CAMPAMENTOS MÁS CUIDADOS Presencia permanente y prevención en la zona norte del Parque Nacional
A poco más de un año de la puesta en marcha del proyecto de gestión de campamentos en la zona norte del Parque Nacional Los Glaciares, el balance es ampliamente positivo. Así lo expresó Gonzalo Szklar, coordinador de campamentos de la Asociación Amigos del PNLG, durante una entrevista con FM Dimensión, en la que repasó el trabajo realizado en Poincenot, Laguna Capri y De Agostini.
“Esta ya es nuestra segunda temporada y el proyecto ha crecido muchísimo. La experiencia del año pasado nos permitió generar una base para este año poder crecer un poco más, sobre todo en la atención al visitante y en la protección del bosque”, explicó Szklar.
El eje central del trabajo diario es la prevención y el orden en áreas que reciben una enorme cantidad de visitantes. “Nuestro trabajo principal es recibir a la gente en el campamento y comentarles las reglas de seguridad y convivencia, que son fundamentales para preservar el bosque”, detalló.
Los campamentos, reconoció, son “áreas de sacrificio” por la masividad de personas que los utilizan, por lo que el objetivo es reducir al mínimo el impacto ambiental. En ese sentido, Szklar explicó que se concentra el uso de letrinas, se realizan limpiezas constantes y se refuerza el mensaje de que cada visitante debe retirar su basura.
“Si vemos que un carancho rompió una bolsa y hay basura en el bosque, vamos y la levantamos, pero hacemos mucho hincapié en que el visitante tiene que bajar sus residuos. Incluso les damos bolsas si necesitan”, señaló.
Uno de los puntos más sensibles sigue siendo el fuego. “Lo más importante es recordar que no está permitido hacer fuego en el Parque Nacional. Solo se puede cocinar con calentadores en las áreas permitidas. Eso es lo que más nos compete estando ahí”, afirmó el coordinador de campamentos.
De la resistencia inicial a la aceptación
La implementación del canon de acampe y la mayor regulación generaron dudas en la primera temporada, pero hoy el escenario es distinto. “Fue una prueba piloto y fue mucho mejor recibida de lo que esperábamos. La gran mayoría paga sin ningún problema”, aseguró el coordinador.
Szklar recordó que el proyecto surgió tras episodios graves, como un video viral de fogones encendidos en pleno campamento. “Eso despertó las alarmas sobre la necesidad de que haya alguien ahí. Hoy, después de dos temporadas, es difícil imaginar los campamentos sin presencia”, afirmó.
El rol en accidentes y rescates
Además de la prevención ambiental, el equipo cumple un papel fundamental en la primera respuesta ante emergencias. “Este año ya colaboramos en más de 30 accidentes”, indicó Szklar, aclarando que el rol formal es de apoyo al ICE del Parque Nacional.
“Muchas veces somos el primer grupo de contacto. Estamos dos horas o más hasta que llega el ICE, ayudamos con primeros auxilios, con la camilla, con la contención”, relató.
El equipo está conformado por nueve personas, entre ellas guardaparques, estudiantes de guía y guías recibidos, distribuidos en los distintos campamentos. Esa presencia permitió agilizar evacuaciones complejas, especialmente desde zonas como Laguna de los Tres.
También recordó situaciones críticas, como el fallecimiento de un turista italiano. “El equipo llegó en 20 minutos, hicieron RCP, usaron el DEA, pero lamentablemente no se pudo lograr”, contó.
El coordinador advirtió que el aumento de visitantes trae aparejado más incidentes, muchos de ellos evitables. “Hay gente que empieza a caminar tarde, sin calzado, sin abrigo, sin agua. Llegan al campamento a las 12 de la noche sin equipo”, señaló.
La popularidad de senderos como Laguna de los Tres también incide. “La mayoría de los accidentes ocurre en la bajada. Suben motivados por la foto, pero después se acuerdan que tienen que volver”, explicó.