La carrera contra el tiempo para salvar al chorlito ceniciento llega a un histórico acuerdo binacional
Una de las aves playeras migratorias más amenazadas del mundo se ha convertido en el eje de un inédito acuerdo entre productores rurales y organizaciones ambientalistas en el sur de la Patagonia. Se trata del chorlito ceniciento (Pluvianellus socialis), especie en peligro de extinción cuya población global se estima en menos de mil individuos.
El impulso de esta iniciativa surge del trabajo sostenido de la Asociación Ambiente Sur, que desde hace más de dos décadas se dedica a la conservación de aves migratorias. En este contexto, la organización promovió el Proyecto Pluvianellus, un programa que propone acuerdos voluntarios entre productores, empresas, organismos públicos y entidades ambientales para compatibilizar la producción con la preservación de la biodiversidad en la estepa patagónica austral.
En los últimos días, durante la COP15 de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias, realizada en Campo Grande (Brasil), se aprobó una “Acción Concertada” impulsada de manera conjunta por Argentina y Chile para conservar y recuperar a la especie, conocida también como chorlo de Magallanes en el país vecino. La iniciativa es resultado del trabajo articulado entre Ambiente Sur y el Centro de Rehabilitación de Aves de Leñadura (CRAL), con quienes mantienen una alianza estratégica desde 2021 a través del Proyecto Binacional Pluvianellus.
Germán Montero, director ejecutivo de Ambiente Sur, destacó en “A Diario” por FM Dimensión la relevancia del avance: “contentos con un avance formal más para seguir el trabajo de conservación con el chorlito ceniciento, el cual es importante para los que nos están escuchando en Calafate. Calafate es un sitio importante para esta especie porque sigue sosteniendo parejas reproductivas en el humedal calafateño durante varios años que venimos ya monitoreándolos y protegiendo los nidos”.
El referente subrayó además el carácter transfronterizo de la especie: “Por eso hablamos de esta especie, que es una especie el chorlito ceniciento del lado argentino, el chorlo de Magallanes del lado chileno, pero es una especie que cruza las fronteras y requiere del trabajo articulado entre las distintas organizaciones y países. Entonces, bueno, se dio esa noticia importante de que se ratificó una acción concertada que básicamente es el compromiso por apoyar de los dos países, por apoyar las acciones de conservación”.
El chorlito ceniciento ya había sido incluido en 2024 en el Apéndice I de la convención, reservado para especies migratorias en mayor riesgo. “una especie que ya en el 2024 había sido puesta en lo que se llama el apéndice 1 para esta convención… este caso es un ave que compartimos con Chile”, explicó Montero.
El trabajo conjunto entre ambas organizaciones tiene antecedentes de larga data: “llevando acciones hace desde el formalmente bajo lo que es el proyecto binacional Pluvianelus desde el 2021 entre el Ambiente Sur y el Cral… pero cada una de las organizaciones hace bueno desde los inicios, desde los principios del 2000”, señaló, remarcando que “con mucho trabajo… esta noticia viene a reforzar lo que se viene haciendo”.
En cuanto al alcance concreto de la “Acción Concertada”, Montero explicó: “es apoyar lo que el año pasado nosotros desarrollamos, la Agenda Binacional… una agenda de trabajo que es la hoja de ruta para la conservación del especie con distintas acciones tanto en lo que es investigación, conservación y educación”. Y agregó: “lo que hace esta acción es ratificar el compromiso de los países, Argentina y Chile, dedicar tiempo, recursos… técnicos y un mayor compromiso con ese trabajo”.
Además, remarcó el valor ecológico de la especie: “es importante para seguir visibilizando lo que le pasa a esta especie, que para nosotros es una especie que se llama paragua, si la protegemos, protege a otras también… y también es un representante de un ambiente que compartimos que es la estepa, la estepa patagónica”.
Si bien el acuerdo no implica financiamiento directo, sí establece compromisos concretos: “no viene atado a un financiamiento específico, sino que cada país debe sentarse a trabajar, ver qué recursos se pueden poner… recursos técnicos, permisos, logística… No siempre tiene que ser en dinero”, indicó. En ese sentido, valoró el aporte de organismos provinciales como el Consejo Agrario en Santa Cruz y la participación de Tierra del Fuego.
Uno de los pilares del proyecto es el Programa Acuerdos, que se implementa mediante convenios adaptados a cada establecimiento rural. El proceso incluye una primera etapa de diagnóstico y planificación, seguida por acciones concretas como la protección de nidos, el monitoreo de poblaciones y el manejo del territorio. Actualmente, más de diez establecimientos de Santa Cruz y Tierra del Fuego ya participan de esta iniciativa.
Entre las medidas destacadas se encuentra la instalación de protectores de nidos en zonas cercanas a lagunas, donde el chorlito suele reproducirse, evitando así que sean dañados por el ganado. A cambio, los productores reciben asistencia técnica y relevamientos de biodiversidad en sus campos.
Para las organizaciones involucradas, la conservación del chorlito ceniciento es una prioridad histórica. Mientras Ambiente Sur trabaja en el Estuario del Río Gallegos y en lagunas de la estepa —zonas que albergan cerca del 10% de la población mundial durante el invierno—, el CRAL lidera las investigaciones en la Región de Magallanes, identificando áreas clave de reproducción.
El desafío es enorme, pero el acuerdo alcanzado marca un precedente: la posibilidad de que producción y conservación convivan en equilibrio para evitar la desaparición de una especie única en el mundo.