Por: Guillermo Pérez Luque24/10/2026

Remontando Esperanzas cumple 10 años. “A este grupo lo mueve la solidaridad”

En el marco del VII Encuentro Nacional de Bancos Solidarios de Pelucas Oncológicas, que se realiza en El Calafate, Natalia Flores reflexionó sobre la década de trabajo del grupo, las historias que hay detrás de cada peluca entregada y el valor de acompañar a quienes atraviesan un tratamiento contra el cáncer. También habló del crecimiento de la organización, que hoy cuenta con 20 integrantes activas, y de los nuevos proyectos que buscan impulsar a nivel nacional.
 

El grupo Remontando Esperanzas cumple diez años de actividad en El Calafate y lo celebra de una manera especial: siendo anfitrión del VII Encuentro Nacional de Bancos Solidarios de Pelucas Oncológicas, que reúne este fin de semana a voluntarias de diferentes puntos del país.

Detrás de la organización de este encuentro hay meses de trabajo, pero también una historia de solidaridad que comenzó hace una década y que fue creciendo hasta consolidar un grupo de 20 integrantes activas.

En diálogo con Ahora Calafate, Natalia Flores, una de las integrantes de Remontando Esperanzas, destacó el momento que atraviesa la organización y, especialmente, el significado que tiene la tarea que realizan.

“La verdad que hemos crecido, estamos cumpliendo 10 años acá en el 2026, un grupo fortalecido, trabajamos muy bien, somos amigas, familia, tenemos muchos proyectos, queremos hacer muchas cosas”, expresó.

Pero más allá del crecimiento de la organización, Flores puso el acento en aquello que mantiene unido al grupo.

“A este grupo lo que lo mueve es la solidaridad, la empatía, el hacer trabajo por el otro. Eso es el motor de nuestro grupo”, afirmó.

Cada peluca tiene una historia

Uno de los momentos más emotivos de la entrevista surgió cuando Natalia fue consultada sobre lo que representa una peluca oncológica para una persona que está atravesando un tratamiento contra el cáncer.

La pérdida del cabello es una de las consecuencias visibles de determinados tratamientos y puede afectar profundamente la imagen personal y la autoestima. En ese contexto, el trabajo de los bancos solidarios busca ofrecer mucho más que una peluca.

“Nosotros tenemos en la memoria cada peluca que entregamos”, aseguró Flores, dejando en claro que detrás de cada entrega hay una historia que las voluntarias recuerdan.

Explicó que las personas llegan en circunstancias muy diferentes. Algunas acompañadas por su familia, otras con una amiga y algunas solas. También son distintas las reacciones cuando se prueban una peluca frente al espejo.

“Y algunas como que no se ven con peluca, no son ellas, y otras que realmente salen contentas y muy agradecidas”, relató.

Por eso, uno de los mayores desafíos es encontrar una peluca que permita que la persona se reconozca, que se sienta cómoda y que conserve su propia imagen.

Flores recordó especialmente las dos últimas entregas que realizó el grupo durante octubre.

“Las últimas dos entregas que hemos tenido este mes, realmente nos sentimos como muy contentas, porque dijimos, pudimos lograr que se vean ellas mismas con la peluca”, contó.

El trabajo implica buscar el estilo adecuado para cada persona, teniendo en cuenta el largo del cabello, el color, el flequillo y otros detalles que pueden parecer pequeños, pero que tienen una gran importancia para quien recibe la peluca.

Y describió uno de los momentos más gratificantes de esta tarea: “les cambia el semblante y se van con la peluca puesta, ya se sacaron el turbante o la gorrita”.

Son esas experiencias las que explican por qué, después de diez años, las integrantes de Remontando Esperanzas continúan dedicando tiempo y esfuerzo a una actividad que realizan de manera voluntaria.

Un grupo que creció y necesita más espacio

La década de trayectoria también trajo nuevas necesidades y desafíos.

Actualmente, Remontando Esperanzas está integrado por 20 personas activas que desarrollan sus tareas en el espacio que utilizan en el Centro Cultural Municipal.

Sin embargo, el crecimiento de las actividades comienza a plantear limitaciones.

“El espacio que tenemos en el Centro Cultural ya nos quedó chico”, reconoció Flores.

La integrante del grupo adelantó que tienen numerosas ideas y proyectos para seguir creciendo, aunque algunos todavía se encuentran en una etapa inicial.

También destacó el acompañamiento que reciben de la comunidad de El Calafate, algo que volvió a quedar demostrado durante la preparación del encuentro nacional.

Panaderías, comercios, el Municipio y vecinos que prefirieron mantenerse en el anonimato colaboraron para hacer posible la reunión de los bancos solidarios.

Para Flores, ese apoyo demuestra la solidaridad que existe en la localidad y representa un estímulo para continuar trabajando.

Un proyecto que podría llegar al Congreso Nacional

Entre las iniciativas que Remontando Esperanzas quiere impulsar se encuentra una propuesta que podría tener alcance nacional: la creación de una base de datos que reúna información sobre el trabajo de los distintos bancos solidarios de pelucas oncológicas.

Flores explicó que actualmente no existe un registro unificado que permita conocer cuántas pelucas se entregan en el país, cuáles son las características de las personas que las reciben y qué necesidades atienden las organizaciones.

“Los datos son importantes, pero como Red Nacional no tenemos datos de cuántas pelucas se entregan”, señaló.

La propuesta que llevan al encuentro consiste en comenzar a recopilar información de los distintos bancos en un mismo lugar, a través de una herramienta digital.

La iniciativa contempla reunir datos sobre las entregas y las personas beneficiarias, preservando su identidad mediante registros anonimizados.

Flores reconoció que hasta ahora el propio grupo llevaba un seguimiento más reservado de su tarea, pero que el crecimiento de la organización les hizo comprender la importancia de contar con información sistematizada.

Natalia Flores - Remontando Esperanzas

“Vamos a empezar a unificar, a recopilar todos esos datos en un solo lugar”, adelantó.

El proyecto incluye también la presentación de una página web y apunta a generar herramientas que permitan mostrar el alcance real de la tarea que desarrollan estas organizaciones.

Una vez que dispongan de información concreta, la intención es llevar propuestas al Senado y a la Cámara de Diputados de la Nación, buscando mayor acompañamiento institucional para los bancos solidarios.

Es que muchas veces estos grupos enfrentan dificultades para conseguir recursos, incluso para financiar los viajes que les permiten participar de los encuentros nacionales.

“Muchos hacen trabajo silencioso”, reflexionó Flores, al explicar la importancia de que esa tarea pueda ser conocida y valorada.

Diez años de solidaridad y nuevos desafíos

La realización del encuentro nacional en El Calafate representa también una oportunidad para aprender de otras organizaciones.

Flores destacó que llegaron representantes de bancos con distintas experiencias y realidades, algunos de ellos con una demanda mucho mayor, especialmente en ciudades como Córdoba y Buenos Aires.

El intercambio permite conocer nuevas técnicas de confección, diferentes materiales y maneras de organizar el trabajo, además de fortalecer los vínculos entre quienes comparten el mismo objetivo solidario.

Pero, después de una década, el sentido de Remontando Esperanzas sigue estando en las personas que reciben cada peluca.

Detrás de cada entrega hay un encuentro, una historia y la posibilidad de ayudar a alguien a reconocerse nuevamente frente al espejo.

Y detrás de esa tarea hay un grupo de voluntarias que, como resume Natalia Flores, encontró en la solidaridad, la empatía y el trabajo por el otro la razón para seguir adelante.