Un nuevo desafío del agro en El Calafate. Producir cebada para cerveza

La empresa Agro Calafate, conformada por jóvenes profesionales, gestionó la obtención de semillas  de cuatro variedades de cebada ante una reconocida fábrica de cerveza. La experiencia apunta a abastecer a productores de la región. La experiencia se suma al proyecto de cereales para alimento balanceado y abre una nueva etapa en la diversificación productiva local. Tomás Ciurlanti, uno de los socios de la empresa, brindó la novedad a Ahora Calafate.

La primera cosecha de granos a gran escala en Santa Cruz no solo marca un hecho histórico para la provincia, sino que también funciona como plataforma para nuevos ensayos productivos. En ese marco, Agro Calafate inició una experiencia experimental para el cultivo de cebada cervecera en campos de la Estancia Alice, ubicada a unos 25 kilómetros de El Calafate, con el objetivo de evaluar su calidad industrial y, a futuro, abastecer a productores de cerveza artesanal de la región.

Actualmente, el emprendimiento lleva adelante unas 370 hectáreas de trigo y avena, cultivos de invierno tradicionales de la zona núcleo del país, pero adaptados en Santa Cruz a un esquema de siembra a contraestación. Esa producción está directamente vinculada a la planta de alimento balanceado, donde estos granos aportan principalmente energía para la nutrición animal.

En paralelo a ese esquema productivo, Agro Calafate junto a Estancia Alice decidieron avanzar con un objetivo distinto: explorar el potencial de la cebada cervecera. Según explicó Ciurlanti, la cebada se cultiva en la zona desde hace varios años, pero ahora el foco está puesto en su posible uso industrial para la elaboración de cerveza.

“El año pasado hicimos un ensayo de cebada cervecera que dio muy buenos resultados, aunque terminó en rollo por un error. Este año volvimos a avanzar, buscando cultivares que tengan valor para la industria cervecera”, detalló.

Para esta nueva etapa, Agro Calafate se contactó con Cervecería Quilmes, que aportó semillas de cuatro variedades de cebada cervecera, destinadas exclusivamente a ensayos de parcela. “Ellos nos otorgaron la semilla sin ningún tipo de contraprestación. No hay convenios comerciales ni porcentajes, porque se trata de pruebas de variedad”, aclaró Ciurlanti a Ahora Calafate.

El objetivo inmediato es evaluar si el grano cumple con los requisitos industriales necesarios para el proceso de malteado. “Tenemos que verificar la calidad industrial. Hay indicadores específicos que tiene que cumplir la cebada para poder maltearla”, explicó. Recién después de esa validación se definirá la superficie que podría destinarse al cultivo en futuras campañas.

Si los resultados acompañan, el paso siguiente sería avanzar con el malteado y la comercialización del insumo a escala regional. “La idea es agregarle valor a esa cebada, maltearla y ofrecerla a los productores de cerveza que tenemos en la zona. Sabemos que hay una demanda importante a nivel local”, indicó.

Ciurlanti también explicó de manera sencilla en qué consiste el proceso de malteado: “Es someter el grano de cebada a condiciones controladas de temperatura y humedad para que germine, cortar ese proceso, eliminar las raicillas y luego aplicar calor. El tiempo y la temperatura dependen del tipo de malta que se quiera obtener”.

Desde Agro Calafate remarcan que estos ensayos forman parte de una línea de trabajo desarrollada de manera independiente, es decir sin la participación del sector público, como sucede con la avena y el trigo para el alimento balanceado.

“Todos los años hacemos pruebas de distintos cultivos. Este año, los dos ensayos más destacados fueron la arveja y la cebada cervecera”, señaló Ciurlanti. “Buscamos la semilla en el norte del país, hablamos con proveedores y traemos el material para probarlo acá. El propietario del campo acompaña prestando el lugar, pero el desarrollo es nuestro”.

El equipo de Agro Calafate está integrado por profesionales con formación técnica y científica: Nicolás Zuber, doctor en Ciencias Agrarias; Ricardo Coggiola, ingeniero agrónomo y productor agropecuario; y el propio Tomás Ciurlanti, técnico agrónomo especializado en microbiología agrícola y negocios agropecuarios.

La experiencia de la cebada cervecera suma así una nueva arista al proceso productivo que comenzó con los cereales para alimento balanceado, y refuerza la idea de que, con ensayos, adaptación y planificación, Santa Cruz puede avanzar hacia una matriz agroproductiva más diversificada y con mayor valor agregado local.

 

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