
El misterioso habitante de Santa Cruz que quieren declarar Monumento Natural Nacional
Guillermo Pérez Luque
En los paredones rocosos de la cordillera y las mesetas del oeste de Santa Cruz habita uno de los mamíferos menos conocidos de la Patagonia. Tiene el tamaño aproximado de un conejo, pelaje anaranjado, orejas cortas y una larga cola que utiliza para mantener el equilibrio mientras salta entre las rocas. Es la vizcacha de Wolffsohn (Lagidium wolffsohni), conocida popularmente como chinchillón anaranjado.
Durante décadas, los científicos tuvieron muy poca información sobre este animal, que habita una región limitada del oeste santacruceño y sectores vecinos de Chile. Pero una serie de investigaciones realizadas en los últimos años está permitiendo descubrir sus hábitos, conocer mejor su distribución y determinar las amenazas que enfrenta.
Estos avances coinciden con una iniciativa presentada en el Senado de la Nación. El senador santacruceño José María Carambia ingresó un proyecto de ley para declarar al chinchillón anaranjado Monumento Natural Nacional, una figura de protección contemplada en la legislación argentina. La propuesta fue girada a la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable, donde permanece en estudio.
Ocho años investigando a un animal casi desconocido
En agosto pasado, la organización internacional Fauna & Flora difundió los resultados de una investigación que se extendió durante ocho años y que permitió obtener información hasta entonces desconocida sobre el chinchillón anaranjado.
El proyecto, encabezado por los investigadores Lucas Hormachea y Morgan Pendaries, contó con el apoyo del Conservation Leadership Programme, una iniciativa internacional dedicada a la conservación de especies amenazadas.
El equipo recorrió 66 sitios de la Patagonia, muchos de ellos ubicados en regiones montañosas de difícil acceso. Mediante cámaras trampa, observaciones directas y entrevistas con pobladores rurales, los investigadores identificaron nuevas colonias y comprobaron que el animal había desaparecido de algunos lugares donde anteriormente estaba presente.
Uno de los resultados más importantes fue determinar que su distribución es mucho más reducida de lo que se creía.
También descubrieron aspectos sorprendentes de su comportamiento. Durante mucho tiempo se consideró que el chinchillón anaranjado era principalmente diurno, ya que era habitual observarlo descansando al sol sobre las piedras.

Sin embargo, las cámaras instaladas junto a sus refugios demostraron que mantiene una actividad nocturna mucho mayor de la que se suponía.
Los investigadores también registraron interacciones con liebres europeas y perros, y detectaron que algunas colonias evitan sectores frecuentados por escaladores.
Morgan Pendaries explicó que, cuando comenzaron los estudios, prácticamente no existía información sobre la especie. Los relevamientos permitieron comprobar que ocupa un territorio más pequeño del estimado, enfrenta distintas amenazas y ha desaparecido de lugares donde se la había registrado anteriormente.
De especie desconocida a especie En Peligro
Los resultados de estas investigaciones tuvieron una consecuencia directa sobre su clasificación científica.
Hasta 2019, el chinchillón anaranjado figuraba en la Lista Roja argentina de mamíferos bajo la categoría Datos Insuficientes. Esto significaba que no existía información suficiente para evaluar adecuadamente su riesgo de extinción.
Con los nuevos conocimientos, la actualización de 2025 de la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM) lo clasificó como En Peligro.
La nueva categoría refleja una preocupación concreta por su conservación, especialmente por la distribución restringida de sus poblaciones y las desapariciones registradas en determinados sectores.
Es importante distinguir esta evaluación nacional de la Lista Roja mundial de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), donde la especie todavía figura como Datos Insuficientes, según la información del Sistema de Información de Biodiversidad de Parques Nacionales.
Los investigadores trabajan junto a especialistas de Chile para actualizar también esa evaluación internacional.
Un habitante de los parques nacionales de Santa Cruz
El chinchillón anaranjado pertenece a la familia de las chinchillas. Puede pesar entre uno y tres kilogramos y está especialmente adaptado a vivir en ambientes montañosos, donde utiliza grietas y pequeñas cuevas entre las rocas para refugiarse.
Se alimenta principalmente de brotes, raíces, semillas, bulbos y frutos. Su pelaje espeso lo protege de las bajas temperaturas y sus patas le permiten desplazarse con agilidad por paredones que resultarían inaccesibles para otros animales.
En Santa Cruz, uno de los lugares donde está confirmada su presencia es el Parque Nacional Perito Moreno.
En marzo de 2024, la Administración de Parques Nacionales informó que un guardaparque había logrado fotografiar un ejemplar en el sector norte del área protegida. Según el organismo, no se obtenían imágenes de esta especie en ese parque desde 2015.
También existen antecedentes y registros atribuidos al chinchillón anaranjado en el Parque Nacional Los Glaciares, aunque el Sistema de Información de Biodiversidad todavía clasifica su presencia allí como sin validar.
Esta diferencia es importante: mientras que en Perito Moreno existe presencia documentada y validada, en Los Glaciares todavía no se dispone de esa misma confirmación oficial.

En Santa Cruz ya trabajan para recuperar sus poblaciones
Los esfuerzos para evitar la desaparición del chinchillón anaranjado no comenzaron con el proyecto presentado en el Senado.
Desde hace varios años se desarrollan programas de investigación y recuperación en el noroeste de Santa Cruz, particularmente en el área de Parque Patagonia.
Como viene informando Ahora Calafate, en 2020 comenzaron los traslados de ejemplares desde el Cañadón Pinturas hacia el Cañadón Caracoles, un lugar donde la especie había desaparecido.
El programa, impulsado por la Fundación Rewilding Argentina junto con autoridades provinciales, permitió establecer nuevos grupos reproductivos.
En 2025, los investigadores confirmaron que ya existían tres generaciones de chinchillones anaranjados nacidos en libertad en el sector de reintroducción.
Las investigaciones continúan incorporando nuevas tecnologías. En julio de este año, Ahora Calafate informó que, por primera vez, un ejemplar comenzó a ser monitoreado mediante un pequeño dispositivo satelital alimentado con energía solar.
Los primeros datos obtenidos en Cerro Castillo, dentro del Parque Nacional Patagonia, mostraron que el animal se mantenía activo durante el invierno y que, en el período estudiado, no se había alejado más de 50 metros de su roquedal.
¿Qué significa declararlo Monumento Natural Nacional?
El proyecto de Carambia propone incorporar al chinchillón anaranjado a una categoría de protección especial prevista en el artículo 8.º de la Ley Nacional 22.351, que regula los parques nacionales, monumentos naturales y reservas nacionales.
Esta legislación establece un régimen de protección estricta para los Monumentos Naturales, destinado a preservar especies y elementos naturales de particular valor.
En Argentina, animales como el huemul, el yaguareté, la taruca y la ballena franca austral cuentan con declaraciones nacionales de Monumento Natural.
La iniciativa presentada por el senador santacruceño busca otorgar un reconocimiento legal semejante al chinchillón anaranjado. De todas maneras, su aplicación concreta dependerá del texto que finalmente apruebe el Congreso y de las competencias de las autoridades nacionales y provinciales.
Senador José María Carambia
Existe además un antecedente relacionado con este objetivo. En agosto de 2026, Fauna & Flora informó que, luego de conversaciones con autoridades, se estaba preparando una propuesta para declarar al chinchillón anaranjado Monumento Natural en la provincia de Santa Cruz.
Mientras se analiza el proyecto legislativo, los investigadores continúan intentando responder preguntas fundamentales: cuántos chinchillones anaranjados sobreviven, cómo se desplazan entre los paredones, qué factores determinan la desaparición de sus colonias y cuáles son las mejores estrategias para conservarlos.






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