MONITOREO PERMANENTE. Más de 180 mil imágenes para entender lo que sucede en la pared del Glaciar Perito Moreno
Hace poco más de un año y medio eran ocho cámaras recién instaladas frente al glaciar Perito Moreno y un proyecto que se proponía reunir más de 280.000 fotografías. Hoy ese sistema ya acumuló más de 180.000 imágenes, generó miles de reconstrucciones tridimensionales y comenzó a mostrar algo especialmente interesante: cómo determinados sectores de la pared de hielo se deforman antes de desprenderse.
El nuevo trabajo científico fue elaborado por Laura Camila Duran Vergara, Xabier Blanch Gorriz, Bindusara Nagathihalli Lokesh y Anette Eltner, investigadores de la Universidad Técnica de Dresde, en Alemania, y de la Universidad Politécnica de Cataluña, España.
Los resultados de la investigación fueron presentados durante el XXV Congreso de la International Society for Photogrammetry and Remote Sensing (ISPRS) realizado en Toronto, Canadá, entre el 4 y el 11 de julio.
El objetivo de la investigación es desarrollar una herramienta capaz de observar con enorme detalle qué sucede en su frente, detectar los desprendimientos y medir los cambios que ocurren antes y después de ellos.
Ocho cámaras mirando al glaciar
El sistema comenzó a funcionar en diciembre de 2024. Son ocho cámaras fotográficas instaladas en posiciones diferentes frente a un sector del glaciar Perito Moreno. Cada una cuenta con batería, panel solar, computadora, almacenamiento y conexión 4G, lo que permite que operen de manera prácticamente autónoma.
La tarea contó con la colaboración Steffen Welsch, reconocido guía de montaña a quien el equipo de investigadores destacó por su apoyo en la instalación y el mantenimiento de los sistemas de monitoreo, así como por la asistencia logística en el trabajo de campo.
Durante las horas de luz toman imágenes cada 30 minutos. Los autores explican que el sistema “monitorea continuamente la evolución del frente glaciar durante las horas de luz, con una resolución temporal de 30 minutos”, según había manifestado a Ahora Calafate Xabier Blanch en entrevista realizada el año pasado
La clave está en que las ocho fotografías simultáneas observan el mismo objeto desde distintos puntos. A partir de ellas, programas de fotogrametría reconstruyen la pared del glaciar en tres dimensiones. Media hora después se genera otra reconstrucción. Y luego otra. Así aparece la denominada cuarta dimensión, que es el tiempo.
En lugar de comparar solamente dos fotografías, los científicos obtienen una secuencia de modelos 3D que permite seguir cómo cambia la geometría de la pared.
Puede imaginarse cada reconstrucción como un glaciar digital formado por millones de puntos.
Cada punto tiene una posición precisa en el espacio. Cuando se compara el modelo, por ejemplo de las 15 hs con el de las 15:30 hs, la computadora puede determinar qué sectores permanecieron iguales, cuáles avanzaron o se deformaron y dónde desapareció hielo.
Esto permite estudiar procesos que las imágenes satelitales convencionales difícilmente pueden captar con semejante frecuencia.
Los grandes programas de monitoreo mundial son fundamentales para conocer la evolución de los glaciares durante meses, años o décadas. Pero un desprendimiento puede desarrollarse en mucho menos tiempo.
Los autores justamente parten de la premisa que, para entender fenómenos rápidos, hacen falta observaciones locales con mucha mayor resolución espacial y temporal.
El 22 de enero de 2025, Ahora Calafate publicó la nota cuando los investigadores estaban terminando la instalación y las pruebas de las cámaras.
En aquel momento, Xabier Blanch explicó que la “idea de proyecto es ser capaces de medir la actividad de desprendimientos de hielo que ocurren en un tramo del frente del glaciar Perito Moreno”.
También adelantó que a partir de las diferentes imágenes sería posible obtener información sobre volumen, profundidad y deformación de la pared de la que se desprende el hielo.
La previsión inicial era obtener más de 280.000 fotografías durante dos años. El artículo científico fue elaborado a partir de más de 160.000 imágenes acumuladas, lo que permite saber cuánto avanzó ese objetivo.
Y al momento de la presentación en Toronto el sistema había descargado exactamente 182.030 imágenes, correspondientes a 13.541 momentos potencialmente utilizables para realizar las reconstrucciones. Hasta ese momento se habían procesado 4.146 de esas etapas, logrando generar correctamente modelos en 3.768 casos.
Es un volumen enorme de información y también uno de los desafíos centrales del proyecto. Es que no alcanza con obtener cientos de miles de fotografías, sino que también hay que conseguir que una computadora pueda seleccionarlas, corregirlas, alinearlas y producir automáticamente modelos comparables entre sí.
Tecnología de precisión e Inteligencia Artificial
Como se sabe, en la zona del Glaciar Perito Moreno el clima es cambiante y tiene un movimiento constante. Hay nieve, nubes, reflejos, cambios bruscos de luz, gotas y humedad sobre las cámaras. El lago cambia permanentemente y aparecen bloques flotantes de hielo.
Y además el propio Glaciar se está moviendo todo el tiempo. Dos fotografías tomadas con media hora de diferencia no muestran exactamente la misma pared.
Por eso los investigadores ajustaron un procedimiento denominado Multi-Epoch Multi-Imagery (MEMI). En términos sencillos, en lugar de procesar cada momento como si fuera independiente, el sistema analiza conjuntamente imágenes sucesivas y busca puntos compartidos entre ellas. Eso reduce errores y permite comparar mejor las sucesivas reconstrucciones.
Otro componente importante es la inteligencia artificial. Un modelo denominado SAM2 ayuda a identificar automáticamente qué parte de una fotografía corresponde al glaciar y cuáles deben excluirse del análisis.
El cielo, el lago, las montañas o los bloques flotantes pueden confundir al programa. Al “enmascararlos”, el procesamiento se concentra sobre las zonas de interés.
En una de sus conclusiones, los autores sostienen que “el enmascaramiento resultó esencial bajo condiciones dinámicas de la escena”, ya que procesar las imágenes sin ese filtro produjo más fallas y redujo la capacidad para reconocer pequeñas deformaciones.
Al comparar modelos cada media hora, el equipo comenzó a identificar deformaciones previas al desprendimiento. Es decir, determinados sectores de la pared no simplemente desaparecen de un momento a otro, sino antes muestran pequeños cambios geométricos que pueden ser detectados en las sucesivas nubes de puntos.
No significa que toda caída pueda anticiparse, pero abre una pregunta científica muy importante ¿existen patrones de deformación que se repitan antes de determinados desprendimientos?
Para responderla harán falta muchos más eventos y una serie de observaciones considerablemente más larga.
La presentación realizada en el Congreso de Toronto mostró resultados más avanzados. En uno de los eventos analizados, el equipo reconstruyó una zona de aproximadamente 50 metros de altura, 30 metros de ancho y 22 metros de profundidad.
A partir del modelo tridimensional estimaron un volumen cercano a 23.666 metros cúbicos de hielo para ese desprendimiento particular.
Esto demuestra otra de las capacidades que comienza a ofrecer el sistema: pasar de observar simplemente que ocurrió un desprendimiento a medir tridimensionalmente el sector involucrado.
La presentación de Toronto muestra que el proyecto prevé incorporar imágenes térmicas, mediciones sísmicas y variables ambientales, además de analizar velocidad del glaciar, activación de fracturas, deformaciones anteriores a la falla y desprendimientos.
Cuando Ahora Calafate entrevistó a Blanch en enero de 2025, el investigador ya explicaba que esperaban correlacionar las fotografías con temperatura, humedad, lluvia y radiación solar para saber qué parámetros podían incidir sobre el aumento o disminución de la actividad de calving.
Un año y medio después, la primera parte necesaria de aquella idea empieza a estar construida: una secuencia de alta frecuencia que permite saber cuándo, dónde y cuánto cambia la pared.
Una herramienta que llega en un momento particular del Perito Moreno
El nuevo trabajo también menciona que, desde la instalación de las cámaras en diciembre de 2024, el sector observado registró retroceso.
Eso vuelve especialmente valioso el monitoreo en el momento actual. Por primera vez este proyecto cuenta con una especie de “glaciar digital” que se actualiza cada media hora, permitiendo mirar procesos demasiado rápidos para otros sistemas de observación.
La comparación con una cámara de vigilancia puede servir para entenderlo, aunque la tecnología sea mucho más compleja: en lugar de tener apenas un video del frente, los investigadores obtienen su geometría tridimensional y pueden medir cómo cambia.