Berta Giménez: de la docencia a la fotografía, un camino hacia la memoria
Berta Giménez compartió un recorrido por su vida, desde su vocación educativa hasta su presente artístico, marcado por la muestra Reconstruir Memoria en el marco de Bienalsur 2025. “Me recibí de maestra normal en 1964 en el colegio Mamá Margarita de Curuzú Cuatiá. Mi primera experiencia fue en un primero superior y, con el tiempo, trabajé en diferentes lugares. Una de las etapas más importantes fue en el Chaco Paraguayo, donde durante 12 años participé en la alfabetización de grupos aborígenes”, recordó.
Sobre aquella experiencia, relató: “La alfabetización consistió en ir nombrando, armando grupos de familias de palabras, establecer pequeñas conexiones de frases. Fueron años de mi plena juventud, con apenas veintitantos años. Trabajé con los salesianos en misiones, en lo que se llamaba desarrollo urbano, enseñar español en comunidades donde no era ni guaraní ni castellano, sino otra lengua”. Posteriormente, continuó su carrera docente en escuelas de barrios hasta que llegó a Santa Cruz, donde se instaló en una estancia. “Venía de la selva, de árboles y animales, y de repente me encontré con un desierto. Recuerdo que salir a hacer las compras a El Calafate era como una gran salida, hasta ir a cenar al ACA era todo un acontecimiento”.
En paralelo a la docencia, nació su pasión por la fotografía. “Tuve mi primera cámara en 1975, un regalo de mi padre, la llevé cuando viajé a Roma para representar a los pueblos indígenas en un congreso mundial. Con esa cámara pude registrar imágenes en Turín, Milán y Roma”, contó. Desde entonces, nunca abandonó esa búsqueda, participando en diversas muestras colectivas y desarrollando proyectos propios. En 2023 presentó en El Calafate la exposición Vestigios, donde retrató espacios abandonados de Santa Cruz, mostrando cómo la naturaleza se abre paso y devuelve vida a lo olvidado.
Hoy su mirada se concentra en Reconstruir Memoria, la muestra que integra Bienalsur 2025. Giménez explicó que el proyecto “convoca a la memoria colectiva de la gente, a esos recuerdos sobre el tren, las vías, los espacios que habitamos. Lo más valioso es que despierta conversaciones, llamados, anécdotas. Eso es lo mejor que está pasando en Río Gallegos con esta propuesta”. Su obra, sostiene, busca rescatar lo que persiste en los lugares: “No me atrae el abandono como algo muerto, sino como algo lleno de memoria. La cámara permite recuperar un pasado y ver por qué. En ‘Vestigios’ la naturaleza era protagonista; ahora se trata de cómo la memoria de un pueblo habita los espacios que alguna vez tuvieron vida”.
La muestra incluye también la obra de otras artistas, como Annemarie y Adriana, con quienes se conjuga una mirada en “tres tiempos bien marcados”, según señala Giménez. “No se pueden perder los trabajos de ellas; son joyas que dialogan con mi búsqueda. En las fotos de Annemarie se ve el edificio en vida, pululante, y el frigorífico como símbolo de muerte. En Adriana, los motores gigantes evocan la fuerza que alguna vez dio vida al lugar. Escuchar al señor Prinos recordar cada paso de su trabajo en el frigorífico fue un regalo”.
El impacto de Reconstruir Memoria ya tuvo eco institucional, con la presentación del proyecto en la legislatura provincial. “La memoria no se puede perder así como así, forma parte de la historia de Santa Cruz. Hay que seguir peleando para que pase a patrimonio, que no desaparezca”, subrayó. La muestra puede visitarse de martes a domingo, de 10 a 19 horas, y Giménez asegura que lo más importante es que “despierta memoria en la gente, porque no somos seres aislados, somos una sociedad. Eso es lo más valioso, y en El Calafate seguramente pasará lo mismo”.