El perro criollo gana reconocimiento como símbolo de la adopción responsable en Latinoamérica
La distinción fue impulsada por la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México (PROPAEM), que otorgó al perro caramelo una categoría simbólica oficial con el objetivo de revalorizar a los millones de perros criollos que forman parte de los hogares de la región y visibilizar la importancia de adoptar animales sin pedigrí.
Especialistas remarcan que este reconocimiento no implica la creación de una nueva raza desde el punto de vista genético o científico. Se trata de una clasificación simbólica vinculada, entre otros aspectos, al color de su pelaje, determinado por la presencia de feomelaninas, y no de un nuevo estándar racial reconocido por organismos internacionales.
La iniciativa tuvo una amplia repercusión entre organizaciones protectoras de animales, voluntarios y familias adoptantes, que desde hace años impulsan campañas para destacar las cualidades de los perros mestizos. Su diversidad genética y su origen heterogéneo son considerados, precisamente, un reflejo de la riqueza cultural y geográfica que caracteriza a América Latina.
La medida también pretende derribar la idea de que el valor de un perro depende de su pedigrí. En cambio, pone el foco en las capacidades, el temperamento y la posibilidad de ofrecer una segunda oportunidad a animales que esperan un hogar.
La estrategia encuentra un antecedente en Brasil, donde el denominado "vira-lata caramelo" dejó de ser un simple perro callejero para convertirse en un verdadero fenómeno cultural. Desde aproximadamente 2019, estos perros comenzaron a ganar protagonismo en redes sociales mediante memes y publicaciones que los presentaban como uno de los grandes símbolos nacionales, al mismo nivel que el fútbol o la samba. Su popularidad creció hasta aparecer en desfiles de Carnaval e incluso inspirar una producción de Netflix, consolidándose como un emblema de la identidad popular brasileña.
La iniciativa surge en un contexto en el que América Latina continúa enfrentando importantes desafíos relacionados con el bienestar animal, entre ellos la sobrepoblación de perros en situación de calle y el abandono.
Debido a que la mayoría de los animales sin hogar son precisamente perros criollos o mestizos, visibilizarlos constituye una herramienta para incentivar la adopción responsable y modificar percepciones sociales que históricamente privilegiaron a las razas puras.
Especialistas en protección animal coinciden en que el verdadero impacto de este tipo de reconocimientos dependerá de acciones concretas, como fomentar la adopción en refugios, identificar correctamente a las mascotas, promover la esterilización y fortalecer la educación sobre tenencia responsable.
N. de la R: Todas las fotos son de perros de El Calafate, obtenidas de las redes sociales de Bienestar de la Fauna Urbana Calafate espacio de difusión de adopción y rescate de mascotas.