Glaciar Perito Moreno. Nuevos datos muestran la magnitud del retroceso en los últimos meses

El glaciólogo Pedro Skvarca presentó a Ahora Calafate los resultados más recientes del monitoreo que Glaciarium realiza junto al Parque Nacional Los Glaciares. Entre noviembre de 2025 y junio de 2026 el glaciar perdió 1,46 km² de superficie, mientras que a comienzos de junio su frente se encontraba a unos 910 metros de la Península de Magallanes. Nuevas mediciones del fondo del lago, realizadas por primera vez en sectores que durante décadas permanecieron cubiertos por el hielo, aportan información para entender cómo está evolucionando el glaciar.

El retroceso del glaciar Perito Moreno continuó durante los últimos meses y los nuevos datos permiten dimensionar la velocidad que adquirió el proceso.

Pedro Skvarca, director científico de Glaciarium y uno de los investigadores con mayor trayectoria en el estudio de los glaciares patagónicos, habló con Ahora Calafate durante la Feria Internacional de Turismo (FIT) y adelantó los últimos resultados obtenidos a partir del monitoreo que se desarrolla junto al Parque Nacional Los Glaciares.

Los datos más recientes muestran que entre el 19 de noviembre de 2025 y el 4 de junio de 2026, un período de 197 días, el Perito Moreno perdió 1,46 kilómetros cuadrados de superficie.

La comparación que realizó Skvarca permite comprender mejor la magnitud.

Desde mayo de 2018, cuando el investigador sitúa el comienzo de los cambios más marcados, se registró una pérdida total de 3,27 km². De ese total, 1,46 km² —el 44%— desaparecieron solamente durante los últimos 197 días analizados.

“Es mucho, es mucho”, resumió Skvarca durante la entrevista con Ahora Calafate.

Dos etapas de pérdida muy marcada

El seguimiento se realiza mediante vuelos con vehículos aéreos no tripulados (VANT), dentro de un proyecto iniciado en mayo de 2025 entre Glaciarium y la Intendencia del Parque Nacional Los Glaciares.

Durante el verano 2025/26, el glaciar había perdido aproximadamente 0,81 km².

El monitoreo continuó durante el otoño con vuelos realizados el 20 de marzo, 7 de mayo, 20 de mayo y 4 de junio. En ese período se sumaron otros 0,65 km² de superficie perdida.

De esta manera, verano y otoño acumularon los 1,46 km² mencionados por Skvarca.

El dato debe interpretarse correctamente: se trata de pérdida de superficie del glaciar, determinada mediante la comparación de sucesivos mosaicos aéreos. No significa que se hayan perdido 1,46 km³ de hielo ni constituye una medición directa de pérdida de masa.

El frente se alejó de la Península de Magallanes

Otro indicador visible del cambio se encuentra en la distancia entre el frente del glaciar y la costa de la Península de Magallanes, donde se encuentran las pasarelas y miradores.

El 24 de febrero de 2026 esa separación era de aproximadamente 420 metros en el sector medido.

Para comienzos de junio había aumentado hasta alrededor de 910 metros.

La cifra no debe entenderse como un retroceso uniforme de 490 metros en toda la extensión del frente. El borde del glaciar tiene una geometría irregular y cada sector puede evolucionar de manera diferente.

Pero la distancia tiene un fuerte significado histórico.

Skvarca recordó que el geólogo alemán Rudolf Hauthal había medido hacia 1899 una separación cercana a 750 metros entre el glaciar y la Península de Magallanes.

Las mediciones actuales superaron aquella distancia.

El retroceso abrió además un espacio que permitió realizar una experiencia inédita en tiempos modernos.

El 19 de marzo de 2026, Skvarca participó de una campaña para medir las profundidades frente al glaciar, acompañado por personal del Parque Nacional Los Glaciares.

“Pasaron 125 años hasta que de vuelta alguien pueda navegar en todo el frente”, explicó a Ahora Calafate.

La referencia histórica se remonta al periodista y explorador británico Hesketh Prichard, quien navegó frente al glaciar a comienzos del siglo XX utilizando un bote de Francisco Pascasio Moreno.

El retroceso reciente permitió volver a atravesar ese sector entre el Canal de los Témpanos y el Brazo Rico, algo que el informe de Glaciarium señala que no había podido hacerse durante aproximadamente 125 años.

Qué encontraron debajo del agua

Las mediciones se realizaron con una ecosonda instalada en una embarcación semirrígida.

Por primera vez se pudieron obtener datos de profundidad en el sector conocido históricamente como el “estrecho”, frente a la Península de Magallanes.

En el Canal de los Témpanos, las profundidades medidas oscilaron aproximadamente entre 110 y 180 metros.

En el Brazo Rico, el fondo resultó menos profundo, con valores de aproximadamente 70 a 100 metros.

La presencia de abundante hielo flotante impidió acercarse a determinados sectores del frente, por lo que el mapa batimétrico todavía no cubre toda el área recientemente liberada por el glaciar.

La batimetría es la medición de las profundidades y formas del fondo.  Es importante porque la geometría sobre la que descansa un glaciar puede influir en su comportamiento.

Skvarca explicó que las nuevas mediciones muestran que la fuerte pendiente observada desde la zona de los miradores continúa por debajo del agua.

Ese dato es relevante porque los investigadores buscan determinar dónde se encuentran elevaciones o irregularidades del fondo que eventualmente puedan modificar la dinámica del frente.

“Hasta ahora no se ve la cresta que detectamos con el radar de hielo”, señaló durante la entrevista.

Es un punto particularmente importante: las nuevas mediciones aportan información sobre el terreno por el que está retrocediendo el glaciar, pero todavía no permiten establecer con precisión hasta dónde llegará ese retroceso ni a qué velocidad continuará.

“No quiero dramatizar”

Skvarca fue enfático al describir la magnitud del cambio, pero también pidió evitar interpretaciones exageradas.

“Yo no quiero ser tan dramático ni dramatizar”, dijo antes de explicar la comparación entre lo ocurrido durante los últimos meses y la pérdida acumulada desde 2018.

El informe técnico identifica varios procesos que vienen ocurriendo simultáneamente desde entonces: cambios en las morenas subacuáticas que condicionaban el frente, aumento de temperaturas (especialmente durante los últimos veranos), aceleración del hielo y fuerte adelgazamiento.

Son factores que forman parte de una dinámica compleja y no deberían reducirse a una sola explicación.

Consultado por Ahora Calafate sobre qué pueden indicar las nuevas profundidades para el futuro del glaciar, Skvarca reafirmó una evaluación que ya había expresado anteriormente.

“Lo dije que es irreversible, lo sigo confirmando”, afirmó.

Se trata de la interpretación del investigador sobre la tendencia actual, basada en las observaciones que viene realizando. No significa que el frente vaya a retroceder de manera continua, a la misma velocidad y sin oscilaciones.

De hecho, el propio Skvarca mencionó que durante el invierno se produjo un pequeño avance del frente, algo compatible con las variaciones de corto plazo que pueden ocurrir mientras se mantiene una tendencia general de retroceso.

Un monitoreo cada vez más preciso

Glaciarium y Parques Nacionales ya cuentan con 22 mosaicos obtenidos mediante vuelos con drones, según explicó Skvarca durante la entrevista.

La próxima etapa busca mejorar significativamente la precisión de esas imágenes.

El investigador adelantó que está previsto incorporar puntos de control terrestre y equipos de posicionamiento satelital, lo que permitirá georreferenciar con mayor exactitud los mosaicos y generar modelos digitales de elevación.

El objetivo es pasar de observar cambios en planta (es decir, dónde estaba el frente en cada fecha) a poder reconstruir también cómo varía tridimensionalmente la superficie del hielo.

“Tenemos 22 mosaicos armados, pero sin georreferencia precisa que nos permita hacer mapas o modelos de elevación digital con precisión centimétrica”, explicó Skvarca, quien indicó que esa será una de las próximas tareas de la campaña.

Los datos reunidos hasta ahora ya muestran que el Perito Moreno atraviesa una etapa de cambios particularmente rápidos dentro del período iniciado en 2018.

Pero el monitoreo continúa precisamente porque una fotografía o una medición aislada no alcanza para entender la evolución de un glaciar.

En este caso, la combinación de imágenes aéreas sucesivas, mediciones batimétricas, observaciones de campo y futuros modelos tridimensionales permitirá seguir con mayor detalle un proceso que, en apenas unos meses, modificó de manera significativa uno de los frentes glaciares más conocidos de la Patagonia.

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