
Declaran la Emergencia Fitosanitaria en Patagonia por la presencia de Tucura Sapo
Guillermo Pérez Luque
La medida, publicada este martes en el Boletín Oficial mediante la Resolución 816/2025, tendrá vigencia hasta el 31 de marzo de 2026 y busca reforzar las tareas de control, prevención y vigilancia de esta plaga, que en los últimos años ha mostrado una expansión significativa en la estepa patagónica.
Según el organismo nacional, el avance territorial de la Tucura Sapo —una especie nativa que se alimenta de forraje y diversas plantas herbáceas— pone en riesgo la base productiva de pequeños productores, agricultores familiares y comunidades rurales.
Una amenaza endémica


La Tucura Sapo es un insecto herbívoro polífago, lo que significa que se alimenta de una amplia variedad de especies vegetales, incluidas gramíneas y leguminosas. Su presencia se extiende desde el sur de Río Negro hasta el sur de Santa Cruz, y sus ciclos biológicos están adaptados al clima patagónico: los huevos permanecen bajo tierra durante el otoño e invierno, y las ninfas emergen a fines de la primavera o comienzos del verano.
En su etapa adulta, puede formar agrupamientos que consumen grandes extensiones de pasturas naturales, afectando tanto la vegetación nativa como la producción ganadera.
Denuncias obligatorias
La resolución del SENASA establece que toda persona que detecte ejemplares de Tucura Sapo —ya sean huevos, ninfas o adultos— deberá notificarlo de inmediato al organismo sanitario. Además, los productores están obligados a realizar tareas de control con productos autorizados y permitir el ingreso de agentes oficiales para la fiscalización de las actividades.

Para coordinar las acciones en el territorio, el SENASA dispuso la creación de la Mesa Interinstitucional para el Manejo de Tucuras en la Patagonia (MTP), que integrará a representantes del INTA, los gobiernos provinciales, universidades y entidades del sector privado. El objetivo será unificar estrategias de monitoreo y control frente a la plaga.
Antecedentes
El fenómeno ya había motivado la declaración de emergencia en 2020 y una alerta en 2022, debido al aumento de su población y los daños registrados sobre los campos.
El Programa Nacional de Langostas y Tucuras, vigente desde 2019, ya venía monitoreando la situación junto al INTA y los gobiernos provinciales. En los relevamientos de este año se detectaron nacimientos en áreas de Río Negro y Chubut, y el Comité Patagónico por Tucuras anticipó nuevos focos durante el invierno de 2025.
Las autoridades advirtieron que, de no actuar a tiempo, la plaga podría extenderse hacia zonas aledañas, provocando pérdidas económicas y ambientales significativas.








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