La Organización Meteorológica Mundial advierte que las reservas de agua dulce del planeta siguen disminuyendo
La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de Naciones Unidas, acaba de publicar una radiografía global del agua que deja una advertencia difícil de ignorar: los ríos atraviesan años cada vez más anómalos, las reservas de agua continental mantienen una tendencia descendente y todos los grandes sistemas glaciares del planeta volvieron a perder masa en 2025.
El informe Estado de los Recursos Hídricos Mundiales 2025, publicado el 17 de septiembre, analiza prácticamente todo el ciclo hidrológico: precipitaciones, caudales de ríos, lagos, embalses, aguas subterráneas, humedad del suelo, evapotranspiración, nieve y glaciares. Combina observaciones directas, datos satelitales y resultados de modelos hidrológicos globales.
Y dentro de ese enorme panorama mundial hay varias referencias que interesan especialmente a Patagonia.
La región aparece con reservas terrestres de agua inferiores a lo normal, menores aportes a embalses y una sequía prolongada durante 2025. Al mismo tiempo, los Andes del Sur, región glaciológica que incluye los grandes campos de hielo de Argentina y Chile, cerraron nuevamente el año con pérdida de masa.
La “cuenta de ahorros” del planeta
Para explicar por qué el problema va mucho más allá de que un río lleve menos agua durante algunos meses, la secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo, utilizó una comparación sencilla.
Algunas partes del ciclo hidrológico reaccionan rápidamente: llueve, aumenta la humedad del suelo o crece el caudal de un río. Otras cambian mucho más lentamente: los acuíferos, la nieve acumulada y los glaciares pueden necesitar años o décadas para recuperarse.
Esas reservas, explicó Saulo, han funcionado históricamente como “la cuenta de ahorros del planeta”, capaz de amortiguar los años malos y evitar que una estación seca se transforme inmediatamente en una crisis hídrica.
La frase “estamos agotando esa cuenta de ahorros” resume una de las principales conclusiones del informe:
La OMM detecta que el almacenamiento terrestre de agua mantiene una tendencia descendente desde aproximadamente 2014-2016, es decir, desde hace alrededor de una década.
“Almacenamiento terrestre de agua” no refiere solamente al agua de los lagos o los ríos. El indicador utilizado por la OMM —conocido como TWS, por Terrestrial Water Storage— suma el agua almacenada en aguas subterráneas, lagos, ríos, humedad del suelo, vegetación, nieve y hielo.
Para medir sus grandes variaciones se utilizan incluso satélites capaces de detectar cambios en la gravedad terrestre provocados por desplazamientos de enormes cantidades de agua.
En 2025, Patagonia volvió a aparecer entre las regiones del planeta con almacenamiento terrestre de agua por debajo de lo normal, continuando la situación observada en 2024.
La tendencia es en el balance de los cinco años comprendidos entre 2021 y 2025, Patagonia figura repetidamente entre las regiones afectadas por anomalías negativas de almacenamiento de agua.
El indicador trabaja a gran escala y combina distintas reservas hídricas. Muestra que el balance conjunto de agua almacenada en la región estuvo por debajo de los valores de referencia.
Uno de los años más secos para los ríos desde 1991
El panorama global de los cursos de agua también fue desfavorable. Durante 2025, aproximadamente el 36% de la superficie de las cuencas hidrográficas del planeta presentó caudales inferiores a lo normal, mientras otro 36% se mantuvo dentro del rango normal.
Según la OMM, fue uno de los años más secos para los ríos a escala mundial en los últimos 35 años.
El problema no aparece como una anomalía aislada. Durante los últimos siete años, solamente entre 34% y 38% de las cuencas presentó condiciones consideradas normales. La media del período 1991-2020 había sido del 46%.
Es decir que cada vez son menos las cuencas que se mantienen cerca de sus valores históricos.
Patagonia también aparece por la sequía
El informe al que accedió Ahora Calafate dedica un apartado específico a Argentina y Chile. La OMM señala que una situación de sequía comenzó a desarrollarse en Patagonia aproximadamente a mediados de 2024, continuó durante 2025 y se intensificó durante 2026.
Según el documento, la precipitación anual de 2025 en Patagonia fue aproximadamente un 40% inferior al promedio de largo plazo, y ese déficit prolongado contribuyó a generar condiciones propicias para los grandes incendios ocurridos en Argentina y Chile durante el verano 2025/26.
La cifra es un indicador regional para Patagonia y no puede trasladarse directamente a Santa Cruz, El Calafate o El Chaltén como si esos lugares hubieran recibido exactamente 40% menos precipitaciones.
El mismo informe utiliza escalas continentales y regionales y, en algunos indicadores, reconoce limitaciones para describir zonas climáticamente complejas.
Cuarto año consecutivo de pérdidas en todos los glaciares del mundo
El otro gran capítulo del informe está relacionado directamente con una de las reservas de agua de respuesta más lenta: los glaciares.
Esa pérdida aportó aproximadamente 1,1 milímetros al aumento medio global del nivel del mar.
Entre 2023 y 2025, la pérdida acumulada fue de alrededor de 1.400 gigatoneladas de agua. La OMM calcula que ese volumen sería suficiente para llenar unos 560 millones de piscinas olímpicas.
Desde comienzos de este siglo, además, los glaciares de montaña perdieron aproximadamente 6,2% de la masa de hielo situada por encima del nivel del mar.
Dónde entra el Campo de Hielo Patagónico Sur
El informe no menciona individualmente al Perito Moreno, Upsala o Viedma, ni entrega una cifra específica de pérdida para el Campo de Hielo Patagónico Sur.
El World Glacier Monitoring Service define esa región como el conjunto de los glaciares de Argentina y Chile, con aproximadamente 29.500 km² de superficie glaciar, concentrada principalmente en los Andes húmedos.
Y especifica que la mayor parte de esa superficie corresponde a los Campos de Hielo Patagónico Norte y Sur y la Cordillera Darwin.
Por lo tanto, los grandes glaciares del Parque Nacional Los Glaciares forman parte de la región Andes del Sur incluida en el balance mundial de la OMM.
Los campos de hielo patagónicos, entre los sectores de mayor adelgazamiento
La documentación del World Glacier Monitoring Service que sirve de soporte a estas evaluaciones agrega otro dato importante.
Las evaluaciones geodésicas muestran además pérdidas generalizadas desde comienzos del siglo XXI, aunque el comportamiento de cada glaciar puede ser muy diferente.
Eso es especialmente importante en nuestra región: no todos los glaciares responden de la misma forma ni a la misma velocidad. Su evolución depende también de características locales como la topografía, el espesor del hielo, el contacto con lagos o fiordos y la dinámica de desprendimientos.
Por eso tampoco es correcto utilizar el balance regional de los Andes del Sur para afirmar cuánto perdió específicamente el Perito Moreno, Viedma o Upsala durante 2025.
Una región importante, pero todavía difícil de medir
El propio informe de la OMM reconoce además una limitación particularmente relevante para Patagonia.
La estimación de los cambios glaciares se construye utilizando información satelital de más de 200.000 glaciares, complementada con mediciones directas de un número mucho menor de ellos.
Y cuando analiza las variaciones estacionales, la OMM advierte que la incertidumbre aumenta en regiones donde existen pocos glaciares monitoreados directamente y donde conviven distintos climas.
Entre los ejemplos menciona expresamente a los Andes del Sur.
Es decir que uno de los mayores sistemas glaciares fuera de las regiones polares continúa siendo, al mismo tiempo, un territorio donde mejorar las observaciones sigue siendo una necesidad científica.
En ese contexto adquieren relevancia las nuevas investigaciones que utilizan satélites, cámaras automáticas, estaciones meteorológicas y otros sensores sobre glaciares del Campo de Hielo Sur.
Cuando un glaciar pierde hielo también cambia el agua de los ríos
La relación entre glaciares y disponibilidad de agua no es tan sencilla como pensar que “menos hielo significa inmediatamente menos agua”.
Mientras un glaciar pierde masa por calentamiento, durante un período puede liberar más agua de deshielo hacia los ríos.
Pero existe un punto denominado “peak water” o pico de agua.
La OMM explica que esta transición puede conducir en el largo plazo a una disponibilidad menos confiable durante los meses secos.
“El agua no entiende de fronteras”.
La secretaria general de la OMM recordó que lo que ocurre aguas arriba de una cuenca puede afectar a poblaciones situadas cientos de kilómetros más abajo y reclamó mayor intercambio de datos, estándares comunes y sistemas de alerta temprana compartidos.
El concepto tiene una aplicación particularmente evidente en Patagonia, donde cordillera, cuencas y campos de hielo se extienden a ambos lados de Argentina y Chile.
No es una predicción sino una fotografía del presente
El objetivo del documento es observar qué ocurrió y comparar esos datos con los valores históricos.
Y el diagnóstico global de 2025 reúne varias señales que apuntan en una misma dirección: menos cuencas con comportamientos normales, almacenamiento terrestre de agua en descenso y pérdida sostenida de glaciares.
Patagonia aparece dentro de las tres.
“Los amortiguadores que históricamente han protegido la seguridad hídrica —la nieve, el hielo y las aguas subterráneas— se están erosionando en muchas regiones en una escala de años, no de la noche a la mañana”.
Para una región como Santa Cruz, donde se encuentra una parte sustancial del Campo de Hielo Patagónico Sur, el informe mundial aporta un contexto difícil de ignorar: la gran reserva de hielo de la cordillera austral forma parte de una región que continúa perdiendo masa, mientras Patagonia aparece simultáneamente con reservas terrestres de agua inferiores a lo normal.
Consultar el informe completo de la Organización Meteorológica Mundial