Santa Cruz es un laboratorio natural único para estudiar cómo se eleva la Tierra

La combinación de pérdida acelerada de hielo, deformaciones del terreno y condiciones geológicas particulares convierten a esta parte del sur argentino en un escenario ideal para investigar la respuesta del planeta al cambio climático. Científicos alemanes y argentinos estudian el comportamiento desde 2020. Utilizan equipos de extrema precisión para realizar mediciones. Semanas atrás culminó la tercera campaña y uno de los integrantes del equipo reveló detalles a Ahora Calafate.

Fotos: Gentileza Steffen Welsch

Científicos investigan cómo la pérdida de hielo en el sur argentino provoca un levantamiento del terreno y cambios en la gravedad. El fenómeno, conocido como ajuste isostático, permite entender mejor la dinámica del planeta frente al cambio climático.

El acelerado derretimiento de los glaciares en la Patagonia no solo transforma el paisaje. También está provocando un fenómeno menos visible: el suelo se está elevando. En distintas zonas del sur argentino, la superficie terrestre responde a la pérdida de hielo acumulado durante miles de años, iniciando un proceso lento pero constante de recuperación de altura.

Este fenómeno, conocido como ajuste isostático glacial, es el eje de una investigación internacional que busca entender cómo reacciona la Tierra frente al cambio climático. El proyecto GravPatagonia, que reúne a científicos de Argentina y Alemania, estudia estos cambios a través de mediciones de altísima precisión en distintos puntos de Santa Cruz .

Steffen Welsch integra el equipo que realiza las investigación. Su casa de El Calafate se convirtió en uno de los puntos de medición

Cómo se estudia el levantamiento del suelo

Tras finalizar una tercera campaña de campo en 2026, que se extendió durante 40 días, el colaborador del proyecto Steffen Welsch brindó detalles del trabajo en una entrevista con FM Dimensión, donde explicó en términos simples un proceso complejo: “El hielo se va y la tierra se sube. Es como cuando te sentás en una cama: se hunde, y cuando te levantás, vuelve a su lugar”.

La imagen, sencilla pero contundente, resume un fenómeno que ocurre a escala planetaria. Durante siglos, enormes masas de hielo comprimieron la corteza terrestre en la Patagonia. Hoy, al desaparecer ese peso, la superficie comienza a elevarse. Pero el proceso no se limita a un “rebote” superficial. También involucra movimientos en el interior de la Tierra, donde el manto fluye lentamente para alcanzar un nuevo equilibrio.

“El problema es entender qué pasa abajo, en el subsuelo: qué ocupa ese espacio, de dónde viene y hacia dónde va”, explicó Welsch. Esa es, precisamente, una de las grandes preguntas que intenta responder la investigación.

Mediciones en El Chalten (seccional Lago Viedma)

Para lograrlo, los científicos combinan distintas técnicas. Por un lado, miden con sistemas satelitales cómo se eleva el terreno. Por otro, registran cambios en la gravedad, ya que estos permiten detectar variaciones en la masa debajo de la corteza terrestre. El estudio señala que determinar estas variaciones es clave para separar los efectos del deshielo de los movimientos internos del planeta .

La Patagonia, un escenario único

En ese contexto, la Patagonia se presenta como un escenario excepcional. Los Campos de Hielo Patagónicos (los más grandes del hemisferio sur fuera de la Antártida) están perdiendo masa de forma acelerada, generando una respuesta geológica particularmente intensa. “Estamos en uno de los puntos donde la Tierra se está levantando más rapido”, afirmó Welsch.

Según explicó, en zonas como El Chaltén se registran elevaciones del orden de 2 a 4 centímetros por año, un valor muy alto en términos geológicos. En contraste, otras áreas como Puerto San Julián podrían experimentar el efecto inverso, con leves hundimientos asociados al flujo interno del manto terrestre.

Mediciones en Tres Lagos, Comisión de Fomento

Para medir estos cambios, el equipo utiliza un instrumento de altísima precisión: el gravímetro absoluto FG5, un equipo que funciona con tecnología láser en condiciones de vacío y permite medir la gravedad con una exactitud de hasta ocho decimales. “Es un aparato diseñado para laboratorio, no para campo. Y sin embargo, se decidió traerlo a la Patagonia, asumiendo el riesgo”, relató Welsch.


Tecnología, logística y ciencia extrema

El despliegue del equipamiento no es menor. Se trata de tecnología valuada en millones de dólares, transportada por caminos de ripio, sometida a condiciones extremas de viento y temperatura, y operada en locaciones remotas. “Los alemanes decidieron traer un equipo de ese nivel a un terreno que no es el ideal. Eso es lo que hace único a este proyecto”, destacó.

Las mediciones se realizan en puntos específicos de Santa Cruz, como El Calafate, El Chaltén, el glaciar Perito Moreno, Tres Lagos y Puerto San Julián, donde se repiten las observaciones a lo largo del tiempo para detectar tendencias. Incluso, uno de los puntos de medición se encuentra en un lugar poco habitual: la propia casa de Welsch en El Calafate, lo que aporta un dato anecdótico a un trabajo de enorme complejidad.

Los resultados de las campañas anteriores, realizadas en 2020 y 2022, ya habían mostrado datos consistentes. “Hay cosas que esperábamos y otras que no”, señaló Welsch, anticipando que con esta tercera medición será posible empezar a definir tendencias más claras. En ciencia, explicó, “con dos mediciones no alcanza. Siempre necesitás una tercera para ver cómo evoluciona el fenómeno”.


Impacto global del estudio

El estudio también tiene implicancias que van mucho más allá del ámbito académico. Los datos que se obtienen son fundamentales para mejorar los modelos de cambio climático, entender la pérdida de masa de los glaciares y proyectar el aumento del nivel del mar. Pero además, tienen aplicaciones tecnológicas concretas. “Hoy los GPS necesitan conocer con precisión la gravedad de la Tierra para funcionar correctamente”, explicó.

El proyecto GravPatagonia es considerado único en su tipo, no solo por el tipo de medición que realiza, sino por el despliegue logístico que implica. “Hay estudios similares, pero no con este nivel de precisión y en estas condiciones. Llevar este tipo de instrumento a 12 mil kilómetros, a un terreno como la Patagonia, es algo que no se hace en otros lugares”, afirmó Welsch.

Detrás de este trabajo hay una fuerte inversión del Estado alemán, que considera estratégica la recopilación de este tipo de datos a largo plazo. “Son datos que hoy quizás no parecen urgentes, pero en el futuro van a ser fundamentales”, explicó.


En definitiva, el estudio aporta una mirada profunda sobre un fenómeno que suele pasar desapercibido. No solo muestra que los glaciares se derriten, sino que revela que la Tierra responde activamente a ese cambio, elevándose, desplazándose y reconfigurándose.

Y en ese proceso, la provincia de Santa Cruz es protagonista. Una de las regiones más importantes del planeta para entender cómo funciona la Tierra frente al desafío del cambio climático.

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