Santa Cruz avanza en un Plan de Prevención de incendios forestales en más de 430.000 hectáreas
Santa Cruz comenzó a cerrar la etapa de formulación de su Plan de Prevención de Incendios Forestales, luego de talleres, relevamientos y elaboración de mapas de riesgo en cuatro zonas consideradas prioritarias.
En agosto de 2025, el Consejo Agrario Provincial designó al Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP) como entidad técnica encargada de formular dicho plan. La iniciativa integra el Proyecto Pagos por Resultados de REDD+, ejecutado por la Subsecretaría de Ambiente de Nación y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Argentina recibió de este organismo internacional una suma de USD 82 millones del Fondo Verde para el Clima como reconocimiento por la reducción de emisiones derivadas de la deforestación lograda entre 2014 y 2016. Parte de esos recursos se destina a elaborar ocho planes provinciales de prevención de incendios, y uno de ellos es el de Santa Cruz, para el que se destinó una suma de USD 600.000
La tarea del CIEFAP es realizar el diagnóstico territorial, identificar zonas de riesgo, consultar a organismos y comunidades y definir acciones preventivas e inversiones prioritarias
El pasado 16 de septiembre se realizó la devolución del proceso participativo en la que se detallaron los principales resultados y las medidas propuestas.
La coordinadora del proceso por CIEFAP, Marcela Godoy, explicó que el objetivo general es fomentar el manejo sostenible de los bosques, conservar sus reservas de carbono y disminuir la vulnerabilidad de los ecosistemas y las comunidades ante el cambio climático.
El área alcanzada en Santa Cruz comprende 434.232 hectáreas distribuidas en cuatro zonas: la Cuenca Carbonífera; la zona rural de El Calafate y Península de Magallanes; El Chaltén, la subcuenca del río De las Vueltas y Lago del Desierto; y Lago Posadas con el valle del río Oro.
Los talleres realizaron en estas localidades generaron 98 medidas, posteriormente evaluadas según el nivel de riesgo, su capacidad preventiva y su viabilidad técnica, ambiental y financiera.
La técnica en gestión de incendios Alejandra Berardi explicó que fueron agrupadas en cinco líneas: infraestructura preventiva; señalización y ordenamiento; comunicación y difusión; monitoreo y gestión preventiva; y formación de capacitadores.
La ingeniera forestal Miriam Muñoz, integrante del equipo técnico formulador, explicó que el diagnóstico identificó que alrededor del 99% de los incendios considerados en las cuatro áreas tiene origen en el factor humano, principalmente relacionado con actividades recreativas y usos inadecuados del fuego.
Las encuestas realizadas durante el proceso mostraron además que más del 70% de los participantes considera vulnerable al fuego el lugar donde vive. Entre las principales necesidades aparecieron una mayor capacitación, mejor regulación de los usos en áreas boscosas y acciones para reducir la vegetación combustible.
Uno de los conceptos centrales del Plan es intervenir antes de que se produzca el incendio.
“Prevenir incendios forestales no es una acción aislada, es un proceso técnico, normativo y social que requiere planificación, conocimiento del territorio y participación de las comunidades”, se señaló durante la presentación.
La prevención incluye desde decidir dónde puede encenderse fuego y cómo deben acondicionarse esos lugares hasta reducir vegetación combustible, mejorar el acceso al agua, informar diariamente el nivel de peligro y formar a quienes después transmitirán esos conocimientos.
Qué se propone para la zona de El Chaltén
Algunos ejemplos concretos fueron adelantados durante la reunión.
En El Chaltén se propone incorporar un módulo técnico para elaborar modelos de combustible, complementando las herramientas que actualmente se utilizan.
El objetivo es poder conocer con mayor precisión qué tipo y cantidad de vegetación combustible existe, cómo está distribuida y qué sectores deberían recibir intervenciones preventivas. La intención es que esta herramienta pueda utilizarse posteriormente más allá de las cuatro zonas originales.
También se contempla equipamiento relacionado con una chipeadora itinerante, utilizada para triturar material vegetal y disminuir acumulaciones que pueden favorecer la propagación del fuego.
Lago del Desierto y los lugares donde se utiliza fuego
La presentación incluyó además medidas propuestas para Punta Norte, en la Reserva Provincial Lago del Desierto.
Una de ellas consiste en acondicionar un sector protegido del viento para situaciones en las que sea necesario utilizar calentadores, procurando reducir las posibilidades de una ignición accidental.
También se mencionó infraestructura en sectores donde actualmente existen fogones o espacios de uso recreativo.
Más de 40 carteles y “relojes” de peligro
Otra de las acciones proyectadas es la instalación de más de 40 piezas de cartelería distribuidas entre las cuatro zonas.
Se prevén carteles preventivos y normativos, mapas de senderos, información sobre restricciones y los conocidos indicadores dinámicos de peligro de incendio, que permiten conocer diariamente si el riesgo es bajo, moderado, alto, muy alto o extremo.
También se producirán materiales audiovisuales, folletería y una guía comunitaria de prevención.
Uno de los proyectos mencionados durante la exposición es la elaboración de una guía de biodiversidad de Santa Cruz con orientación hacia la prevención de incendios forestales.
Prevención también en las escuelas
La estrategia educativa tendrá dos caminos. Por un lado habrá campañas dirigidas a la población mediante redes sociales, materiales comunitarios e intervenciones públicas.
Pero también se prevé trabajar con el Consejo Provincial de Educación, ofreciendo capacitaciones con puntaje para docentes y actividades en escuelas junto a referentes de las brigadas.
Los contenidos incluirán recursos naturales de Santa Cruz, biodiversidad y prevención de incendios.
La intención es que la prevención no quede concentrada únicamente en los organismos especializados, sino que forme parte progresivamente de la cultura cotidiana de las comunidades que viven junto al bosque.
El reclamo por más presencia en territorio
Durante el intercambio surgió una preocupación especialmente desde El Chaltén: la necesidad de contar con mayor fiscalización y presencia efectiva de personal.
Representantes de guías y de Parques Nacionales coincidieron en que cartelería y capacitación deben estar acompañadas por agentes en el territorio. Desde la Provincia reconocieron la necesidad, aunque aclararon que el Plan no garantiza nuevas incorporaciones de personal.
También se precisó que el financiamiento está destinado a prevención, por lo que la compra de indumentaria y equipamiento para brigadistas se tramita por otra vía provincial.
En el encuentro virtual se informó que las inversiones comenzarán a ejecutarse durante 2027, aunque antes deberán atravesar el último filtro técnico y financiero.
El paso siguiente será convertir el diagnóstico y los mapas de riesgo en acciones concretas sobre el territorio, con un objetivo central: reducir las posibilidades de que el fuego comience o se propague antes de que sea necesario combatirlo.