
Las Represas vuelven a cambiar de nombre y dejan de depender de ENARSA
Guillermo Pérez Luque
Las represas sobre el río Santa Cruz vuelven a cambiar de nombre. A través del Decreto 238/2026, publicado firmado el 10 de abril, el Gobierno nacional dispuso que el complejo hidroeléctrico retome sus denominaciones originales: Cóndor Cliff y La Barrancosa, dejando sin efecto los nombres de Presidente Dr. Néstor Carlos Kirchner y Gobernador Jorge Cepernic, que habían sido restituidos durante la gestión de Alberto Fernández.
Se trata de una nueva modificación en una historia atravesada por idas y vueltas políticas que, desde hace más de una década, refleja los cambios de signo político a nivel nacional y la disputa simbólica sobre una de las obras energéticas más importantes del país.


El decreto firmado por Javier Milei, Manuel Adorni y Luis Caputo establece en su artículo 3 que las obras públicas correspondientes al aprovechamiento hidroeléctrico del río Santa Cruz “retomarán su denominación original: Cóndor Cliff y La Barrancosa”.
Una historia de cambios de nombre según cada gobierno
El cambio vuelve a poner en primer plano una secuencia que acompañó a cada administración nacional.
Originalmente, cuando fueron proyectadas, las centrales llevaban nombres geográficos vinculados a su ubicación: Cóndor Cliff, la de mayor tamaño cercana a El Calafate, y La Barrancosa, aguas abajo.
En 2013, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, al momento de adjudicarse la obra, se resolvió darles una denominación política y simbólica ligada a la historia santacruceña. Así, Cóndor Cliff pasó a llamarse Presidente Néstor Kirchner, mientras que La Barrancosa recibió el nombre de Gobernador Jorge Cepernic, en homenaje al ex mandatario provincial impulsor de la idea de un complejo hidroeléctrico en el río Santa Cruz.
Ese esquema se mantuvo hasta 2017, cuando el gobierno de Mauricio Macri, mediante el Decreto 882/17, resolvió eliminar esas denominaciones y volver a los nombres originales.
La decisión volvió a revertirse en junio de 2021, durante la presidencia de Alberto Fernández, cuando el Decreto 389/2021 restituyó los nombres Néstor Kirchner y Jorge Cepernic.
Ahora, casi cinco años después, el actual Gobierno nacional vuelve a desandar ese camino. Para hacerlo, el nuevo decreto deja expresamente sin efecto los artículos 4 y 5 del Decreto 389/2021, además de lo establecido en la normativa de 2017. De esta manera, el complejo regresa una vez más a sus nombres geográficos originales.
En los considerandos, el decreto fundamenta la decisión señalando que corresponde al Estado nacional decidir sobre la denominación de las obras públicas nacionales, licitadas y contratadas por él.
Ese criterio es prácticamente el mismo que había utilizado la administración Macri en 2017, y vuelve a poner el foco en la competencia administrativa más que en la carga simbólica de los nombres.
Sin embargo, en Santa Cruz el tema siempre tuvo una dimensión política mucho más profunda, por la fuerte identificación histórica con las figuras de Néstor Kirchner y Jorge Cepernic.
Cambia el control de la obra
Más allá del cambio de nombre, el decreto incorpora una modificación de fondo en la administración del proyecto. La obra deja de estar bajo la órbita de Energía Argentina S.A. (ENARSA) y pasa a ser controlada por la Subsecretaría de Recursos Hídricos, dependiente de la Secretaría de Obras Públicas del Ministerio de Economía.
El artículo 1 delega en ese organismo todas las facultades y obligaciones previstas por la Ley 13.064 de obra pública, mientras que el artículo 2 le otorga la calidad de comitente, es decir, el rol de organismo responsable de llevar adelante el contrato, sus adendas y toda la gestión administrativa vinculada al proyecto.
En términos prácticos, esto implica que la Subsecretaría será la encargada de continuar la ejecución de la obra, administrar los fondos, supervisar contratos y llevar adelante todas las decisiones operativas necesarias.
El contexto: privatización de ENARSA
La transferencia de control está directamente vinculada al proceso de privatización total de ENARSA, autorizado por el Gobierno nacional a través del Decreto 286/2025.
En los fundamentos se señala que la obra de las represas es una de las infraestructuras que no puede quedar atada a las demoras derivadas de ese proceso.
Por eso, el Ejecutivo resolvió mover su administración hacia un área específica de obra pública hidráulica.
El decreto sostiene que el objetivo es “retomar su ejecución de manera más eficiente, evitando una ralentización de la gestión”.
Además, instruye a la Secretaría de Energía y a ENARSA a coordinar una transición ordenada y eficiente, y ordena al jefe de Gabinete realizar las adecuaciones presupuestarias necesarias para trasladar los créditos de la obra.
Una obra considerada estratégica
El complejo hidroeléctrico sobre el río Santa Cruz forma parte del Programa Nacional de Obras Hidroeléctricas desde 2011 y contempla una potencia estimada de 1.740 megavatios.
La obra fue adjudicada en 2013 al consorcio integrado por Electroingeniería S.A., China Gezhouba Group Company Limited e Hidrocuyo S.A., y desde entonces atravesó múltiples adendas, cambios de financiamiento, discusiones ambientales y modificaciones en su estructura de gestión.
Con la firma de la adenda 12 en marzo de este año se destrabó el financiamiento chino para retomar la obra. Como informó el Ministro de Energía de Santa Cruz, Jaime Álvarez a Ahora Calafate, los fondos llegaron al país y se espera que el Banco Central complete los trámites administrativos y los transfiera a la UTE a cargo de la obra.
La historia de los nombres de las represas
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