
El autor señala que el Estado estatizó deuda privada de los poderosos y pagó sus enormes deudas, muchas fraudulentas, pero, simultáneamente, no ha hecho lo suficiente por los vulnerables, con motivo de sus deudas en alimentos, medicamentos esenciales y sus gastos básicos para una vida digna. Propone el dictado de una ley de emergencia por deudas esenciales.







