El cultivo de algas de Santa Cruz avanza hacia el desarrollo de sus primeros productos

Luego de obtener una cosecha que superó las expectativas iniciales, el proyecto de cultivo de algas marinas que la Fundación Por el Mar desarrolla en la Bahía de San Julián ingresó en una nueva etapa: transformar esa producción en bio-estimulantes para la agricultura y otros productos de valor agregado. Mientras tanto, ya comenzó una nueva siembra y se amplía la superficie cultivada.

Tras concretar la primera cosecha obtenida de algas marinas en la Bahía de San Julián, la Fundación Por el Mar presentó sus resultados durante la 138° Exposición Rural de Palermo, donde compartió con productores, empresas e instituciones el potencial de una actividad que combina innovación, conservación ambiental y desarrollo productivo.

En diálogo con Ahora Calafate, el coordinador de la Fundación Por el Mar en Santa Cruz, Mariano Bertinat, explicó que el proyecto ya dejó atrás la etapa experimental inicial y comenzó una nueva fase enfocada en el desarrollo de productos y la ampliación del cultivo.

El camino comenzó en 2025, cuando en la Bahía de San Julián se realizó la primera siembra experimental de algas marinas de Argentina. Tras varios meses de crecimiento, entre febrero y marzo de este año llegó el momento de la cosecha, cuyos resultados fueron exhibidos por primera vez en la Rural de Palermo.

"Lo que presentamos en la Exposición Rural fue nuestra primera cosecha", explicó Bertinat. "Llevamos las algas secadas en nuestra planta de San Julián y luego las rehidratamos en el stand para que la gente pudiera verlas y conocer todo el proceso productivo, desde la siembra hasta el desarrollo del producto."

La experiencia despertó un fuerte interés entre empresas vinculadas al sector agropecuario, principales destinatarias del primer desarrollo que impulsa la fundación.

Un bio-estimulante para la agricultura

La investigación ya no está centrada únicamente en producir algas. Ahora el desafío consiste en transformarlas en un bio-estimulante agrícola, un insumo natural capaz de mejorar el crecimiento de los cultivos y aumentar su resistencia frente a condiciones adversas.

"Todavía no llegamos al producto final. Estamos desarrollando un bio-estimulante que ayuda al crecimiento de las raíces, favorece el desarrollo de las plantas y mejora su tolerancia a la sequía y al estrés hídrico", señaló Bertinat.

Actualmente el equipo trabaja junto a laboratorios para ajustar la formulación utilizando las características propias de las algas cultivadas en Santa Cruz.

La expectativa es comenzar antes de fin de año con las primeras pruebas sobre plantas para evaluar su eficacia.

Una cosecha que superó las expectativas

Uno de los datos más alentadores fue el rendimiento obtenido durante la primera producción.

Según explicó Bertinat, la bibliografía internacional indica que un cultivo de estas características puede producir entre 6 y 12 kilos de algas por metro de línea. En San Julián el resultado fue de 10 kilos por metro, muy cerca del máximo esperado. "Eso quiere decir que el mar de Santa Cruz tiene un enorme potencial para este tipo de producción", afirmó.

El otro gran desafío también fue superado es comprobar que la infraestructura resistiera las condiciones extremas del litoral santacruceño. "Adaptamos una tecnología utilizada en otros países, pero aquí las mareas llegan a variar hasta diez metros en un mismo día. Ver que el sistema resistió esas condiciones fue una excelente noticia".

¿Por qué cultivar algas y no extraerlas?

El proyecto se basa en el cultivo de Macrocystis pyrifera, conocida en Patagonia como cachiyuyo, una de las mayores algas pardas del mundo y formadora de extensos bosques submarinos.

Estos bosques cumplen un papel ecológico fundamental. Además de albergar una enorme biodiversidad (desde centollas hasta peces, pulpos y mamíferos marinos) producen oxígeno, capturan carbono y funcionan como uno de los ecosistemas más importantes del litoral patagónico.

Por esa razón, la Fundación Por el Mar decidió impulsar un modelo diferente al de la extracción tradicional.

"Buscamos una metodología alternativa que permita utilizar las algas sin afectar los bosques naturales. El cultivo nos permite proteger el ecosistema y, al mismo tiempo, generar una nueva actividad productiva para Santa Cruz".

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La técnica utilizada proviene de países donde el cultivo de algas lleva décadas de desarrollo, como Chile, Noruega, China y Corea del Sur.

Sin embargo, fue necesario adaptarla a las condiciones particulares de la costa santacruceña, caracterizada por fuertes corrientes y grandes amplitudes de marea.

Bertinat explicó que la Bahía de San Julián fue elegida porque ofrece un reparo natural excepcional y cuenta con infraestructura cercana, condiciones que facilitaron el desarrollo del proyecto.

Ya comenzó una nueva siembra

Mientras continúa el desarrollo del bio-estimulante, el proyecto no se detiene. Bertinat confirmó que ya se está realizando la siembra correspondiente a 2026, cuya cosecha está prevista para fines de este año y comienzos de 2027.

Además, la superficie cultivada comenzó a ampliarse. "Ya tramitamos los permisos para aumentar el área de cultivo. Todavía no hablamos de una escala industrial; seguimos probando distintos sistemas porque queremos desarrollar un modelo que después pueda ser utilizado por pescadores y emprendedores santacruceños".

Mucho más que un fertilizante

Aunque el primer producto apunta al sector agropecuario, las posibilidades son mucho más amplias.

Las algas pueden utilizarse para elaborar bio-estimulantes, suplementos para alimentación animal, ingredientes para cosmética, productos farmacéuticos y alimentos, entre muchas otras aplicaciones.

La Fundación ya comenzó algunas pruebas junto al emprendimiento calafateño Puris Glaciar, dedicado al desarrollo de cosmética natural con ingredientes patagónicos, para evaluar la incorporación de extractos de algas en futuras líneas de productos.

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El desafío de crear una nueva industria

El proyecto también busca reducir la dependencia de insumos importados.

Actualmente, los bio-estimulantes elaborados con algas que se comercializan en Argentina utilizan materia prima proveniente del exterior.

"Queremos que esos productos puedan fabricarse con algas de Santa Cruz y sustituir importaciones con un recurso propio", resumió Bertinat.

A futuro, el equipo analiza otros sectores costeros con potencial para desarrollar nuevos cultivos, entre ellos la Ría Deseado y el estuario del río Santa Cruz, donde actualmente se realizan mediciones de corrientes, salinidad y transparencia del agua junto a profesionales de la UTN y del INTA.

Para Bertinat, esa articulación será decisiva para consolidar una nueva actividad económica en la provincia.

"Cuando instituciones científicas y técnicas trabajan junto a organizaciones y emprendedores, la innovación tecnológica se vuelve posible. Nosotros solos no podríamos hacer este proyecto", concluyó

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