Por qué científicos de todas partes vienen a Santa Cruz a estudiar sus fósiles
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Foto archivo: en 2005 una expedición liderada por Kenneth Lacovara (EEUU), descubre el Dreadnoughtus (Dreadnoughtus schrani). Cerca de La Leona se recuperaron unos 150 huesos (cerca de la mitad del esqueleto). Es uno de los saurópodos titanosaurios más completos jamás hallados
Los fósiles de Santa Cruz atraen a investigadores argentinos y extranjeros desde hace casi un siglo y medio. La cantidad de restos recuperados, su estado de preservación y la diversidad de períodos geológicos representados explican por qué la provincia continúa siendo escenario de trabajos científicos de alcance internacional.
Ese interés vuelve a quedar de manifiesto con la presencia en Río Gallegos de los paleontólogos Federico Seoane, investigador del CONICET y del Instituto de Estudios Andinos “Don Pablo Groeber” (IDEAN-UBA), y Santiago Hernández Del Pino, actualmente vinculado al Laboratorio de Paleontología de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo, Brasil.
Ambos se encuentran revisando fósiles conservados en el repositorio del Museo Regional Provincial Padre Manuel Jesús Molina, principalmente materiales correspondientes al Mioceno y a la Formación Santa Cruz.
Una provincia que conserva millones de años de historia
Hernández Del Pino conoce bien Santa Cruz. Participó de campañas realizadas en 2013, 2014 y 2015 dentro de proyectos dirigidos por los paleontólogos Sergio Vizcaíno y María Susana Bargo, y regresó posteriormente para continuar trabajando con los materiales recuperados.
Una de las características que destacó es la amplitud temporal del registro fósil provincial. Según explicó, los diferentes yacimientos de Santa Cruz abarcan una ventana de aproximadamente 160 a 180 millones de años, aunque su investigación actual se concentra en materiales de entre 20 y 16 millones de años, correspondientes al Mioceno.
Es justamente allí donde aparece una de las grandes particularidades científicas de la región. Hernández Del Pino sostuvo que en estos estudios se destaca “la fauna más completa de mamíferos para el Mioceno de América del Sur”.
No es solamente una apreciación de los investigadores que hoy trabajan en el museo. Estudios científicos sobre la Formación Santa Cruz documentaron una extraordinaria diversidad. Una revisión publicada en 2019 sobre las asociaciones de mamíferos del río Santa Cruz reconoció 95 especies de mamíferos en las localidades estudiadas.
Cuando Sudamérica tenía una fauna completamente diferente
Durante buena parte del Cenozoico, América del Sur permaneció geográficamente separada de América del Norte. Ese aislamiento favoreció la evolución de numerosos linajes de mamíferos propios del continente.
Entre ellos estaban los notoungulados, litopternos, astrapoterios, marsupiales, xenartros y diferentes grupos de roedores, además de primates.
Son precisamente algunos de esos animales los que Seoane y Hernández Del Pino estudian hoy a partir de los fósiles guardados en el Museo “Padre Molina”, de Río Gallegos (foto).
Los nombres pueden resultar desconocidos para quien no está familiarizado con la paleontología. Los litopternos, por ejemplo, fueron un grupo de mamíferos ungulados exclusivamente sudamericanos, hoy extinguidos.
Hernández Del Pino conoce especialmente ese grupo. En 2019 fue uno de los autores de una investigación dedicada específicamente a los litopternos encontrados en afloramientos de la Formación Santa Cruz a lo largo del río homónimo. Allí se identificaron ejemplares pertenecientes a las familias Proterotheriidae y Macraucheniidae, incluyendo varias especies diferentes.
Seoane explicó que la revisión que realizan actualmente busca analizar estos materiales desde un punto de vista sistemático, taxonómico y evolutivo, para comprender mejor la evolución de aquellas faunas sudamericanas.
Una Santa Cruz muy diferente a la actual
Los fósiles no solamente permiten saber qué animales vivieron aquí. También ayudan a reconstruir cómo era el ambiente que los rodeaba.
Un capítulo científico dedicado específicamente a la vegetación de la Formación Santa Cruz señala que hace aproximadamente 17 millones de años el extremo sur de Patagonia tenía condiciones muy diferentes de las actuales.
Mientras hoy gran parte de la región extraandina santacruceña está dominada por estepa bajo un clima frío y semiárido, durante aquel período existieron pastizales y bosques abiertos, bajo condiciones templado-cálidas y más húmedas.
Es decir que los animales cuyos huesos hoy se estudian en los museos vivieron en paisajes considerablemente diferentes a los que actualmente caracterizan gran parte de Santa Cruz.
Una historia científica que comenzó en el siglo XIX
El interés mundial por los fósiles santacruceños tiene raíces profundas.
En 1887, Carlos Ameghino realizó una extensa expedición paleontológica a lo largo del río Santa Cruz. Entre enero y septiembre de ese año recorrió distintos afloramientos y reunió una enorme colección de mamíferos fósiles.
Un trabajo histórico posterior determinó que aquella expedición reunió más de 2.000 ejemplares. A partir de esos materiales, Florentino Ameghino reconoció 122 taxones, de los cuales más de un centenar eran nuevos para la ciencia.
Una investigación publicada posteriormente en Journal of South American Earth Sciences confirmó que, utilizando los fósiles y la información geológica reunida por Carlos, Florentino Ameghino describió más de 120 nuevas especies de mamíferos extinguidos y estableció conceptos fundamentales como la Formación Santacruceña y el Piso Santacruceño.
Aquellos descubrimientos despertaron rápidamente el interés de instituciones científicas extranjeras.
Expediciones desde Estados Unidos y Europa
Una reconstrucción realizada por los paleontólogos Sergio Vizcaíno, María Susana Bargo y Juan Carlos Fernícola documentó las expediciones argentinas y extranjeras que recolectaron fósiles de la Formación Santa Cruz entre 1877 y 1923.
Los materiales terminaron distribuidos entre el Museo de La Plata, el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” y diversas instituciones de Estados Unidos y Europa.
Los investigadores estimaron que, sumando esas campañas y colecciones posteriores, durante casi un siglo y medio se habrían recuperado más de 10.000 especímenes fósiles santacrucenses pertenecientes a esta formación.
Ese dato ayuda a entender por qué la Formación Santa Cruz ocupa desde hace décadas un lugar destacado en la paleontología sudamericana.
Los fósiles todavía tienen cosas para contar
Que un fósil haya sido encontrado y estudiado no significa que científicamente haya quedado “agotado”.
Las colecciones pueden volver a revisarse cuando aparecen nuevas preguntas, nuevos métodos de comparación o nuevas tecnologías. Precisamente eso ocurre ahora con parte de los materiales conservados en Río Gallegos.
El estudio publicado en 2019 sobre los mamíferos del río Santa Cruz es un buen ejemplo: nuevas colecciones y revisiones permitieron actualizar la diversidad conocida y reconocer 95 especies de mamíferos, además de reconsiderar interpretaciones históricas realizadas desde las primeras expediciones.
Y el mismo volumen científico reunió trabajos específicos sobre aves, metaterios, xenartros, perezosos, notoungulados, astrapoterios, litopternos, roedores y primates encontrados en la Formación Santa Cruz.
El Museo Molina, mucho más que un lugar de exhibición
En esta historia cumple un papel fundamental el Museo Padre Manuel Jesús Molina.
Los fósiles recuperados durante investigaciones autorizadas en territorio provincial deben conservarse adecuadamente y quedar disponibles para futuras investigaciones. El repositorio del museo cumple precisamente esa función.
Seoane y Hernández Del Pino destacaron las condiciones brindadas por la institución para consultar y estudiar las colecciones, así como el trabajo de su directora, Roxana Avendaño, y de Emilia Cohen, jefa del Departamento de Ciencias Naturales, Paleontología e Historia.
En los últimos meses, además, el Museo fortaleció su capacidad técnica. En mayo de 2026 incorporó una lupa binocular, elementos de seguridad y herramientas especializadas para la preparación de fósiles, a partir de un proyecto apoyado por Fundación Williams y la Fundación de Historia Natural Félix de Azara.
Y Santa Cruz todavía sigue aportando sorpresas
La riqueza paleontológica provincial tampoco se limita a la Formación Santa Cruz.
Un estudio publicado en 2022 sobre la Formación Cerro Boleadoras, en el noroeste provincial, identificó un conjunto que incluía un anfibio, tres aves y al menos 33 tipos de mamíferos, además de una tortuga terrestre.
Ese último hallazgo constituye, de acuerdo con los autores, el registro más austral conocido de tortugas terrestres en Sudamérica y en el mundo.
También existen en la provincia yacimientos mucho más antiguos, incluyendo registros de dinosaurios, lo que explica la enorme ventana temporal mencionada por Hernández Del Pino.
Casi 140 años después de la expedición de Carlos Ameghino por el río Santa Cruz, paleontólogos argentinos y extranjeros continúan llegando a la provincia.
La razón no está solamente debajo de la tierra.
También está en las colecciones construidas durante décadas, en fósiles excepcionalmente preservados que permanecen disponibles para ser revisados y comparados.
Fuentes consultadas: Gobierno de Santa Cruz, Asociación Paleontológica Argentina, CONICET y Universidad Nacional de La Plata.