
Estudian cómo el retroceso de los glaciares ya empieza a cambiar la experiencia turística
Guillermo Pérez Luque
Fotos del Glaciar Exploradores (Aysen - Chile)
Los glaciares son uno de los principales motivos por los que miles de personas viajan cada año a la Patagonia. Pero el avance del cambio climático está planteando un nuevo desafío para el turismo: los paisajes cambian y, con ellos, también cambia la experiencia de quienes los visitan.
Esa es una de las principales conclusiones de un estudio publicado recientemente por investigadores de la Universidad Austral de Chile, el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP) y la Universidad Grenoble Alpes, que analizó cómo distintas personas perciben los paisajes del Valle del Glaciar Exploradores, en la Región de Aysén.


Aunque el trabajo se desarrolló en la Patagonia chilena, sus conclusiones también resultan de interés para otros destinos glaciares de la región, como el Parque Nacional Los Glaciares, donde el paisaje constituye el principal atractivo turístico.
Los autores del trabajo, Juan Herrera-Aguilar, Fabien Bourlon y Pablo Iribarren-Anacona, parten de una premisa que atraviesa toda la investigación: "La relación entre el cambio climático y las actividades recreativas al aire libre es compleja". En Patagonia, señalan, "las transformaciones ambientales están alterando los recursos naturales y afectando las actividades turísticas".
Paisajes que cambian
El trabajo recuerda que el Glaciar Exploradores retrocedió unos 700 metros entre 1945 y 2015, mientras perdió aproximadamente 1,52 kilómetros cuadrados de superficie.
Ese retroceso está generando nuevos lagos glaciares, acumulación de sedimentos, desprendimientos y modificaciones del relieve que cambian notablemente el paisaje que observan los visitantes. Los investigadores advierten que, de mantenerse las actuales tendencias climáticas, estos procesos continuarán acelerándose durante las próximas décadas.
Incluso señalan que estas transformaciones "implican desafíos importantes para las actividades turísticas que dependen del trekking sobre glaciares".

El conocimiento cambia la percepción
Para conocer cómo influyen estos cambios, los investigadores realizaron una encuesta en línea basada en fotografías de diferentes escenarios glaciares.
Los participantes fueron divididos en tres grupos: científicos, guías de turismo, personas sin conocimientos específicos sobre glaciares.
Los resultados fueron claros. Todos coincidieron en valorar más los paisajes con hielo limpio, lagos transparentes y tonalidades azules o blancas.
En cambio, los escenarios donde predominan los sedimentos, el hielo cubierto por rocas y los lagos turbios recibieron las valoraciones más bajas.
Uno de los resultados más interesantes del estudio es que la información modifica la forma de observar un glaciar.
Los investigadores comprobaron que los guías turísticos fueron quienes mostraron la mayor valoración de los paisajes, incluso cuando estos evidencian cambios provocados por el retroceso del hielo.
Por el contrario, las personas sin conocimientos específicos fueron las que presentaron una valoración más rígida, asociando la belleza principalmente a la imagen clásica de un glaciar cubierto por abundante hielo.

Una propuesta para el turismo
Frente a este escenario, el trabajo plantea una alternativa concreta.
Los investigadores sostienen que "es necesario informar mejor a los visitantes sobre los procesos glaciares en curso para sostener la actividad turística", incluso cuando los paisajes continúan transformándose por efecto del cambio climático.
La investigación cita experiencias desarrolladas en Chile, Perú y los Alpes, donde turistas y guías participan junto a científicos en tareas de monitoreo ambiental, generando una experiencia más educativa y una mayor conciencia sobre la conservación.
En ese sentido, concluyen que "el turismo científico aparece como una herramienta valiosa para apoyar el desarrollo turístico en este contexto cambiante mediante experiencias basadas en el conocimiento".
La propuesta consiste en incorporar actividades donde visitantes, guías y científicos compartan experiencias de monitoreo, interpretación ambiental y divulgación, transformando la visita en una oportunidad para comprender cómo evolucionan estos ambientes.

Más que una postal
Los autores recuerdan una frase del reconocido intérprete ambiental Freeman Tilden, que resume el espíritu del trabajo:
"A través de la interpretación, comprensión; a través de la comprensión, apreciación; a través de la apreciación, protección."
Para los investigadores, el desafío ya no pasa únicamente por conservar los glaciares, sino también por ayudar a que quienes los visitan comprendan por qué están cambiando.
Como resume el trabajo, conocer mejor estos procesos puede transformar una visita turística en una experiencia de aprendizaje y, al mismo tiempo, fortalecer el compromiso con la protección de uno de los patrimonios naturales más valiosos de la Patagonia.






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