Incendios forestales: un estudio revela que sus efectos sobre los arroyos patagónicos pueden durar años

Investigadoras del CONICET comprobaron que los grandes incendios no solo destruyen bosques y fauna, sino que también alteran durante largos períodos la calidad del agua de ríos y arroyos de montaña. El trabajo se realizó tras el incendio de 2021 en Chubut y sus resultados aportan información clave para la gestión ambiental en toda la Patagonia.
Ciencia 01/07/2026 CONICET

1-4-9-720x400

Los incendios forestales dejan una huella mucho más profunda que la pérdida de bosques y fauna. Un estudio realizado por científicas del CONICET determinó que estos eventos también provocan cambios importantes en la calidad del agua de los arroyos de montaña de la Patagonia, efectos que pueden extenderse durante varios años después de que las llamas se extinguen.

La investigación fue desarrollada por un equipo del Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (CIEMEP-CONICET-UNPSJB), en conjunto con especialistas del laboratorio de Química de INVAP, y fue publicada recientemente en la revista científica Science of The Total Environment.

El trabajo analizó durante 28 meses cómo evolucionaron distintos arroyos afectados por el gran incendio forestal ocurrido en 2021 entre Las Golondrinas y El Hoyo, en la provincia de Chubut, donde el fuego arrasó más de 13.000 hectáreas de bosque andino-patagónico.

2-4-14-720x400

Qué ocurre con el agua después de un incendio

Para conocer el impacto real del fuego, las investigadoras compararon cuatro arroyos que atravesaban zonas quemadas con otros cuatro cursos de agua de características similares que no habían sido alcanzados por el incendio.

Los resultados mostraron que los efectos comienzan apenas llegan las primeras lluvias posteriores al fuego.

Durante ese período inicial aumentó significativamente la turbidez del agua, es decir, la cantidad de sedimentos en suspensión, junto con un incremento muy marcado de minerales y nutrientes arrastrados desde las áreas incendiadas.

Uno de los datos más llamativos fue que la concentración de fósforo llegó a ser hasta 17 veces superior a la registrada en los arroyos que no habían sufrido incendios.

Posteriormente, cuando esos niveles comenzaron a disminuir, apareció otro fenómeno: un incremento sostenido de los nitratos, una tendencia que continuó durante todo el período analizado.

Un ecosistema que tarda años en recuperarse

La investigadora Yanina Assef explicó que este comportamiento corresponde a una etapa conocida como "ventana de perturbación", el período de mayor vulnerabilidad ambiental después de un incendio.

"Observamos incrementos muy marcados en la conductividad eléctrica y en la cantidad de sólidos suspendidos que se evidenciaron como un aumento de la turbidez del agua en los arroyos quemados", señaló.

Por su parte, la investigadora Cecilia Brand indicó que el aumento prolongado de nitratos ocurre porque la vegetación destruida por el fuego deja de absorber nutrientes.

"Los procesos naturales continúan, pero la capacidad de la vegetación quemada para utilizar esos nutrientes se reduce drásticamente", explicó.

Además, el estudio determinó que cuanto mayor es la superficie afectada por el incendio, mayor resulta ese impacto sobre los cursos de agua.

También detectaron metales pesados

Otro hallazgo importante fue la presencia de un incremento inicial de algunos metales pesados.

Lo llamativo es que esos aumentos aparecieron tanto en los arroyos quemados como en aquellos que no habían sido alcanzados por el fuego.

Las investigadoras creen que las partículas generadas durante la combustión fueron transportadas por el viento y se depositaron sobre una amplia región.

Un riesgo para el abastecimiento de agua

Las autoras advierten que estos cambios no solo afectan a los ecosistemas acuáticos, sino que también podrían tener consecuencias para las poblaciones que utilizan esos cursos de agua.

"El incremento elevado de nutrientes sostenido en el tiempo puede modificar las cadenas alimentarias y, en última instancia, afectar la calidad del agua para consumo", alertaron.

El riesgo aumenta cuando estos procesos se combinan con otras actividades humanas que también incorporan nutrientes al agua o dificultan la recuperación de la vegetación ribereña.

Un aporte clave para toda la Patagonia

Aunque la investigación se desarrolló en Chubut, sus resultados resultan de gran interés para toda la Patagonia, donde en los últimos años se registraron importantes incendios forestales, incluyendo los ocurridos en el Parque Nacional Los Alerces y otros sectores de la cordillera.

Las investigadoras destacan que el impacto de los incendios sobre la calidad del agua sigue siendo un tema poco estudiado en Argentina y consideran indispensable mantener un monitoreo permanente.

"A medida que las poblaciones crecen y se expanden hacia áreas naturales, los incendios afectan cada vez con mayor frecuencia cuencas utilizadas como fuentes de agua para consumo humano. El monitoreo regular de la calidad del agua es una herramienta esencial para identificar estos impactos y garantizar la seguridad sanitaria de las comunidades", concluyó Cecilia Brand.

El trabajo aporta nueva evidencia científica sobre una consecuencia poco conocida de los incendios forestales y ofrece información valiosa para la planificación ambiental y la protección de los recursos hídricos en la Patagonia.

Te puede interesar
2-32

Argentina ya cuenta con el inventario más completo de sus ecosistemas

Ahora Calafate / CONICET
Ciencia 21/07/2026
Más de 50 especialistas trabajaron durante seis meses para identificar, describir y cartografiar 133 ecosistemas marinos, acuáticos continentales y terrestres. El nuevo inventario reúne mapas, datos ambientales, especies relevantes, servicios ecosistémicos, áreas protegidas y amenazas. Santa Cruz aparece atravesada por una diversidad excepcional: desde los grandes lagos de origen glaciar y las cuencas que conectan la cordillera con el Atlántico hasta las mesetas, estepas, bosques y ambientes marinos del extremo austral.
744273790_1358891383043819_695688849555292790_n

Descubren en la Patagonia un molusco gigante que vivió hace 185 millones de años

Hector Lara
Ciencia 15/07/2026
Un equipo de investigadores del CONICET identificó una nueva especie de molusco gigante que habitó los mares de la Patagonia durante el período Jurásico, hace unos 185 millones de años. El hallazgo, realizado a partir de un fósil encontrado en la provincia de Neuquén, aporta nuevas evidencias sobre el clima subtropical que caracterizaba a la región en aquella época y amplía el conocimiento sobre la distribución de estos antiguos organismos marinos.
Las Más Leídas
camara trampa PNLG

Guardaparques se capacitan para mejorar el monitoreo de la fauna silvestre

Guillermo Pérez Luque
General21/07/2026
Personal del Parque Nacional Los Glaciares participó en Río Gallegos de una capacitación regional sobre el uso de cámaras trampa, una tecnología clave para estudiar la presencia y comportamiento de especies como huemules, pumas y zorros, detectar especies exóticas invasoras y fortalecer las estrategias de conservación en las áreas protegidas.
Invierno1

Ola polar extrema: El Calafate amanece con -22°C de ST.

Guillermo Pérez Luque
El Calafate22/07/2026
La región atraviesa uno de los episodios de frío más intensos del invierno. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene alerta roja por temperaturas extremas en la cordillera de Lago Argentino, mientras que en El Calafate este miércoles la temperatura descendió hasta los -16,2°C, con una sensación térmica de -22,3°C. El pronóstico anticipa que durante los próximos siete días en ningún momento las temperaturas llegarán a Cero grados.
6a5f5c3091f55_768_575!

Hace 35 años rescataron vacunos salvajes en Los Glaciares. Hoy su genética es campeona en Palermo

Guillermo Pérez Luque
General22/07/2026
La vaca "La Yoli" volvió a consagrarse Campeona Hembra de la raza Bovino Criollo en la Exposición Rural, mientras que otros tres ejemplares descendientes del antiguo rodeo cimarrón del Parque Nacional Los Glaciares también fueron distinguidos. Los premios reflejan el éxito de un programa de conservación genética iniciado a fines de los años 80, que hoy es una referencia en el país.