
Hace 35 años rescataron vacunos salvajes en Los Glaciares. Hoy su genética es campeona en Palermo
Guillermo Pérez Luque
Lo que ocurrió en la 138ª Exposición Rural de Palermo no es solamente una nueva cosecha de premios para la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ). También representa un nuevo capítulo de una historia que comenzó hace más de tres décadas en un rincón del Parque Nacional Los Glaciares, donde un rodeo de ganado cimarrón estuvo a punto de desaparecer.
Cuatro ejemplares del Bovino Criollo Patagónico, descendientes directos de aquellos animales asilvestrados, fueron distinguidos en la principal exposición ganadera del país. "La Yoli" volvió a consagrarse Campeona Hembra de la raza por tercer año consecutivo, mientras que "Estrella" obtuvo el título de Reservado Campeón Vaquillona. Entre los machos, "Joni" logró el primer puesto en la categoría Macho Mayor y "Toribio" fue segundo entre los Machos Menores.


Detrás de esos reconocimientos hay una historia de rescate, investigación y conservación que tiene su origen en Santa Cruz.
La historia comenzó en Bahía Onelli
Hasta fines de la década de 1980 se creía que el Bovino Criollo Patagónico había desaparecido.
Sin embargo, en 1989, docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLZ descubrieron una población de bovinos criollos viviendo en estado asilvestrado dentro del Parque Nacional Los Glaciares, principalmente en los sectores de Bahía Onelli, La Olla y Tierra de Nadie. Los animales permanecían aislados por barreras naturales desde principios del siglo XX, sin cruzarse con otras razas bovinas.
Las investigaciones indicaron que esos animales descendían del ganado introducido por los primeros colonos que se establecieron en la zona de Bahía Onelli y Península Avellaneda entre fines del siglo XIX y comienzos del XX.

Cuando esos pobladores abandonaron el lugar tras la creación del Parque Nacional Los Glaciares en 1937, parte del ganado quedó librado a su suerte y sobrevivió durante décadas adaptándose por selección natural a uno de los ambientes más rigurosos del país.
Un problema ambiental que escondía un tesoro genético
Para la Administración de Parques Nacionales, la presencia de estos bovinos representa un problema de conservación.
Al tratarse de una especie exótica, los animales afectan la vegetación nativa, compiten con la fauna silvestre y ocasionan impactos ambientales en distintos sectores del área protegida, además de generar inconvenientes en zonas de uso turístico. El objetivo institucional es avanzar con su erradicación.
Pero los investigadores advirtieron que ese rodeo también constituía un patrimonio genético excepcional.
Los estudios demostraban que se trataba de una población prácticamente pura de bovino criollo, aislada durante décadas y adaptada naturalmente al frío extremo, la nieve y las duras condiciones ambientales de la Patagonia austral.
El rescate
En 1990, la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y la Administración de Parques Nacionales firmaron un convenio que permitió rescatar esos animales antes de su eliminación del parque. La universidad asumió íntegramente la organización y el financiamiento de las campañas de captura y traslado.
Las primeras campañas permitieron capturar decenas de ejemplares que se transformaron en la base del programa de recuperación genética. Una parte del rodeo conservado in situ quedó establecida en la Estancia 9 de Julio, en cercanías de El Calafate, mientras que otros núcleos reproductivos fueron trasladados a establecimientos de investigación fuera de Santa Cruz. Paralelamente comenzó la crioconservación de semen y embriones para asegurar la preservación del material genético.
Treinta años de investigación
A partir de aquellos primeros rescates nació el Programa de Recuperación, Conservación y Caracterización del Bovino Criollo Patagónico, impulsado por la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLZ.
Durante más de tres décadas investigadores, docentes y estudiantes estudiaron las características genéticas, productivas, fisiológicas y morfológicas de estos animales, demostrando su rusticidad y extraordinaria adaptación a ambientes fríos y de baja oferta forrajera.
El proyecto también permitió incorporar el estudio de los recursos zoogenéticos a la formación universitaria y posicionó a la UNLZ como una de las instituciones de referencia en conservación genética animal en América Latina.
De Los Glaciares a Palermo
Los premios obtenidos este año representan la confirmación de ese largo trabajo.
Además del campeonato logrado nuevamente por "La Yoli", las distinciones obtenidas por Estrella, Joni y Toribio muestran que aquella población descubierta hace 35 años en el Parque Nacional Los Glaciares no solo logró preservarse, sino que hoy constituye una genética reconocida entre los mejores ejemplares de la raza Bovino Criollo del país.

Para la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLZ, estos resultados trascienden el ámbito de las exposiciones ganaderas: representan el reconocimiento a un proyecto científico de largo plazo que permitió rescatar un recurso genético considerado único y formar nuevas generaciones de profesionales comprometidos con su conservación.
Y para Santa Cruz, los premios tienen un significado adicional. Los cuatro animales distinguidos en Palermo son herederos de un rodeo que durante décadas recorrió libremente los bosques y montañas del Parque Nacional Los Glaciares, donde la selección natural moldeó una genética que hoy vuelve a ser protagonista, esta vez, en la pista central de la Rural.






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