Día Mundial del Perro Callejero: el invierno más crudo para quienes viven en las calles de El Calafate
La iniciativa surgió en 2008 por impulso del chileno Ignacio Gac, quien por entonces era estudiante de periodismo. La elección del 27 de julio no fue casual: coincide con uno de los períodos más fríos del año en Chile y en gran parte del hemisferio sur, cuando los animales sin refugio enfrentan condiciones climáticas especialmente adversas. Con el objetivo de visibilizar esta realidad, Gac creó un grupo en Facebook que rápidamente reunió a miles de personas, transformando la propuesta en una efeméride que hoy es reconocida por amantes de los animales y organizaciones protectoras en distintos países.
Durante el invierno, los perros que viven en la calle enfrentan múltiples amenazas. La falta de un refugio seco y cálido, la escasez de alimento, la deshidratación y, en muchos casos, enfermedades preexistentes, debilitan su organismo y aumentan el riesgo de sufrir afecciones respiratorias, hipotermia e incluso morir por exposición al frío. A esto se suma que no todos poseen el pelaje o la cantidad de grasa corporal necesaria para soportar temperaturas extremas.
Los especialistas recuerdan que existen señales que permiten identificar cuando un perro está padeciendo el frío. Los temblores constantes, permanecer acurrucado para conservar el calor, llevar la cola entre las patas, caminar con rigidez o buscar refugio en espacios cerrados son algunos de los comportamientos más frecuentes. También pueden presentar orejas, patas y abdomen fríos al tacto, cansancio, falta de energía o dificultades para levantarse. Además, advierten que las orejas, la cola y las almohadillas de las patas son las partes del cuerpo más vulnerables, ya que pueden agrietarse, sufrir lesiones o desarrollar infecciones que dificulten la movilidad del animal.
Frente a esta realidad, proteccionistas y veterinarios destacan que pequeños gestos pueden marcar una gran diferencia. Una de las acciones más importantes es preparar refugios improvisados utilizando cajas plásticas, cajones o contenedores de telgopor, acondicionados con mantas, toallas viejas o paja y colocados en lugares protegidos del viento y la lluvia, sin obstaculizar el paso de los peatones.
También se recomienda dejar alimento y agua en condiciones adecuadas. Durante los meses de bajas temperaturas los perros necesitan un mayor aporte de energía para mantener el calor corporal, por lo que ofrecer alimento balanceado o comida húmeda tibia, junto con agua renovada para evitar que permanezca helada, puede contribuir a mejorar sus condiciones.
Otra forma de colaborar consiste en abrigar al animal cuando sea posible y seguro hacerlo. Si el perro es dócil y acepta el contacto, puede colocársele un suéter, chaleco o alguna prenda que no limite sus movimientos y que no contenga botones u otros elementos que puedan desprenderse y ser ingeridos. Ante la presencia de nieve, esto puede causar el efecto contrario al mojarse la tela y enfriar más rápido al animal.
Finalmente, quienes tengan la posibilidad de ofrecer un hogar transitorio durante los días de frío intenso o colaborar para encontrar una adopción responsable pueden cambiar por completo la vida de un perro que hoy no tiene dónde resguardarse.
El Día Mundial del Perro Callejero no solo busca recordar la realidad que enfrentan miles de animales cada invierno, sino también promover una sociedad más comprometida con la tenencia responsable, la adopción y el respeto por la vida animal.