Ciencia Prensa INTA 07/06/2020

Santa Cruz. Logran medir la huella de carbono en la producción ovina

Especialistas de Argentina, Perú y España lograron cuantificar por primera vez en la provincia las emisiones totales para carne de cordero y lana


Con el objetivo de brindar información relevante y necesaria para poder producir e incorporar productos en mercados internacionales cada vez más exigentes, se realizó por primera vez un trabajo de medición de la huella de carbono (HC) que abarcó de los establecimientos hasta la escala regional, para lo cual se emplearon modelos que utilizaron índices topográficos, climáticos y de vegetación como variables independientes.

De acuerdo a los resultados obtenidos en el estudio y publicados recientemente en la revista científica Sustainability, a nivel regional la huella de carbono total de cordero y lana, que incluye las emisiones producidas en los establecimientos ganaderos, el transporte y el procesamiento industrial, se incrementó de 10,64 a 41,32 kg de CO2-eq/kg para carne de cordero (carcasa) y de 7,83 a 18,70 de kg CO2-eq/kg para lana lavada y peinada.

“Es la primera vez que un estudio brinda la huella de carbono de la producción de cordero y lana en la Patagonia, medida a nivel de establecimientos ganaderos y a escala regional, donde se incluyen los principales tipos de ecosistemas encontrados en los pastizales patagónicos”, destacó Pablo Peri, investigador de la Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz del INTA y de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) – CONICET.

Según Peri, la relación entre “el ganado rumiante y el cambio climático es una preocupación” debido a su contribución a “las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero”. Frente a lo cual resulta “necesario conocer la contribución que hace la producción primaria a los fines de poder evaluarla y adoptar medidas mitigación”, apuntó.  

De acuerdo con el artículo, que tiene a Peri como primer autor y lo acompañan Yamina Rosas y Guillermo Martínez Pastur, del Laboratorio de Recursos Agroforestales del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET), Brenton Ladd, de la Escuela de Agroforestería de Universidad Científica del Sur de Lima -Perú-, Ricardo Díaz-Delgado, de la Estación Biológica de Doñana de Sevilla -España-, la contribución predominante fue la producción primaria en el establecimiento.



Los 63 establecimientos ganaderos de la provincia de Santa Cruz seleccionados para el estudio, dedicadas la producción extensiva de ovejas, principalmente la raza Corriedale, y que fueron integradas en un sistema de información geográfica, representaron del 75 al 90 % de las contribuciones, seguido del procesamiento en la industria, del 2 al 15 %, y las del transporte a la industria oscilaron entre un 3 y 15 %, dependiendo de la distancia de las instalaciones de procesamiento. Mientras que los valores más bajos de HC se dieron en los pastizales más productivos.

Para evaluar completamente los efectos positivos y negativos de las estrategias de mitigación sobre las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en las cadenas de producción, se utilizaron evaluaciones de ciclo de vida (ECV) para dar cuenta de todos los GEI emitidos desde todas las etapas de la producción ovina, se indica en el trabajo. 

Las emisiones GEI, expresados como equivalentes de dióxido de carbono, CO2-eq, emitidos durante la producción de un producto dado se denomina su huella de carbono (HC), y “permite dar a los productores y consumidores una idea de su contribución al calentamiento global”, señaló Peri.

Sin embargo, la huella de carbono es una faceta de la evaluación del ciclo de vida (ECV) que se enfoca en la emisión de gases de efecto invernadero para un solo producto. El ECV no solo se refiere a productos materiales, como carne o lana, sino también aspectos como los servicios ecosistémicos y la conservación de la biodiversidad del paisaje, “lo cual queda pendiente de evaluar”, señaló Peri.

“La gestión exitosa de las emisiones de GEI del ganado es un desafío importante para las comunidades científica, el sector comercial y quienes son los responsables de definir las políticas”, dijo.

Los resultados de la HC para la producción de cordero y lana del trabajo presentado “ayudan a caracterizar el perfil de emisiones de gases de efecto invernadero de los productos ganaderos en la Patagonia Austral al proporcionar una línea de base para planificar acciones de mitigación”, puntualizó y agregó: “La huella de carbono se perfila como un factor determinante para las transacciones de productos ovinos entre países”.


Huella de carbono de la producción de CORDERO (Kg CO 2 –eq /Kg peso vivo de cordero)

En ese orden, el trabajo alienta a que conocer la HC proporciona un punto de referencia de emisiones contra el cual se pueden establecer objetivos de mitigación y medir el progreso, además de permitir el etiquetado de carbono de los productos alimenticios para informar las decisiones de compra de los consumidores sobre productos sostenibles.

Según señalan los investigadores, la evidencia disponible indica que el etiquetado de HC en la agricultura es una realidad emergente y muchos consumidores evaluados a través de encuestas en los Estados Unidos y la Unión Europea (aproximadamente el 65 %) estaban dispuestos a considerar a la HC de un producto al tomar sus decisiones de compra.

Dadas estas tendencias, “evaluar la HC de la principal industria de carne de cordero y lana orientada a la exportación en la provincia de Santa Cruz es relevante, ya que hasta el momento no había antecedentes en la literatura científica sobre la HC de la producción ovina en la Patagonia”, concluyó Peri.

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