Ciencia Diario Río Negro 09/06/2026

Revelan los secretos de más de 20 especies ocultas en el pasado remoto de la Patagonia

Científicos del Conicet duplicaron la biodiversidad registrada en la Formación Gaiman, en Chubut. Descubrieron una nueva especie de caracol marino que conecta el pasado profundo con las playas actuales.
Foto: Diario Río Negro

Especialistas del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología (IPGP-CONICET) lograron un gran avance en la reconstrucción del pasado remoto de la Patagonia. Mediante una serie de campañas que permitieron identificar 27 taxones diferentes, el equipo duplicó la biodiversidad registrada hasta el momento en la zona de Bryn Gwyn y hasta descubrió una nueva especie de caracol marino. “La formación Gaiman (Chubut) se estudia hace más de cien años, pero de los invertebrados casi no se sabía nada, es más, hasta se decía que había muy pocos, pero nosotros solamente en un lugar pudimos describir más de 20 especies como caracoles, erizos, cangrejos, de todo”, destacó el investigador y líder del equipo, Damián Pérez.

Este trabajo científico pone fin a décadas de incertidumbre sobre la fauna que habitó esta formación de Chubut durante el Mioceno Temprano. Históricamente, esta unidad geológica, ubicada en las cercanías de la localidad de Gaiman, fue celebrada por sus hallazgos de vertebrados marinos, como ballenas y pingüinos, pero el registro de los organismos de cuerpo blando o exoesqueletos pequeños permanecía en las sombras.

La investigación amplía el catálogo biológico y ofrece una visión más precisa de las condiciones ambientales en una época en la que gran parte de lo que hoy es la estepa patagónica estaba sumergida bajo aguas significativamente más cálidas que las actuales, con una temperatura oceánica que dista mucho del frío Atlántico contemporáneo.

Un homenaje en las profundidades del tiempo en la Patagonia


Según difundieron desde el Conicet, entre los años 2021 y 2024, el equipo conformado por Damián Pérez, Mariel Ferrari, Nicolás Farroni, Aylén Allende Mosquera y José Cuitiño realizó relevamientos estratigráficos exhaustivos en la zona de Bryn Gwyn. El resultado de estas campañas fue la identificación de grupos que se desconocían por completo en este estrato, como los braquiópodos y los escafópodos.

Desde el organismo explicaron estos hallazgos permitieron establecer una conexión biológica clara con otras formaciones de la Patagonia oriental, como Monte León en Santa Cruz y Chenque en el sur de Chubut. La evidencia confirmó que todas estas unidades respondieron de manera sincronizada a un mismo evento transgresivo marino, un proceso donde el nivel del mar ascendió e inundó vastas zonas continentales.

Uno de los hitos más significativos de este relevamiento fue el descubrimiento de la especie Buccinanops halleri. Se trata de un caracol marino que resulta ser el ancestro más antiguo identificado de un género que todavía puede observarse en las playas de Puerto Madryn o Puerto Pirámides.

Encontrar sus raíces en el Mioceno permite a los paleontólogos rastrear la evolución de estos organismos y entender cómo se adaptaron a los cambios ambientales a lo largo de 16 millones de años. Aseguraron que es el hallazgo del origen de un grupo que forma parte de la identidad actual del litoral patagónico, uniendo el pasado profundo con el presente de las costas atlánticas.

Pérez señaló que la designación de esta nueva especie lleva un profundo reconocimiento profesional y humano. El nombre halleri fue elegido en honor a Miguel Haller, un prestigioso geólogo del Cenpat. «Como geólogo, Miguel fue el primero en formalizar la Formación Gaiman y quisimos dedicárselo a él», comentó. Su fallecimiento en febrero de 2025 dejó un vacío en la comunidad académica, pero este descubrimiento asegura que su nombre permanezca ligado para siempre a la tierra y a las rocas que dedicó su vida a estudiar.

Este «pantallazo» paleontológico es apenas el inicio de una etapa de comparaciones sistemáticas que podrían alcanzar incluso a las costas de Río Negro. El objetivo final de los especialistas del IPGP es reconstruir la imagen completa de los océanos que cubrieron el territorio, comparando los datos obtenidos en Gaiman con registros de Península Valdés y de otras áreas de la Patagonia. Todavía persisten grupos de organismos desconocidos que aguardan ser descubiertos bajo el sedimento.

Por Diario Río Negro

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