
Un proyecto escolar que trasciende las aulas: jóvenes trabajan para recuperar un espacio natural
Guillermo Pérez Luque


En un gesto de compromiso y trabajo colectivo, los estudiantes de 5° año D del Colegio Secundario N°9 de El Calafate llevan adelante un proyecto que combina deporte, educación ambiental y participación comunitaria. A lo largo de varios meses, el grupo diseñó más de 50 carteles de madera para colocarlos en el conocido “Cañadón del Esplendor”, un espacio natural ubicado en plena localidad, donde también trazaron un nuevo circuito para la práctica del mountain bike.
El proyecto surgió como parte de la propuesta socio comunitaria del curso, con el acompañamiento del docente Víctor Palomo, quien explicó que la idea nació de los propios alumnos: “El proyecto surge de la necesidad de colaborar con la comunidad de El Calafate. Vimos que había carencias en cuanto a un circuito de mountain bike y decidimos recuperarlo y señalizarlo para que las familias puedan disfrutarlo”, señaló el profesor.



Años atrás en ese los vecinos organizaban carreras y actividades recreativas, pero con el paso del tiempo el sitio había quedado abandonado y en parte convertido en basural. Los estudiantes no solo se propusieron colocar carteles informativos y de señalización, sino también realizar jornadas de limpieza para devolverle al espacio su valor ambiental y social.
Los carteles fueron hechos a mano por los propios alumnos, con materiales reciclados y madera maciza. Algunos advierten sobre el cuidado ambiental (“No arrojar basura”, “Prohibido fumar”, “Usar casco”) y otros sirven para orientar a quienes recorran el sendero. Además, incluyeron carteles educativos que identifican plantas autóctonas como el calafate, la mata negra o el coirón, con el objetivo de fomentar el conocimiento del entorno natural.

Trabajo en equipo y aprendizaje fuera del aula
Durante el invierno, los alumnos fabricaron los carteles en el laboratorio de la escuela, pintándolos con los colores y tipografía inspirados en los de Parques Nacionales: fondo marrón y letras amarillas. “Elegimos ese diseño porque mejora la visibilidad y mantiene una estética natural. Los chicos trabajaron con pintura, barniz, y se organizaron para el mantenimiento futuro”, explicó el docente.
Palomo destacó el entusiasmo del grupo: “Algunos se quedaban después de hora, incluso en días de paro, compartíamos mates y seguíamos trabajando. Cada cartel tiene el esfuerzo de los chicos, su compromiso y su creatividad.”

El proyecto contó con el apoyo de la Municipalidad de El Calafate, la empresa Marpatag y varios vecinos que colaboraron con el transporte y la logística. “Siempre hay gente que se suma. Eso también enseña a los chicos que el trabajo comunitario se construye entre todos”, agregó el profesor.
Los estudiantes planean ahora organizar una jornada inaugural del circuito, que podrá ser utilizado tanto por ciclistas locales como por familias que quieran disfrutar de un paseo al aire libre. “Es un lugar con vistas hermosas, ideal para pasar una tarde y disfrutar de la naturaleza”, dijo Palomo.
“Queremos que la gente valore estos lugares, los cuide y los disfrute. Que este circuito sea de todos”, resumió el docente, orgulloso del trabajo de sus alumnos






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