Una investigación nacida frente al Glaciar va por un premio en el mayor Congreso de Cardiología en Latinoamérica
Lo que comenzó frente al Glaciar Perito Moreno como un interrogante médico sobre una disciplina extrema ya ingresó en una segunda etapa y empieza a obtener reconocimiento en ámbitos científicos nacionales e internacionales.
Por segundo año consecutivo, durante la Winter Swimming World Cup, un equipo encabezado por el cardiólogo Eduardo Filippini, director médico de Cardio Patagonia, realizó estudios a los nadadores para conocer cómo responden el corazón y los pulmones antes, inmediatamente después y, ahora también, al día siguiente de competir en aguas extremadamente frías.
El proyecto se denomina Ice Heart (Corazón de Hielo) y nació a partir de buscar conocer qué evidencia científica existe para determinar que una persona está realmente en condiciones de nadar en aguas de temperaturas tan bajas.
“La verdad es que no hay mucha evidencia científica sobre la seguridad y el margen o qué población se podría ver complicada nadando en aguas tan frías”, explicó Filippini en una entrevista con FM Dimensión.
La búsqueda de esa respuesta comenzó en 2025. Y los primeros resultados llevaron a nuevas preguntas que este año hicieron regresar al equipo al Glaciar.
El corazón respondió bien. Los pulmones dejaron una pregunta
En la primera experiencia se obtuvieron alrededor de 650 imágenes mediante ecografías cardíacas y pulmonares realizadas a los nadadores antes y después de ingresar al agua.
Luego comenzó la tarea de procesar y analizar todo ese material. El trabajo demandó más de un año y contó con la participación del equipo de MedStar, en Washington, dirigido por el médico argentino Federico Asch.
Las imágenes fueron sometidas, entre otros procedimientos, a una metodología ecocardiográfica denominada strain, que permite analizar cómo se deforma y adapta el músculo cardíaco.
El primer resultado fue alentador. “Lo que vimos fue que el ventrículo izquierdo y el ventrículo derecho se adaptan bien a las aguas frías”, explicó Filippini.
Pero el análisis pulmonar arrojó un dato que abrió una nueva línea de investigación: en el 37% de los nadadores de larga distancia estudiados aparecieron signos de edema pulmonar, es decir, presencia de líquido como respuesta asociada al esfuerzo y la exposición al frío.
Eso llevó al equipo a plantearse otras preguntas: ¿cuánto dura ese edema?, ¿desaparece rápidamente?, ¿permanece al día siguiente?, ¿puede afectar el rendimiento del nadador en las pruebas posteriores?
La edición 2026 de la Winter Swimming World Cup ofreció la oportunidad de empezar a buscar esas respuestas.
Más de 75 nadadores
A diferencia de 2025, cuando se evaluó a competidores de prácticamente todas las distancias, este año los investigadores decidieron concentrarse en quienes permanecen más tiempo expuestos al agua fría.
El seguimiento alcanzó a más de 75 nadadores, principalmente participantes de la prueba de 450 metros y también de los 200 metros pecho, una modalidad que por sus características demanda un tiempo considerable dentro del agua.
Cada uno fue sometido a diferentes ecografías. Hubo una medición basal antes de competir, otra después de una distancia corta y una posterior a la prueba larga.
Pero este año se agregó algo nuevo: una cuarta evaluación al día siguiente de los 450 metros y antes de que el deportista volviera a competir.
“Buscamos ver si reproducimos la información del año pasado, si es equiparable, que el 37% genera edema, y después ver cómo evoluciona ese edema: si se resuelve al otro día, está mejor o está peor”, detalló Filippini.
Las imágenes obtenidas durante la reciente competencia deberán atravesar ahora el proceso de análisis.
Imágenes tomadas apenas salen del agua
La metodología tiene además una dificultad particular. Las ecografías posteriores a las pruebas se realizan dentro de los primeros tres minutos desde que el nadador sale del agua. Los deportistas llegan con mucho frío, temblores y diferentes grados de descenso de la temperatura corporal.
“Empiezan a temblar, están con mucho frío, están hipotérmicos”, describió Filippini, quien agradeció especialmente la predisposición de los participantes para someterse a los estudios en esas condiciones.
“El objetivo final es cuidarlos a ellos, por la salud y también por su rendimiento deportivo”, explicó.
El rigor aplicado al procesamiento posterior también es alto. Filippini contó que el año pasado enviaron estudios correspondientes a más de 110 nadadores y que finalmente quedaron 73 casos considerados aptos para integrar el análisis científico.
Más de 30 fueron descartados por el equipo que procesó las imágenes en Estados Unidos porque alguna toma no cumplía estrictamente con los parámetros requeridos.
Para Filippini, que esa evaluación sea realizada por investigadores independientes del equipo que obtiene las imágenes fortalece la credibilidad científica de los resultados.
Del Perito Moreno a congresos en Estados Unidos
En apenas un año, los resultados de aquella primera experiencia comenzaron además a recorrer ámbitos científicos fuera de Santa Cruz.
Filippini contó que en marzo el trabajo fue presentado en un encuentro del American College y que en junio el equipo viajó a Denver para presentarlo en un congreso estadounidense de ecocardiografía.
Según explicó, en este último caso la investigación tuvo una buena recepción, especialmente por la metodología utilizada.
Pero durante la entrevista con FM Dimensión reveló una noticia que había recibido apenas el día anterior.
Seleccionados para un importante premio
La investigación realizada con los nadadores frente al Glaciar Perito Moreno fue seleccionada para competir por el Premio “Dr. Oscar Orías” en el próximo Congreso Argentino de Cardiología.
El 52° Congreso Argentino de Cardiología (SAC.26) se desarrollará los días 14, 15 y 16 de octubre en La Rural de Buenos Aires. Es organizado por la Sociedad Argentina de Cardiología y reunirá a mas de 10.000 especialistas argentinos y latinoamericanos junto con referentes internacionales. La programación contempla además participación de instituciones como el American College of Cardiology, American Heart Association y European Society of Cardiology.
El reconocimiento para el que fue seleccionado Ice Heart está estrechamente relacionado con la metodología de la investigación. De acuerdo con el reglamento oficial del Congreso, el Premio Dr. Oscar Orías está destinado específicamente a trabajos sobre Ecocardiografía, Doppler cardíaco y Doppler vascular.
Los trabajos científicos atraviesan un proceso de evaluación por cinco árbitros, todos miembros titulares de la Sociedad Argentina de Cardiología, que son quienes los califican.
Filippini contó que competirán con investigaciones provenientes de instituciones médicas de referencia del país, entre las que mencionó al Hospital de Clínicas, Fundación Favaloro y Hospital Británico, además de otro grupo de investigadores de Tucumán.
“Ya el hecho de ser nominado para un premio es muy importante para nosotros”, afirmó en el programa “A Diario”.
El cardiólogo adelantó que el trabajo será presentado el 14 de octubre, durante la primera jornada del Congreso, y que posteriormente se conocerá cuál de los candidatos recibe la distinción.
Más allá de la posibilidad de obtener el premio, Filippini puso especial énfasis en el origen de la investigación. “Es algo que nació en Santa Cruz y en Calafate”, destacó.
El proyecto es desarrollado con la participación de Cardio Patagonia, Nadando Argentina y el equipo de MedStar, y Filippini remarcó que la investigación se realiza sin fines de lucro y es sostenida por quienes participan de ella.
Ahora, mientras el primer trabajo se prepara para llegar al principal encuentro de la cardiología argentina, comienza otra etapa menos visible pero igualmente importante: procesar las nuevas imágenes tomadas durante la Winter Swimming World Cup 2026 y comprobar si los resultados del primer año se repiten en una muestra diferente.
La primera experiencia frente al Perito Moreno permitió responder algunas preguntas. También abrió otras. La segunda campaña acaba de reunir nueva información para intentar contestarlas.
Una investigación que nació frente al Glaciar y que ahora busca que lo aprendido allí aporte evidencia a una disciplina sobre la que la medicina todavía tiene mucho por conocer.