
Cabo Vírgenes: Campaña de monitoreo en una de las colonias de pingüinos más grandes del país


La iniciativa contó con la participación de especialistas del Consejo Agrario, la Fundación Por el Mar, la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) y la Wildlife Conservation Society (WCS). El objetivo fue actualizar la información sobre la dinámica poblacional de la colonia, su distribución y estado de los nidos, así como comprender mejor la interacción de los pingüinos con el entorno marino.
“Estamos desarrollando un trabajo colaborativo que nos permitirá conocer en mayor profundidad la dinámica de la colonia y su relación con el ambiente. Esto es clave para fortalecer las estrategias de conservación”, explicó Marisol Espino, directora provincial de Áreas Protegidas y Fauna Silvestre del CAP.



Durante los días de campo, los equipos aplicaron una metodología basada en transectas, un sistema de recorridos definidos para tomar datos de manera sistemática. Este enfoque permite estimar con mayor precisión la densidad de nidos y evaluar la evolución de la población a lo largo del tiempo.
“Los resultados permitirán entender cómo están respondiendo los pingüinos a los cambios ambientales y al estado del ecosistema marino. También aportarán información esencial para la toma de decisiones de manejo en el área”, señaló Carolina Pantano, bióloga marina de la Fundación Por el Mar.

Ubicada en el extremo sur de Santa Cruz, a unos 130 kilómetros de Río Gallegos, la Reserva Provincial Cabo Vírgenes abarca 1.230 hectáreas y alberga una enorme biodiversidad. Allí confluyen las corrientes del Estrecho de Magallanes, las circumpolares y las de Malvinas, generando un entorno de gran productividad biológica.
“Cabo Vírgenes es una de las colonias más importantes del país, con una productividad altísima. Su protección es clave no solo para el pingüino de Magallanes, sino para todo el ecosistema marino de la región”, destacó Esteban Frere, doctor en Ciencias Biológicas del Centro de Investigaciones de Puerto Deseado (UNPA-WCS).
El área protegida, creada para preservar tanto la fauna como el patrimonio histórico, recibe cada primavera miles de pingüinos que regresan para anidar. El alimento principal de estas aves es la sardina fueguina, abundante en las aguas que rodean la reserva.

Durante la campaña, también participaron estudiantes de Ingeniería en Recursos Naturales de la UNPA Río Gallegos, quienes sumaron experiencia práctica en investigación. “Es fundamental que los alumnos se integren en estos trabajos de campo, porque fortalecen su formación y aportan a la generación de conocimiento local”, explicó el docente René Asueta.
Además, el Consejo Agrario aprovechó la ocasión para instalar nueva cartelería interpretativa en distintos puntos del recorrido, con información actualizada sobre la biología de los pingüinos y las normas de conservación. El objetivo es mejorar la experiencia de los visitantes y promover un turismo responsable.
“Cabo Vírgenes es un sitio de enorme valor natural. Conocerlo es el primer paso para protegerlo. Queremos que cada visitante entienda lo que está viendo y la importancia que tiene este ambiente para la biodiversidad”, expresó Espino.








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