Agencias de El Calafate piden revisar una “doble vara” en excursiones de El Chaltén
Las agencias de viajes de El Calafate llevaron a la Administración de Parques Nacionales un reclamo específico por las condiciones que actualmente deben cumplir para operar algunas excursiones comerciales en El Chaltén y la zona norte del Parque Nacional Los Glaciares.
El planteo fue realizado durante una reunión desarrollada en el marco de la FIT 2026, donde representantes de AAAVYT El Calafate compartieron mesa con prestadores vinculados a otras áreas protegidas del país.
Daniel Salum, integrante de la comisión directiva de la entidad, explicó a Ahora Calafate que uno de los principales cuestionamientos pasa por lo que consideran una diferencia de criterio entre las exigencias aplicadas a los operadores turísticos y las condiciones que tienen los visitantes particulares para recorrer los mismos sectores.
Un guía cada 24 pasajeros
Uno de los reclamos afecta directamente a los servicios full day a El Chaltén, uno de los productos más comercializados desde El Calafate.
Salum explicó que actualmente Parques exige que las agencias dispongan de un guía cada 24 pasajeros.
“Tenemos la excursión full day a Chaltén, en la zona norte, donde se nos exige que se ponga un guía en la excursión cada 24 pasajeros”.
Según señaló, la medida no se ajusta a la capacidad habitual de los vehículos con los que trabajan las empresas.
“El transporte para el cual nosotros tenemos esas capacidades es hasta 40 pasajeros, con lo cual entendemos que es viable que podamos tener un guía cada 40 pasajeros o por ómnibus”.
Para AAAVYT, esa exigencia obliga a incorporar un guía adicional aun cuando el grupo viaje en un único vehículo y realice el mismo recorrido.
El reclamo se vuelve más marcado cuando las agencias comparan esa obligación con lo que ocurre con visitantes que llegan a El Chaltén de manera independiente.
Salum mencionó el caso del Mirador de los Cóndores.
“Paralelamente a nosotros, cuando llegamos al Parque, llega un ómnibus de 56, doble piso, bajan los 56 pasajeros y son los mismos que utilizan el sendero al Mirador de los Cóndores”.
Según el dirigente, allí aparece una contradicción: mientras una agencia que comercializa formalmente una excursión debe cumplir con una relación determinada entre pasajeros y guías, un grupo numeroso que llega por otra modalidad puede recorrer el mismo sendero sin esa exigencia.
Consultado sobre el origen de la norma, Salum sostuvo que incluso durante la reunión hubo sorpresa por una disposición que lleva varios años vigente.
“Se puso en un momento y nunca más cambió, nunca más se revocó”.
Laguna Capri, otro punto de conflicto
El segundo reclamo está centrado en Laguna Capri, uno de los senderos más concurridos de la zona norte.
AAAVYT cuestiona que para comercializar una excursión guiada hacia ese sector se exija actualmente la contratación de un guía especializado.
Salum recordó que durante años las agencias operaban ese recorrido con guías convencionales.
“Durante toda la vida se llegó con guías convencionales a Laguna Capri y en algún momento se cambió, se puso con guía de alta montaña”.
Según explicó, el principal problema aparece durante los meses de mayor demanda.
“Hoy por hoy, para poder llegar a Laguna Capri nosotros tenemos que contratar un guía de alta montaña, que son pocos, que en alta temporada es muy difícil conseguirlo”.
La dificultad no pasa solamente por la cantidad de profesionales disponibles. Salum señaló que muchos guías especializados priorizan actividades de mayor exigencia técnica y mejor remuneradas.
Eso, según AAAVYT, termina complicando una excursión que consideran de menor dificultad comparativa.
El punto central del reclamo vuelve a estar en la comparación con quienes realizan la caminata por cuenta propia.
“Ese mismo ómnibus de 56 baja sus pasajeros y pueden ir a Laguna Capri sin guía”.
Para Salum, esa diferencia evidencia una “doble vara” operativa: el visitante independiente puede acceder al sendero sin guía, mientras que una agencia que vende y organiza formalmente el servicio debe contratar un profesional especializado.
“Hay muchas circunstancias que a nosotros nos afectan como agencias de viaje y necesitamos resolverlo”.
AAAVYT sostiene que no se trata de eliminar controles ni condiciones de seguridad, sino de revisar si los requisitos actuales guardan proporción con el tipo de actividad y con la dificultad real de los recorridos.
Una disposición local
Ahora Calafate consultó también si estas exigencias surgen de una normativa general de la Administración de Parques Nacionales o de una decisión específica del Parque Nacional Los Glaciares.
Salum respondió que se trata de una disposición aplicada localmente.
“Es del Parque Nacional, de Los Glaciares”.
Indicó además que la medida lleva varios años vigente y la ubicó temporalmente después de la pandemia, aunque aclaró que no tenía la fecha precisa.
El reclamo fue llevado ahora ante autoridades de Uso Público de la Administración central para intentar abrir una revisión.
Parques tomó nota, pero no hubo respuesta
La reunión de la FIT no dejó una definición inmediata.
Salum explicó que participaron representantes de varios parques nacionales y que cada uno expuso problemáticas diferentes, por lo que el encuentro funcionó principalmente como una instancia para ordenar reclamos y abrir futuras agendas de trabajo.
“No hay respuesta del momento. Tené en cuenta que son reuniones no personales sino reuniones con seis o siete parques nacionales más de la Argentina”.
Según indicó, quedó el compromiso de seguir trabajando los planteos.
“Cada parque tiene su problemática. Ahora está el compromiso de agendas, de trabajarlos e ir avanzando posteriormente”.
Para las agencias de El Calafate, el objetivo es que Parques revise criterios que consideran desactualizados y que hoy terminan generando mayores costos, dificultades para conseguir guías y diferencias respecto de quienes recorren esos mismos senderos de manera particular.