Histórico: avistan un rayador en el Lago Argentino. Un ave poco frecuente sorprendió en las costas calafateñas
El registro fue realizado desde el mangrullo de la reserva por Cristobal Robinson, observador de aves e integrante del Club de Observadores de Aves (COA) El Calafate, quien logró obtener material fotográfico y de video que permitió confirmar la presencia de un individuo de esta especie, poco frecuente en latitudes tan australes del interior patagónico.
El rayador es un ave playera fácilmente reconocible por su comportamiento y su particular anatomía, fue observado volando a baja altura en busca de alimento y descansando en las orillas del lago. Su característica más distintiva es el pico, cuya mandíbula inferior es más larga que la superior, adaptación que le permite alimentarse de pequeños peces en aguas poco profundas.
Sobre el momento del hallazgo, Robinson relató: “Me encontraba en el mangrullo realizando un paneo con el telescopio del islote que se forma cuando sube el nivel del lago, en la costa aledaña a la reserva. Observaba cuidadosamente cuando, de pronto, vi esta ave inconfundible, en reposo cerca de la orilla y junto a otras aves acuáticas. Por momentos incluso tomaba vuelo y ‘rayaba’ la superficie del agua, que parecía un espejo, para luego volver a la misma orilla y esconder el pico en el dorso.”
Tras confirmar la identificación, Robinson cargó el registro en la plataforma eBird, una plataforma web de ciencia ciudadana donde observadores de todo el mundo aportan datos que conforman una de las bases de información sobre aves más importantes a nivel global. Estos registros resultan fundamentales para comprender la distribución de las especies, sus movimientos y el uso que hacen de los distintos ambientes.
El rayador es un ave acuática costera que habita principalmente costas marinas y grandes ríos y como se puede ver en los videos y fotografías que publicó Laguna Nimez, su técnica de alimentación es única: vuela rozando la superficie del agua y sumerge únicamente la mandíbula inferior, “rayando” el agua hasta detectar una presa, momento en el cual el maxilar superior se cierra rápidamente para capturarla.
Su distribución abarca desde América del Norte hasta gran parte de Sudamérica, aunque en Argentina se lo observa mayormente en la región del Litoral y en las costas bonaerenses, siendo muy raro más al sur. En Santa Cruz, los pocos registros existentes corresponden a la costa atlántica, sin antecedentes en el interior provincial, lo que otorga a este avistamiento un valor científico y natural excepcional. Al respecto, Robinson explicó: “No podemos saber cuál fue el motivo preciso de por qué apareció esta ave en la zona, pero las razones suelen ser por desviarse de sus rutas migratorias habituales por desorientación debido a errores de su ‘brújula interna’ o ser empujadas por vientos fuertes o tormentas. El cambio climático sin dudas contribuye a que se manifiesten estos eventos.”
Finalmente resaltó el rol clave de los espacios protegidos urbanos para este tipo de registros: “Destaco la importancia de las reservas naturales urbanas como Laguna Nimez, que gracias a su infraestructura permiten una mejor observación de las aves en su entorno natural. Fue desde el mangrullo de la reserva donde pude localizar al rayador, un sitio elevado con una buena panorámica de la costa del Lago Argentino, ideal para este tipo de observaciones.”