Naturaleza Guido Vittone 24/07/2022

LOS GLACIARES DEL ZEBALLOS. Uno de los tesoros secretos de Santa Cruz

Sobre la Meseta Lago Buenos Aires, a unos 50 km al sur de Los Antiguos, se alza un prominente grupo de cerros que alcanza los 2700 metros sobre el nivel del mar. Se trata de un verdadero macizo, independiente de la cordillera, un complejo volcánico resultante de una continuada actividad magmática a lo largo de millones de años.

Desde la distancia el explorador Carlos Moyano lo bautizó “Monte Zeballos” en 1880. Hoy es posible aproximarse a sus pies por la Ruta 41. Está poco conocida convulsión geológica, se manifiesta como una colosal fortaleza natural con torres, bastiones, murallas, valles profundos, cascadas, y cumbres con formas y colores contrastantes que se pierden en las nubes.  

Uno de los tesoros resguardados en el casi inalcanzable Macizo Zeballos son sus glaciares. Su ubicación a gran altura en sombrías laderas y rincones de orientación sur los ha preservado desde la última edad de hielo. Los glaciares del Zeballos solo han sido marginalmente explorados en los últimos años. Han sido clasificados como glaciares de distintos tipos según el inventario nacional. El principal de ellos tiene unos 4 km cuadrados de superficie, dimensiones modestas para Santa Cruz, pero de gran importancia por tratarse del glaciar extra-andino más grande de la Patagonia Austral. 

Imagen. Eliseo Miciu

La singularidad de los glaciares del Zeballos radica en que se encuentran al este de la cordillera, en una región considerada semiárida. De ello se desprende su importancia como recurso hídrico. Además de la significativa captación de nieve del macizo y toda la meseta durante el invierno, los glaciares funcionan como una reserva adicional durante los años secos y los ciclos de aumento global de temperaturas como el que vive el planeta en el tiempo que nos toca vivir. Las pocas fotografías existentes indican un retroceso de los cuerpos de hielo en el Macizo Zeballos.  

La fusión de nieve y hielo en las alturas de la Meseta Lago Buenos Aires alimenta distintas cuencas: el glaciar principal da origen al río Correntoso, uno menor es la fuente del río Los Antiguos, recurso invalorable para la población y sus plantaciones. Decenas de arroyos de deshielo se encauzan en el río Jeinimeni hacia el norte, o el Ghio hacia el sur. El Zeballos se conecta con los ríos Ecker y Pinturas, los únicos de los mencionados que pertenecen a la cuenca atlántica. Esta característica sitúa al macizo en la línea divisoria de aguas continental. 

Imagen: Eliseo Miciu

Los glaciares del Zeballos son un recurso vital como fuente y reserva de agua, y, por lo tanto, para la vida. Tienen un valor científico para estudiar y evaluar el impacto del cambio climático. El Zeballos como ambiente natural prístino, con sus glaciares y otros atractivos, tiene un importante potencial como área de uso público para actividades recreativas, educativas, turísticas y deportivas. Su deslumbrante paisaje le ha merecido su incorporación como sitio de interés geológico, reuniendo características que ameritan su protección bajo la designación de Geo Parque o área natural protegida. 

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