Maíz en Santa Cruz: la primera cosecha experimental dejó resultados alentadores
A fines de diciembre de 2025, Ahora Calafate informó sobre el comienzo de una experiencia inédita para determinar si nuevos híbridos de maíz podían adaptarse a los ambientes fríos de Santa Cruz. Los ensayos abarcaban distintas localidades, ciclos productivos y condiciones climáticas, con una pregunta central: hasta dónde podía avanzar hacia el sur la frontera agrícola de uno de los cultivos más importantes del país.
Finalizada la primera etapa, los resultados muestran un panorama alentador, aunque no uniforme en todo el territorio. Las mejores respuestas se obtuvieron en Perito Moreno, donde híbridos precoces y ultraprecoces lograron completar su desarrollo bajo condiciones de manejo intensivo y riego complementario.
La evaluación confirmó que producir maíz en Santa Cruz es técnicamente posible, especialmente en el norte provincial. También dejó en evidencia que no alcanza con elegir semillas adaptadas al frío. El éxito depende de la duración del ciclo, la fecha de siembra, la disponibilidad de agua, el manejo nutricional y la ocurrencia de heladas tempranas.
De la expectativa a los primeros resultados
Cuando comenzaron los ensayos, el INTA Santa Cruz trabajaba con dos grandes grupos de materiales. Por un lado, híbridos de ciclo intermedio aportados mediante la Red Maizar. Por otro, maíces precoces desarrollados para ambientes fríos del hemisferio norte, proporcionados por la empresa francesa Laboulet Semences.
Los materiales más precoces poseen ventanas de cultivo de entre 90 y 120 días, una característica clave para lugares donde el período libre de heladas es breve.
Las pruebas realizadas en Perito Moreno permitieron evaluar la adaptación productiva de estos híbridos, principalmente como fuente de alimentación para la ganadería.
El propósito no es convertir a Santa Cruz en una provincia maicera tradicional, sino generar forraje y energía para la ganadería, reduciendo la dependencia de alimentos que actualmente deben trasladarse desde otras regiones del país.
Perito Moreno mostró las mejores condiciones
El coordinador de Investigación de la Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz, Santiago Toledo, explicó que las experiencias más promisorias se concentraron en Perito Moreno.
La experiencia permitió comprobar que algunos híbridos llegaron a formar grano. Toledo mencionó rendimientos experimentales de entre 7.000 y 7.500 kilos por hectárea, obtenidos en parcelas donde todavía resta optimizar aspectos agronómicos. Según indicó, esos resultados permiten pensar en mejoras mediante nuevas fechas de siembra, fertilización, riego y selección de materiales.
El dato es relevante porque una de las principales incógnitas era si el cultivo podía completar su ciclo antes de las heladas. No se trataba solamente de producir biomasa para forraje, sino de lograr la formación de espigas y granos, que aumentan considerablemente el valor energético del silaje.
Los ciclos largos fueron más vulnerables
Los resultados fueron diferentes con los híbridos de ciclo intermedio, que requieren 150 días o más entre la siembra y la cosecha.
En Gobernador Gregores las estimaciones oscilaron entre 4 y 24 toneladas de materia seca por hectárea, mientras que en Perito Moreno todos los materiales superaron las 15 toneladas de materia seca por hectárea.
Sin embargo, ninguno logró completar totalmente su ciclo debido a una helada temprana. Esto confirmó que los materiales de mayor duración presentan más riesgos y que la precocidad resulta determinante para adaptarse a las condiciones de Santa Cruz.
En las experiencias efectuadas más al sur, los materiales de ciclo largo tampoco mostraron resultados satisfactorios. Por eso el INTA proyecta probar híbridos ultraprecoces en esas regiones durante la próxima campaña.
Una alternativa para el otoño y el invierno
El principal destino que analiza el INTA es el uso del maíz como fuente forrajera para la ganadería ovina y bovina.
La planta puede picarse entera para producir silaje, incorporando tallos, hojas, espigas y granos. La presencia del grano mejora el aporte energético y aumenta la calidad del alimento.
Esta alternativa permitiría cubrir el déficit de forraje durante el otoño y el invierno y reducir parte del costo que implica trasladar granos y alimentos balanceados desde la región central del país.
Según Toledo, llevar maíz hasta Santa Cruz cuesta entre un 60% y un 70% más que en las principales regiones productoras. Esa diferencia económica despertó el interés de productores y empresas luego de conocerse los primeros resultados.
Productores interesados en avanzar
La difusión nacional de la experiencia generó consultas de productores interesados en comenzar a cultivar maíz en Perito Moreno.
Aunque los ensayos siguen siendo experimentales, el INTA proyecta brindar acompañamiento técnico y conformar una mesa provincial de trabajo junto a organismos públicos, empresas y productores para evaluar cómo escalar la experiencia.
Los obstáculos para ampliar la superficie
Los resultados demuestran la factibilidad agronómica del cultivo, pero el desarrollo de una cadena provincial enfrenta desafíos importantes.
Entre ellos aparecen la disponibilidad de maquinaria agrícola, el acceso al agua para riego, la infraestructura hídrica y la identificación de suelos con aptitud agrícola.
También será necesario profundizar el conocimiento sobre fechas de siembra, fertilización, manejo del agua y selección de híbridos para cada ambiente.
La experiencia comenzó a despertar interés fuera de Santa Cruz. Los resultados fueron presentados en el Congreso Maizar 2026 y también serán expuestos en el XIII Congreso Nacional de Maíz y en el 49º Congreso de la Asociación Argentina de Producción Animal.
Una nueva campaña para ampliar las respuestas
El INTA continuará los ensayos durante la campaña 2026-2027.
La próxima etapa buscará evaluar nuevos materiales genéticos, probar híbridos ultraprecoces en otras regiones y avanzar hacia superficies mayores.
La primera campaña no respondió todos los interrogantes, pero dejó una conclusión muy clara: algunos maíces adaptados al frío pueden completar su ciclo y producir forraje y grano en el norte de Santa Cruz.
Ahora el desafío será determinar hasta dónde puede extenderse esa experiencia hacia otras zonas de la provincia y qué condiciones serán necesarias para transformarla en una alternativa productiva para la ganadería santacruceña.