Carlos Albarracín tras el grave siniestro vial:“Mi familia está viva de milagro”
Carlos Albarracín atraviesa junto a su familia uno de los momentos más difíciles de su vida. Su hija permanece internada en terapia intensiva con graves lesiones y su esposa también sufrió importantes heridas como consecuencia del siniestro vial ocurrido en Río Gallegos.
En diálogo con Ahora Calafate, el juez resumió la dimensión de lo ocurrido en una frase: “Mi familia está viva de milagro”.
Según relató, su hija presenta golpes en todo el cuerpo, tiene el rostro gravemente afectado y deberá atravesar una cirugía, además de un extenso proceso de recuperación.
“Hoy mi hija continúa internada en terapia intensiva. Tiene golpes en todo el cuerpo, su rostro está gravemente afectado y deberá atravesar una cirugía y un proceso de recuperación que llevará mucho tiempo antes de poder volver a caminar y desarrollar una vida normal”, expresó Albarracín.
También explicó que la joven se encuentra medicada con calmantes, antibióticos por una infección derivada de una fractura expuesta y morfina debido a la intensidad del dolor.
“Actualmente, incluso mover sus manos le provoca un sufrimiento enorme”, señaló.
Su esposa también resultó lesionada. De acuerdo con el testimonio de Albarracín, sufrió dos fracturas de costillas, golpes en distintas partes del cuerpo y dolores intensos, y deberá afrontar una recuperación que demandará varios meses.
El informe policial
El siniestro ocurrió durante la noche del 24 de septiembre, en la intersección de las calles 60 y Circunvalación de Río Gallegos.
El informe elevado por la División Comisaría Séptima al Juzgado de Instrucción N° 2 señala que estuvieron involucrados dos vehículos y que fue necesaria la intervención de personal policial, bomberos, equipos sanitarios y Accidentología Vial.
Los ocupantes fueron asistidos y trasladados para su evaluación médica.
El documento también consigna que personal de Tránsito Municipal realizó controles de alcoholemia a ambos conductores. El test practicado al otro conductor involucrado arrojó 1,56 g/l de alcohol en sangre, mientras que el realizado a la esposa de Albarracín dio resultado negativo.
La investigación judicial deberá determinar ahora la mecánica del hecho y las eventuales responsabilidades.
“Una conducta imprudente puede destruir una familia”
Más allá de la situación particular que atraviesa, Albarracín decidió hacer público un mensaje de concientización sobre la responsabilidad al volante.
“En cuestión de segundos, una conducta imprudente puede destruir una familia, cambiar una vida para siempre o, directamente, arrebatársela”, afirmó.
También remarcó que detrás de cada siniestro existen personas y familias que pueden quedar marcadas de manera permanente.
“La imprudencia mata. Y cuando no mata, muchas veces deja dolores, cicatrices, discapacidades y secuelas físicas y emocionales que acompañarán a las víctimas durante toda su vida”, sostuvo.
Albarracín puso especial énfasis en que su situación no debe ser observada de manera diferente por su condición de juez.
“La vida de la familia de un juez no vale más que la de cualquier otra familia. Todas las personas merecen regresar a sus hogares. Todos los padres merecen volver a abrazar a sus hijos”, expresó.
Desde esa experiencia, pidió prudencia, responsabilidad, empatía y conciencia a quienes conducen.
“Cada vez que una persona toma un volante tiene en sus manos no solamente su propia vida, sino también la vida de quienes circulan a su alrededor”, manifestó.
Y sintetizó: “Una decisión irresponsable puede durar apenas unos segundos. Sus consecuencias pueden durar toda una vida”.
El agradecimiento por la asistencia y la solidaridad
Albarracín también expresó, en nombre de toda su familia, su agradecimiento por el acompañamiento recibido desde el momento del siniestro.
Destacó especialmente el trabajo del personal del hospital, médicos, enfermeros y trabajadores de la salud, además de los bomberos, policías y todas las personas que intervinieron en la emergencia.
“Nuestro reconocimiento se extiende también a tantas personas cuyos nombres incluso desconocemos, pero que estuvieron allí en el momento del siniestro, ayudando, asistiendo, acompañando y brindando una solidaridad absolutamente desinteresada cuando nuestra familia más lo necesitaba”, expresó.
También agradeció los mensajes, llamados y muestras de afecto recibidas.
“En momentos tan difíciles uno comprende también el enorme valor de la empatía y de la solidaridad humana. Cada mensaje, cada llamado, cada palabra de aliento, cada gesto de ayuda y cada persona que se acercó significaron muchísimo para nosotros”, afirmó.
Finalmente, dejó un mensaje dirigido a toda la comunidad:
“Cuidemos la vida. Cuidemos a nuestros hijos. Cuidemos a nuestras familias. Cuidemos también a la familia del otro. Porque detrás de cada persona que circula por una calle o una ruta hay alguien que la espera en su casa”.