
El Congreso Veterinario puso a las zoonosis en el centro y abrió la puerta a un encuentro entre médicos y veterinarios
Guillermo Pérez Luque
Lo que comenzó como un nuevo encuentro de profesionales veterinarios terminó dejando una conclusión que excede ampliamente a esa disciplina: hay enfermedades presentes en la región que no pueden abordarse solamente desde la medicina animal ni exclusivamente desde la medicina humana.
El IV Congreso Veterinario realizado en El Calafate puso especialmente el foco sobre las zoonosis, enfermedades que pueden transmitirse entre animales y personas, y reunió por primera vez en este espacio a veterinarios y profesionales médicos para analizar experiencias concretas.


Entre ellas sobresalió la aparición de Sporothrix brasiliensis, un hongo capaz de provocar esporotricosis tanto en gatos como en seres humanos. Los primeros casos en El Calafate se reportaron en 2019.
También hubo lugar para la hidatidosis, otra zoonosis de fuerte presencia histórica en la Patagonia y sobre la cual un profesional del Hospital SAMIC expuso durante la charla abierta.
El balance llevó a Agostina Cambarieri, médica veterinaria de Río Gallegos, integrante de la comisión directiva del Colegio Veterinario de Santa Cruz y una de las organizadoras, a plantear un paso siguiente: organizar un encuentro específicamente interdisciplinario.
“Faltó un poco de tiempo porque hubiese estado bueno. Quizás se abra una puerta para poder hacer un congreso único, multidisciplinario entre médicos y veterinarios”, señaló.
Y explicó el motivo: “Son patologías que tenemos que consensuar para poderlas abordar de las dos partes, a través de salud pública”.
Una zoonosis que El Calafate conoció en 2019
Una de las exposiciones centrales recuperó la historia de Rebeca Vonscheidt, médica veterinaria de El Calafate y primera persona en la localidad en atravesar un caso posteriormente identificado como infección por Sporothrix brasiliensis.
Su experiencia comenzó en 2019 después de atender a un gato enfermo.
Lo que siguió fue un largo recorrido por consultas, tratamientos y estudios. Las lesiones no cicatrizaban y las primeras biopsias no permitían encontrar la causa. Vonscheidt atravesaba además un embarazo.
El gato murió el 20 de abril de 2019 y la veterinaria decidió avanzar con nuevas muestras convencida de que podía existir una relación entre la enfermedad del animal y sus propias lesiones. El diagnóstico definitivo recién llegó meses después. “Recién en noviembre de 2019 llega el diagnóstico”, recordó durante su presentación.
Aquella experiencia terminó siendo mucho más que un caso individual. El Boletín Integrado de Vigilancia del Ministerio de Salud de la Nación informó a fines de noviembre de 2019 un brote de esporotricosis de probable transmisión zoonótica en El Calafate, con cuatro personas afectadas. En dos de ellas se identificó microbiológicamente Sporothrix brasiliensis. Los cuatro pacientes evolucionaron favorablemente.
Fue un episodio inusual por su localización geográfica. El alerta elaborado entonces por el Hospital SAMIC y organismos nacionales lo describió como el brote de estas características más austral conocido hasta ese momento.
El diagnóstico se construyó entre varias disciplinas
Durante su exposición, la veterinaria puso el acento no sólo en lo que le ocurrió sino en cuánto demoró llegar a una respuesta. Médicos clínicos, dermatólogos, infectólogos, patólogos, microbiólogos y veterinarios fueron interviniendo sucesivamente.
“Ninguno tenía todas las respuestas, pero fueron todos necesarios para llegar al diagnóstico”, resumió.
Ese aprendizaje terminó convirtiéndose en una de las principales conclusiones de su presentación: “Las enfermedades no reconocen fronteras entre medicina humana y veterinaria; a veces los profesionales sí”.
Y agregó: “Una Salud no es un concepto académico. Es una necesidad práctica. Porque cuando las disciplinas no se escuchan entre sí, los diagnósticos se retrasan; pero cuando se escuchan y dialogan, los pacientes se benefician”.
Es justamente el concepto de Una Salud: comprender que la salud de las personas, los animales y el ambiente están interrelacionadas.
Lo que aprendieron después de aquel primer caso
Vonscheidt contó que en los años siguientes atendió otros animales con cuadros compatibles y que la experiencia de 2019 cambió la forma de observar determinadas lesiones. Una de las claves, explicó, es la sospecha clínica temprana.
Lesiones producidas por arañazos o pequeñas heridas que persisten, no cicatrizan y no responden a tratamientos convencionales deben motivar una consulta y un análisis específico, especialmente cuando existe contacto con animales enfermos.
También remarcó la necesidad de informar a los propietarios. “La información temprana protege”, indicaba una de las diapositivas de su exposición. Allí recomendó explicar a quienes conviven con animales afectados qué lesiones observar en las personas, cuándo consultar al médico, cómo manipular al animal durante el tratamiento y qué medidas de higiene adoptar.
Lo que comenzó a hacer el SAMIC
El brote de 2019 obligó también al Hospital SAMIC a aprender sobre una enfermedad hasta entonces prácticamente desconocida en la localidad.
Durante el Congreso, profesionales del hospital repasaron aquel proceso y cómo se construyó el diagnóstico. La infectóloga Viviana Galache explicó que la primera muestra de Vonscheidt cultivada localmente presentó características compatibles con Sporothrix. Como inicialmente no podía determinarse la especie, el material fue enviado al Instituto Malbrán, donde mediante estudios moleculares se confirmó Sporothrix brasiliensis.
Después aparecieron otros pacientes y se siguieron procedimientos similares, combinando biopsias, anatomía patológica, cultivos y derivación de muestras.
El equipo comenzó además a realizar las notificaciones epidemiológicas correspondientes aun cuando en aquel momento la enfermedad todavía no tenía el esquema actual de vigilancia.
No siempre existe contacto evidente con un gato
La experiencia posterior también presentó interrogantes. Galache señaló que algunos pacientes tuvieron un vínculo epidemiológico claro con animales afectados, mientras que en otros no pudo establecerse esa relación.
Incluso mencionó personas que desarrollaron lesiones compatibles sin haber tenido contacto conocido con gatos enfermos y que sí habían realizado actividades de jardinería.
Esto no permite concluir cuál fue la vía de infección en esos casos, pero refuerza la necesidad de continuar investigando el comportamiento de Sporothrix en el ambiente local.
La literatura científica reconoce que distintas especies del género pueden encontrarse en suelo y materia vegetal, mientras que S. brasiliensis tiene además una marcada capacidad de transmisión zoonótica, especialmente vinculada con gatos infectados.

La otra zoonosis que apareció en el Congreso
La esporotricosis no fue el único ejemplo. También se expuso sobre hidatidosis o equinococosis quística, una enfermedad parasitaria histórica en la Patagonia y de notificación obligatoria en Argentina.
Un cirujano del Hospital SAMIC contó que desde su llegada a El Calafate, en enero de 2022, participó en la atención de aproximadamente 25 pacientes con hidatidosis hepática o pulmonar.
Según explicó, el tratamiento se define de acuerdo con las características, tamaño y localización de los quistes y puede incluir medicación y cirugía. Destacó además que en los pacientes intervenidos y seguidos por el equipo no habían observado hasta ese momento casos de resiembra.
La enfermedad afecta a personas de distintas edades y no exclusivamente a quienes viven o trabajan en establecimientos rurales. El profesional mencionó, como ejemplo, un paciente joven sin antecedentes de vida en el campo.
Santa Cruz cuenta desde 2006 con una ley provincial que declara obligatorias las medidas de lucha contra la hidatidosis y contempla diagnóstico precoz, tratamiento de personas y acciones sobre perros y ganado.
Un Congreso que terminó abriendo otra discusión
Cambarieri explicó que esta edición tuvo participación de veterinarios provenientes de Río Gallegos, Río Turbio y Piedra Buena, mientras que durante la jornada dedicada a zoonosis se sumaron profesionales médicos de distintas especialidades.
“Fue muy positivo porque entre las dos disciplinas pudimos acordar, tomar medidas para poder cohibir esta problemática”, evaluó.
La conclusión terminó siendo más amplia que cualquiera de las enfermedades abordadas.
Por eso, una vez terminado el Congreso Veterinario, los organizadores comenzaron a pensar en otro formato. No solamente veterinarios invitando a médicos para una exposición puntual, sino un encuentro diseñado desde el comienzo entre ambas disciplinas.
El objetivo, sintetizó Cambarieri, sería consensuar cómo prevenir, diagnosticar y abordar enfermedades que afectan simultáneamente a animales y personas.






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