
Hallan en Santa Cruz una planta fósil de 150 millones de años con una preservación única en el mundo
Guillermo Pérez Luque
Imágenes Museo "Egidio Feruglio"
La Patagonia vuelve a convertirse en escenario de un hallazgo científico de relevancia mundial. Un equipo de investigadores argentinos descubrió en Santa Cruz una nueva especie de planta fósil de aproximadamente 150 millones de años, cuya preservación es considerada extraordinaria por la comunidad científica, ya que conserva estructuras celulares que normalmente desaparecen durante el proceso de fosilización.


La especie fue denominada Austrohamia vitrea y pertenecía a la familia Cupressaceae, el mismo grupo botánico al que actualmente pertenecen los cipreses y el alerce patagónico (lahuán).
El estudio fue encabezado por Alejandro Molano, investigador del Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF), junto a especialistas del CONICET, la Agencia I+D+I, la Universidad Nacional del Comahue, la Universidad Nacional de Mar del Plata y el CRILAR, y fue publicado recientemente en la prestigiosa revista científica American Journal of Botany.
Un fósil que conserva hasta las células
Lo que convierte a este descubrimiento en excepcional no es solamente la antigüedad del ejemplar, sino su extraordinario estado de conservación.
Mientras la mayoría de los fósiles vegetales permiten observar únicamente la forma externa de hojas o ramas, en este caso los investigadores pudieron analizar tejidos internos, células individuales, estomas, canales de resina y el sistema vascular de la planta.

En otras palabras, el fósil conserva detalles microscópicos que normalmente desaparecen para siempre durante millones de años.
"En los cortes delgados de este tipo de rocas podemos ver células y tejidos con mucha claridad", explicó el paleobotánico Ignacio Escapa, investigador del CONICET y uno de los autores del trabajo.
Gracias a esa preservación, los científicos pueden conocer cómo transportaba agua y nutrientes la planta, cómo respiraba y cuáles eran sus mecanismos naturales de protección.
¿Por qué se conservó tan bien?
La respuesta está en el lugar donde fue encontrada. El hallazgo se produjo en La Claudia, dentro del Macizo del Deseado, una región del norte de Santa Cruz conocida internacionalmente por sus depósitos fósiles del período Jurásico.
Hace unos 150 millones de años, ese paisaje era completamente distinto al actual. En lugar del ambiente árido que hoy caracteriza a la estepa santacruceña, existía una intensa actividad volcánica con numerosos sistemas de aguas termales.
Esas aguas, muy ricas en sílice, cubrían rápidamente ramas y hojas caídas, reemplazando célula por célula el tejido vegetal por minerales.

"Ese reemplazo ocurrió muy rápidamente y permitió una preservación excepcional, casi como si se hubiera realizado un molde mineral de la planta", explicó Alejandro Molano.
El resultado es un fósil tridimensional que conserva una cantidad de información prácticamente imposible de encontrar en otros yacimientos.
Una nueva especie para la ciencia
El análisis permitió determinar que las hojas pertenecían al género Austrohamia, conocido previamente por otros registros fósiles encontrados en Argentina y China.
Sin embargo, la combinación de características observadas en este ejemplar no coincidía con ninguna especie conocida hasta el momento.
Por ese motivo fue bautizada como Austrohamia vitrea.
El nombre específico "vitrea" proviene del latín y significa "de vidrio", haciendo referencia a la apariencia translúcida que adquieren las hojas y ramas al quedar preservadas dentro de las rocas ricas en sílice.

Los investigadores destacan que el valor científico del hallazgo va mucho más allá de describir una nueva especie.
La información anatómica conservada permitirá comprender cómo evolucionaron las coníferas, cómo se adaptaban a los ambientes jurásicos y cuáles eran las condiciones ecológicas de la Patagonia hace millones de años.
"La preservación nos permite reconstruir mejor las relaciones de parentesco entre las coníferas y entender cómo estas plantas lograron establecerse en la Patagonia", explicó Molano.
Una ventana al Jurásico
El descubrimiento forma parte de una línea de investigación que lleva más de dos décadas desarrollándose en la Formación La Matilde, en el Macizo del Deseado.
Los científicos consideran que estos depósitos constituyen uno de los registros paleobotánicos más importantes del mundo.

"Estos depósitos funcionan como una verdadera ventana al pasado. No solo vemos a la planta, sino parte de un ecosistema jurásico completo preservado", señaló Ignacio Escapa.
En ese ambiente convivían helechos, hongos, bacterias, microorganismos, bosques de coníferas y grandes dinosaurios que habitaban la Patagonia durante el Mesozoico.
Las campañas científicas continúan realizándose cada uno o dos años y siguen aportando nuevos descubrimientos.

"Cada vez que vamos encontramos cosas nuevas", resumió Giovanni Nunes, otro de los investigadores que integra el equipo.
El hallazgo de Austrohamia vitrea confirma una vez más el enorme valor científico del patrimonio paleontológico de Santa Cruz y consolida a la provincia como uno de los principales escenarios mundiales para el estudio de la vida que existió hace millones de años.






GLOF. Detalles del plan de alerta temprana frente al riesgo natural en la zona de Laguna Torre



Embistió un caballo y pidió a los propietarios que no dejen animales sueltos




