
Investigadores detectan al menos cinco inundaciones glaciares históricas en la zona de El Chalten
Guillermo Pérez Luque
Un reciente estudio científico reveló que la cuenca del río Blanco, en la zona del cerro Fitz Roy, dentro del Parque Nacional Los Glaciares, fue escenario de al menos cinco inundaciones repentinas de origen glaciar a lo largo del último siglo y medio. Dos de esos eventos ocurrieron en tiempos históricos y otros tres corresponden a crecidas antiguas, hasta ahora desconocidas.
La investigación fue publicada en la revista internacional Natural Hazards y estuvo a cargo de Daniela I. Schmidt, Diego A. Winocur y Juan I. Falco, investigadores del CONICET, la Universidad de Buenos Aires y la Administración de Parques Nacionales. El trabajo reconstruye estos episodios a partir de registros históricos, fotografías aéreas, imágenes satelitales, evidencias de campo y modelos hidráulicos avanzados.
El estudio pone el foco en dos lagos proglaciares: Laguna Sucia y Laguna Piedras Blancas, ambos ubicados en un sector de intensa actividad turística, atravesado por senderos, campamentos y áreas de uso frecuente por visitantes.


Inundaciones repentinas asociadas a lagos glaciares
Las crecidas analizadas corresponden a las denominadas GLOFs (Glacial Lake Outburst Floods), es decir, inundaciones súbitas producidas por el colapso de diques naturales —generalmente morénicos— que contienen lagos formados por el retroceso de los glaciares.
Según explican los autores, estos diques son estructuras inestables, y su falla puede liberar millones de metros cúbicos de agua en muy poco tiempo, generando flujos de gran energía capaces de transportar bloques de roca de enormes dimensiones.
“El colapso de estas presas naturales puede desencadenar descargas catastróficas que viajan decenas de kilómetros aguas abajo”, señala el estudio.
La investigación logró identificar cinco eventos en un mismo sistema de drenaje:
- Un evento histórico ocurrido en 1913 en Laguna Piedras Blancas, mencionado en relatos de la época.
- Un evento histórico hasta ahora no documentado, ocurrido entre 1966 y 1968 en Laguna Sucia.
- Tres eventos más antiguos (paleo-inundaciones), dos vinculados a Laguna Piedras Blancas y uno a Laguna Sucia.
- Para los investigadores, “la identificación de cinco eventos distintos en un área tan reducida resalta el carácter recurrente de estos fenómenos”.
El evento de Laguna Sucia, oculto durante décadas
Uno de los aportes más relevantes del estudio es la reconstrucción de una inundación ocurrida entre 1966 y 1968 en Laguna Sucia, que hasta ahora no había sido reconocida como un evento de vaciamiento glaciar.
El análisis de fotografías aéreas de esos años permitió identificar una ruptura parcial de la morena frontal, una disminución abrupta del nivel del lago y la presencia de un extenso abanico de sedimentos aguas abajo.

Los autores estiman que el evento liberó aproximadamente 5 millones de metros cúbicos de agua, con un caudal máximo cercano a los 1.200 metros cúbicos por segundo.
“El flujo transportó bloques de hasta 3 y 4 metros de diámetro a lo largo del valle del río Blanco”, detalla el trabajo.
La crecida histórica de 1913 en Laguna Piedras Blancas
El otro evento histórico ocurrió el 16 de diciembre de 1913, luego de 48 horas de lluvias intensas. El relato fue registrado por el sacerdote y explorador Alberto María de Agostini, a partir del testimonio del pionero Andreas Madsen.
Madsen describió haber escuchado “un ruido como si la montaña se hubiese derrumbado”, seguido de una crecida repentina que inundó el valle.
El estudio confirma que el origen fue la ruptura de la morena frontal de Laguna Piedras Blancas y estima que el caudal máximo estuvo entre 200 y 500 metros cúbicos por segundo, con una descarga total de hasta 1,3 millones de metros cúbicos de agua.
Evidencias de eventos mucho más antiguos
Además de los eventos históricos, los investigadores identificaron depósitos correspondientes a inundaciones mucho más antiguas, caracterizados por grandes bloques incrustados en terrazas elevadas, hoy cubiertas por bosque maduro y líquenes.
Uno de estos paleo-eventos asociados a Laguna Sucia habría alcanzado caudales cercanos a los 3.000 metros cúbicos por segundo, lo que indica que el lago fue significativamente más grande en el pasado.

“La presencia de bosque desarrollado sobre los depósitos indica que estos eventos ocurrieron hace mucho tiempo”, señalan los autores.
Un riesgo que hoy adquiere otra dimensión
El estudio advierte que, aunque los eventos históricos no provocaron víctimas ni daños graves, el escenario actual es muy diferente. En la zona hoy se concentran:
- Campamentos como Poincenot
- Infraestructura turística como el hotel El Pilar
- Puentes y senderos claves hacia Laguna Torre, Laguna Sucia y Piedras Blancas
- Durante la temporada alta, se registran miles de personas por día transitando estos sectores.
“La recurrencia de eventos pasados obliga a replantear los escenarios de riesgo”, advierte el trabajo.
La necesidad de planificación y prevención
Los autores sostienen que resulta clave avanzar en estudios específicos de riesgo y vulnerabilidad, mapas de inundación, sistemas de alerta temprana y planes de contingencia.
“Comprender el impacto potencial de futuras inundaciones glaciales es esencial para una gestión efectiva del riesgo y una planificación turística sostenible”, concluye el estudio.
Lejos de plantear un escenario alarmista, el trabajo científico pone sobre la mesa que estas inundaciones ya ocurrieron, más de una vez, en el mismo lugar.






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