Nuevos rescates reavivan el reclamo por las piletas petroleras sin protección en Las Heras
El reciente caso fue difundido por la organización Patitas Callejeras LH a través de sus redes sociales. Allí informaron que dos perros habían caído en una pileta petrolera ubicada en un sector de campo y que se inició un operativo para intentar rescatarlos.
La publicación también mostró una imagen en la que podía observarse el cuerpo sin vida de otro perro, lo que volvió a instalar el reclamo por la falta de medidas preventivas. Finalmente, ambos canes pudieron ser rescatados y uno de ellos fue devuelto a sus propietarios.
No se trata de un hecho aislado. A fines de 2025 también trascendió el caso de dos perros que quedaron completamente empetrolados tras caer en una pileta de emergencia perteneciente a una instalación petrolera. En aquella oportunidad fueron rescatados por trabajadores del sector, quienes lograron sacarlos con vida.
Luego del operativo, los animales quedaron bajo el cuidado de una proteccionista independiente de Las Heras, quien los recibió en un hogar de tránsito y comenzó de inmediato las tareas de limpieza, asistencia veterinaria y recuperación.
Según se informó en ese momento, el lugar donde cayeron correspondía a una pileta de emergencia utilizada para contener eventuales desbordes de tanques de almacenamiento. Estas estructuras cuentan con una membrana plástica impermeable cuya función es evitar un daño ambiental mayor, reteniendo el petróleo hasta que pueda ser recuperado una vez controlada la contingencia.
La situación también reavivó el debate sobre la disposición de los pozos petroleros ubicados dentro y en las inmediaciones del ejido urbano de Las Heras. Vecinos vienen manifestando preocupación por la existencia de pozos abandonados, cerrados provisoriamente o con clausuras deficientes en zonas cada vez más próximas al crecimiento urbano.
Especialistas recuerdan que, cuando un pozo deja de operar de manera definitiva, debe ser correctamente cementado y su cañería anulada. Si ese procedimiento no se realiza adecuadamente, los ductos pueden permanecer abiertos o transformarse en reservorios de gas, agua y petróleo.
Por esas instalaciones también circulan agua de inyección, productos anticorrosivos, aditivos químicos y bactericidas utilizados durante la explotación hidrocarburífera, conformando mezclas potencialmente peligrosas para el ambiente. En esos espacios pueden generarse además gases como el sulfhídrico, fácilmente reconocible por su característico olor a huevo podrido, además de aguas con altos niveles de contaminación.
Vecinos y ambientalistas insisten en la necesidad de adoptar medidas preventivas urgentes, como la colocación de mallas de contención, un mayor control sobre las piletas petroleras y la remediación de aquellas instalaciones abandonadas o que representan un riesgo. El planteo busca no solo evitar nuevas muertes de animales domésticos y de la fauna silvestre, sino también reducir los potenciales peligros que este tipo de estructuras puede representar para la comunidad de Las Heras y el ambiente que la rodea.