
Al igual que otras ciudades del mundo, Barcelona se prepara para prohibir Airbnb
Pablo Perret
En julio, Barcelona fue testigo de una serie de protestas en contra del turismo masivo, un fenómeno que ha generado tensiones crecientes en la ciudad. Miles de españoles se congregaron en las calles, utilizando pistolas de agua de juguete para rociar a los turistas que se encontraban en las terrazas de los bares y restaurantes. Esta manifestación es solo una muestra del descontento que muchos residentes sienten hacia el impacto del turismo en su calidad de vida.
El incremento en el número de visitantes y el aumento en el costo de la vivienda han sido factores clave en la creciente frustración de los habitantes. El alcalde de Barcelona ha identificado el aumento de los alquileres y los precios de la vivienda como el "mayor problema" que enfrenta la ciudad. Según el alcalde, la expansión del mercado de alquileres a corto plazo, especialmente a través de plataformas como Airbnb, ha exacerbado esta situación al limitar la oferta de viviendas disponibles para los residentes locales.
Un estudio publicado en 2020 reveló que la actividad de Airbnb había aumentado los alquileres en los barrios más populares de Barcelona en un 7%, mientras que los precios de la vivienda en esas zonas se incrementaron en un 17%. Estas cifras subrayan la correlación entre el auge de los alquileres turísticos y el encarecimiento del mercado inmobiliario local.


En respuesta a esta problemática, Barcelona ha implementado varias medidas restrictivas en los últimos años. En 2021, se impuso una prohibición parcial sobre los alquileres a corto plazo, y recientemente, la ciudad anunció un plan para eliminar todos los anuncios de este tipo de alquileres para el año 2028. Esta decisión busca mitigar el impacto del turismo en el mercado de la vivienda y reducir la presión sobre los precios.
Barcelona se prepara para prohibir Airbnb: estas ciudades tomaron medidas con cierto éxito
No obstante, Barcelona no es la única ciudad que enfrenta estos desafíos. Ciudades como Nueva York, Tokio, Vancouver, Londres y París han implementado regulaciones similares para controlar el crecimiento de los alquileres a corto plazo y proteger a los residentes locales.
En Nueva York, por ejemplo, se exige que los anfitriones de alquileres de corta duración vivan en las viviendas que alquilan. Londres y París, por su parte, han limitado el número de noches que una propiedad puede ser alquilada al año.
En Europa, ciudades como Lisboa, Florencia y Ámsterdam han adoptado enfoques igualmente estrictos. En Lisboa, la prohibición de nuevos registros de alquileres a corto plazo en ciertos barrios históricos, implementada en 2018, ha mostrado signos de efectividad en la contención de los precios de la vivienda. Un estudio publicado en 2022 encontró que los precios en las zonas afectadas por la prohibición disminuyeron un 9%. Sin embargo, expertos como João Pereira dos Santos, de la Escuela de Economía y Finanzas de la Universidad Queen Mary de Londres, advierten que estas restricciones, por sí solas, no son suficientes para resolver la crisis de vivienda en la ciudad.
En Ámsterdam, las políticas de limitación de alquileres han resultado en una reducción significativa en el número de anuncios de Airbnb, pasando de 12.000 en 2019 a 5.000 en la actualidad. A pesar de que los precios de la vivienda se han estabilizado en la ciudad, algunos expertos, como Gregory W. Fuller de la Universidad de Groningen, señalan que es difícil atribuir esta tendencia exclusivamente a las restricciones de Airbnb, dado que otras medidas también han sido implementadas en el mismo período.
Florencia, por su parte, ha experimentado desafíos en la aplicación de sus normativas sobre alquileres a corto plazo. En 2023, la ciudad prohibió estos alquileres en su centro histórico en un intento por mejorar la asequibilidad de la vivienda. Sin embargo, la prohibición fue revocada por un tribunal regional, lo que ha llevado a un aumento en las solicitudes de licencias de Airbnb en la ciudad. Antonello Romano, investigador de la Universidad de Pisa, advierte sobre la "venecianización" de Florencia, donde el turismo podría transformar irreversiblemente la identidad de la ciudad, como ha sucedido en Venecia.
En El Calafate los alojamiento ilegales comenzaron a partir del 2015 y no pararon de crecer año tras año. después de la pandemia se acentuó y después de una buena temporada como fue la 2023/2024, muchos dueños de alquileres por mes, están pidiendo sus propiedades como así también varias construcciones nuevas se ven en distintos sectores de la ciudad que están en construcción.
A eso se suma un grupo de wathsapp con más de trecientos integrantes que tienen ese problema, no consiguen alquiler o lo poco que consiguen no pueden pagarlo.
Todo esto ante la incertidumbre de una temporada que, a este momento, no se sabe que va a pasar con el turismo nacional e internacional para que llegue a El Calafate.
Por Pablo Perret - I Profesional.






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