Ciencia Conicet 26/11/2025

Rutas ancestrales: nuevo estudio redefine la comprensión de la movilidad humana en la Patagonia

El trabajo de especialistas del CONICET demuestra el rol fundamental que jugaron la navegación y el tránsito acuático en la expansión de los antiguos grupos cazadores-recolectores que habitaron la región.

Un equipo de investigación del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio (IIDyPCa, CONICET-UNRN) desarrolló un modelo innovador que, por primera vez, integra el costo de moverse por tierra y agua para predecir las rutas que utilizaron para moverse los antiguos grupos cazadores-recolectores en la Patagonia. Este avance científico, llevado adelante por Federico L. Scartascini y Alhue Bay Gavuzzo, fue publicado recientemente en la revista especializada Journal of Archaeological Science.

Los resultados demuestran la importancia de la navegación y evidencian que el tránsito acuático fue un factor crucial tanto para la ocupación humana como para la expansión de las redes sociales en el área. Es decir, el agua no era vista como un obstáculo insalvable, sino como un medio eficiente que facilitaba el traslado.

“La navegación es desde hace algunos años, un tema importante en la arqueología del Nahuel Huapi”, explica Scartascini. Según el investigador, “la presencia de evidencias directas o indirectas acerca de esta práctica, como por ejemplo la presencia de canoas monóxilas en el lago (embarcaciones ancestrales realizadas a partir de un tronco) o la ocupación humana de sectores insulares, permitió sostener que los grupos humanos habían navegado el lago”. Sin embargo, Scartascini afirma que “no teníamos demasiadas precisiones de los modos, de las rutas ni de la temporalidad”.

A su vez, el especialista, profundiza que la movilidad humana en la región estaba vinculada con las condiciones ambientales que combinaban situaciones terrestres y acuáticas, por lo que era necesario desarrollar un modelo para captar las estrategias de movilidad variables que pudieron existir en el área. Para esto, utilizaron un mapeo participativo junto a navegantes locales que usan kayaks, embarcaciones parecidas a las canoas monóxilas ancestrales.

En la misma línea, Bay Gavuzzo detalla que el enfoque tradicional llevó a pensar las estrategias únicamente para sectores terrestres, “dejó a los ambientes acuáticos relegados o solamente significados como barreras”. De esta manera, el desafío fue mapear como espacio de transición del agua a la tierra y viceversa para permitir modelos mixtos.

Las “autopistas” acuáticas milenarias

Este trabajo, titulado “Análisis de la ruta de menor costo y navegación fluvial de cazadores-recolectores patagónicos”, aborda la compleja geografía del norte de los Andes patagónicos y su paisaje mixto de montañas, bosques, lagos y ríos.

Para entender cómo se movían en ese paisaje, los especialistas mediante el uso del Análisis de Rutas de Menor Costo (LCP, por sus siglas en inglés), generaron una base de datos georreferenciadas de todos los sitios arqueológicos del Parque Nacional Nahuel Huapi. A partir de esta información, calcularon las rutas más eficientes entre los sitios, los caminos que demandarían menos tiempo y esfuerzo energético para desplazarse de un lado a otro.

“Lo difícil era asignarle un costo a esa navegación en el pasado, entonces encontramos un trabajo que asigna el mismo gasto energético a caminar con mochila que a remar con esfuerzo moderado y a partir de esto generamos cuatro escenarios, en el primero no se puede navegar, y en los otros tres el costo de navegar va subiendo en relación con las zonas de pendiente. Además, validamos los modelos con rutas actuales”, indica Bay Gavuzzo.

“La correspondencia entre las rutas actuales y pasadas validan nuestro modelo en este sentido, pero sobre todo nos habla de que al igual que en el pasado actualmente las variables de costo que se ponderan tienen que ver, entre otras cosas con la pendiente, los lugares protegidos de los vientos predominantes, y con los sectores más estables ambientalmente”, sostiene Scartascini.

Esta correlación demostró una notable coincidencia entre la elección de caminos de los antiguos habitantes y los elegidos hoy por aventureros y turistas.

Rutas del pasado claves para la investigación arqueológica futura

El análisis de densidad de rutas permitió la identificación de sectores claves y corredores preferenciales que concentraron el tránsito a lo largo de miles de años, que ofrece información vital para la exploración arqueológica futura.

“Estamos entusiasmados con los resultados que obtuvimos porque nos permiten ahora sí por vez primera entender las estrategias de navegación en un ambiente de este tipo”, reflexiona Scartascini.

El científico comenta que este esfuerzo permite complejizar los modelos y utilizar mapeos a partir de la construcción de redes de movimiento de personas y objetos e integrar más cantidad de sitios arqueológicos. “Esto facilita entender los distintos patrones en el uso humano de la región no solo para Nahuel Huapi sino para otros lagos norpatagónicos y comprender los posibles vínculos a un lado y otro de la cordillera de los Andes”, concluye.
 
Por Área de Comunicación CONICET Patagonia Norte

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