y 48°S las subas rondarían entre 2,6 y 2,8 °C.

En sectores todavía más australes, como Tierra del Fuego, Isla de los Estados y Banco Burdwood, el incremento proyectado de la temperatura superficial del mar es menor: alrededor de 1,8 °C.

Menos aumento no significa menos vulnerabilidad

Los investigadores remarcan que las aguas australes presentan históricamente una baja variabilidad térmica natural. Eso significa que sus ecosistemas están acostumbrados a cambios de temperatura relativamente pequeños.

Por lo tanto, aunque un aumento de 1,8 °C sea inferior al proyectado para regiones ubicadas más al norte, en esos ambientes puede representar una alteración mayor en relación con las condiciones que normalmente experimentan sus especies.

El estudio señala que ese incremento proyectado supera las variaciones estacionales observadas durante las últimas décadas en algunas de estas regiones.

Por ese motivo, las áreas marinas protegidas situadas más al sur, particularmente Yaganes y Banco Burdwood I y II, aparecen entre las zonas potencialmente vulnerables a eventos extremos y cambios ambientales que excedan su variabilidad histórica.

También cambia la productividad del océano

La temperatura no fue la única variable analizada en el estudio. Entre 2002 y 2022, los científicos encontraron un aumento de la concentración superficial de clorofila en varias regiones, especialmente a lo largo del frente de talud, en la plataforma patagónica media, en el Río de la Plata y en una franja costera situada entre los 48°S y 50°S.

La clorofila se utiliza como un indicador de la presencia de fitoplancton y, por lo tanto, de la productividad primaria del océano.

Los investigadores encontraron además cambios en la profundidad de la capa de mezcla, la franja superficial del océano donde el agua se mezcla por acción del viento, las olas y otros procesos.

En algunos sectores esa capa se hizo menos profunda, un fenómeno compatible con los aumentos de productividad registrados.

Esto no significa necesariamente que una mayor productividad sea positiva para todo el ecosistema.

Lo que muestran los datos es que están cambiando procesos físicos que influyen directamente sobre la disponibilidad de nutrientes y sobre las cadenas alimentarias marinas.

El nivel del mar

El informe también analiza la evolución del nivel del mar. Entre 1993 y 2022, el estudio identifica un incremento promedio regional de aproximadamente 0,32 metros.

Sin embargo, los autores son especialmente cautelosos cuando proyectan esta variable hacia el futuro. Los modelos muestran resultados poco robustos en buena parte del área y no existe un consenso claro entre ellos, salvo en algunos sectores ubicados al sur de 48°S.

Por eso, a diferencia de las tendencias de temperatura, las proyecciones sobre el nivel del mar deben interpretarse con mayor precaución.

Un mapa desigual del cambio climático

Una de las conclusiones centrales del trabajo es que no existe un único patrón de cambio para todo el Mar Argentino.

Las biorregiones del norte y la Confluencia Brasil-Malvinas aparecen como los sectores donde ya se produjeron los aumentos térmicos más intensos.

Las regiones australes, en cambio, tuvieron hasta ahora cambios menores e incluso enfriamiento en determinadas zonas.

Pero son precisamente esas regiones naturalmente más estables las que podrían enfrentar una mayor alteración relativa si las proyecciones futuras se cumplen.

El estudio plantea así una combinación de dos factores: la magnitud del cambio y la capacidad de cada ecosistema para absorberlo.

Los propios investigadores señalan que el trabajo constituye un primer análisis amplio y que todavía existen vacíos importantes.

Entre las prioridades identifican conocer mejor la velocidad con la que están ocurriendo los cambios y estudiar la frecuencia y magnitud futura de eventos extremos, como olas de calor y de frío marinas y atmosféricas.

Esto resulta especialmente importante en regiones de baja variabilidad natural, donde incluso episodios relativamente breves pueden representar condiciones muy alejadas de aquellas a las que están adaptadas las especies.

El objetivo final del estudio es que esa información pueda incorporarse al manejo de áreas marinas protegidas, la identificación de posibles refugios climáticos y el diseño de corredores y estrategias que aumenten la capacidad de los ecosistemas para enfrentar los cambios.