
Por primera vez siguen a un Chinchillón desde el espacio y revelan cómo enfrenta el invierno patagónico
Hector Lara
El Chinchillón Anaranjado también conocido científicamente como Lagidium wolffsohni, se trata de un roedor de la familia Chinchillidae extremadamente adaptado a la vida en la montaña. Tiene una distribución geográfica muy restringida, habitando únicamente el sector más occidental de la provincia de Santa Cruz en Argentina y las regiones adyacentes de Aysén y Magallanes en Chile. Es una especie vulnerable y actualmente está protegida.


Gracias a la nueva tecnología, el pequeño dispositivo envía hasta cuatro ubicaciones diarias utilizando energía solar, lo que permite reconstruir los desplazamientos del animal a lo largo del tiempo sin interferir en su rutina. Los primeros registros corresponden al período comprendido entre el 27 de marzo y el 16 de julio de este año y ya comienzan a ofrecer información valiosa sobre la especie.
"Los primeros datos nos cuentan algo muy interesante: sigue el mismo roquedal que lo vio nacer y hasta el momento no se ha alejado más de 50 metros", señalaron desde la organización.
El ejemplar monitoreado nació en noviembre de 2025 precisamente en Cerro Castillo y hoy, gracias al rastreo satelital, los investigadores pueden conocer sus movimientos desde la distancia, una herramienta que abre nuevas posibilidades para estudiar aspectos prácticamente desconocidos de su biología.

Uno de los datos que más llamó la atención de los investigadores es el comportamiento del Chinchillón durante el invierno. A diferencia de otras especies adaptadas a climas fríos, estos mamíferos no hibernan. "Los Chinchillones se mantienen activos durante todo el invierno, a pesar de los metros de nieve que se acumulan sobre la meseta y de las temperaturas polares".
Durante el último fin de semana, el ejemplar soportó temperaturas de hasta -17 °C, confirmando la extraordinaria capacidad de adaptación de la especie a uno de los ambientes más hostiles de la Patagonia.
"Todavía queda muchísimo por descubrir sobre la vida de esta especie. Gracias a esta nueva tecnología, cada ubicación que recibimos nos ayuda a conocer un poco mejor cómo vive uno de los mamíferos más enigmáticos de la Patagonia".

El proyecto representa un paso significativo para la conservación de la fauna patagónica, al incorporar herramientas de seguimiento satelital que permiten estudiar especies silvestres en pos de información clave para su protección.






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