
El corazón frente al frío extremo: qué reveló un estudio realizado a nadadores frente al Glaciar Moreno
Guillermo Pérez Luque


El trabajo, titulado “Impacto cardíaco agudo de la natación competitiva en aguas heladas”, analizó a 73 atletas antes y después de competir en pruebas de 100, 200 y 500 metros, sin protección térmica.
Se realizaron ecocardiogramas transtorácicos, incluyendo ecografía pulmonar bilateral, antes de la competencia y dentro de los 3 minutos posteriores a la misma, y posteriormente se analizaron en un laboratorio central.


Es un abordaje que nunca antes se había aplicado en este tipo de deportistas. De esta manera el estudio posiciona a la Patagonia como escenario de investigaciones de nivel internacional y busca aportar importante evidencia para comprender cómo el cuerpo humano responde al ejercicio en ambientes extremos, combinando ciencia, deporte y territorio.
En entrevista con FM Dimensión, Filipini explicó el objetivo fue buscar respuestas concretas a una inquietud frecuente en la región. “Queríamos saber si el frío extremo genera una disfunción o una depresión de la función cardíaca. Lo que encontramos es exactamente lo contrario: el corazón se adapta”, señaló.
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Los resultados mostraron que tanto el ventrículo izquierdo como el derecho no sólo no se vieron comprometidos, sino que aumentaron su rendimiento tras el esfuerzo. Se observó una mejora en la capacidad de bombeo, asociada a una mayor dilatación del corazón durante la fase de llenado, lo que permite inyectar más sangre en cada latido.
Este comportamiento fue analizado mediante técnicas avanzadas de Doppler con Strain, que mide con precisión la deformación de la fibra miocárdica. “Esa adaptación es clave cuando el nadador está sometido a temperaturas tan extremas y, al mismo tiempo, realizando un esfuerzo máximo”, explicó el especialista.
El estudio confirma así que, en atletas entrenados, el corazón responde de manera eficiente incluso en condiciones ambientales extremas.

Uno de los hallazgos más relevantes fue la aparición de edema pulmonar en el 37 por ciento de los nadadores evaluados. Se trata de una acumulación transitoria de líquido en los pulmones, detectada mediante ecografía, que no siempre presenta síntomas evidentes. Filipini aclaró que esta condición ya había sido descripta en otros trabajos, aunque con cifras muy dispares. “Algunos estudios hablaban de incidencias muy bajas y otros de valores muy altos. Nosotros encontramos un punto intermedio, con datos objetivos”, indicó.
La investigación también detectó que el edema pulmonar fue más frecuente en pruebas de mayor distancia, es decir, en nadadores que permanecieron más tiempo en el agua fría.
Además, la incidencia fue menor en los atletas más experimentados, mientras que quienes tenían menos trayectoria en este tipo de competencias mostraron mayor predisposición y signos clínicos más marcados de hipotermia.

Filipini remarcó que estos episodios no resultaron graves ni permanentes, pero sí constituyen un dato importante para el seguimiento médico y la prevención. “No es deseable que se comprometa la función respiratoria, aunque sea de manera transitoria. Son hallazgos que abren nuevas preguntas y líneas de investigación”, sostuvo el profesional en el programa “A Diario”.
El estudio también aporta tranquilidad respecto a la participación de personas con enfermedades cardiovasculares crónicas controladas. Según explicó el cardiólogo, condiciones como la hipertensión arterial o la enfermedad coronaria no representan una contraindicación para la natación en aguas frías, siempre que estén correctamente tratadas, con controles médicos adecuados y pruebas previas normales. La única limitación clara, subrayó, es la presencia de patologías no controladas.
La investigación fue procesada de manera independiente en un laboratorio especializado de Washington, lo que refuerza su validez científica. El trabajo fue seleccionado para ser presentado en el Congreso del American College of Cardiology, uno de los encuentros más importantes de cardiología a nivel mundial, que tendrá lugar entre el 26 y 28 de marzo de 2026, en la ciudad de New Orleans.

También será expuesto en el Congreso Argentino de Cardiología a realizarse en mayo, en Rosario. Para entonces se esperan más resultados que hoy están en evaluación.
“Esto recién empieza - afirmó Filipini – Tenemos muchísima información para seguir analizando y una comunidad de deportistas muy predispuesta a colaborar. Son conscientes de que practican un deporte extremo y de la importancia de cuidar su salud”.






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