APUNTES CIUDADANOS: LA PLUMA Y LA ESPADA

Opinión 21 de junio de 2020 Por Alejandro Rojo Vivot
Eugenio Modesto de las Mercedes Cambaceres Alais, nos dice Alejandro Rojo Vivot (1), se destacó respecto a otros contemporáneos de su época, aquí un ejemplo de ello. HUMOR, POLÍTICA Y AFINES CCXXII.
Caras y Caretas aviso Yolanda contratapa 3 diciembre 1904

FOTO: ARV. AVISO YOLANDA. CONTRATAPA REVISTA CARAS Y CARETAS. BUENOS AIRES, 3 DE DICIEMBRE DE 1904

“También la comunicación de lo cómico nos proporciona un placer, pero el impulso que a ellas nos lleva no es ya tan imperativo: lo cómico puede ser gozado aisladamente allí donde surge ante nosotros. En cambio, nos vemos obligados a comunicar el chiste”. [2]

 

Sigmund Freud (1856-1939)

 

El argentino Eugenio Modesto de las Mercedes Cambaceres Alais (1843-1889), fue empresario, abogado, político y escritor, destacándose con respecto a sus contemporáneos tanto entre sus detractores como en quienes agotaban las sucesivas ediciones, lo votaron en dos elecciones sucesivas para que ocupara una banca de diputado en el Congreso de la Nación (1870 y 1876). También fue dirigente del tradicionalista y centralista Club El Progreso (1852 y continúa); dieciocho presidentes fueron socios.

Sus cuatro novelas son interesantes documentos históricos referentes al pensamiento y accionar de una parte de la población porteña de su época, aunque también los podemos encontrar en varias provincias; algunas peculiaridades continúan en el Siglo XXI con distintas manifestaciones e intensidad.

En su primera obra de ficción, con varias ediciones, la ironía política y costumbrista es constante por lo que es necesaria una atenta lectura. [3]

“El sentido público parecía haber hecho, por fin justicia de tan triste sire [4] relegándolo al olvido, cuando una combinación de sabia política en la forma, un indecente enjuague en el fondo, hijo de la cobardía de quien no tuvo… calzones para ser hombre y gobernar, volviólo a sacar, en mala hora, del ostracismo en que vivía.

¡Curiosas aberraciones de la naturaleza!

Un ente aborrecido, sin valor, sin talento, sin corazón, ni virtud, dotes que son la tela de los caudillos, rasgos que exaltan a un hombre porque arrastran a los demás, llegó a encarnar, sin embargo, las aspiraciones de una multitud fanatizada en que el sentimiento ahogaba la voz de la razón, en que heridas las fibras generosas del patriotismo con la explotación de la más ruin de las banderas, el localismo egoísta, los ojos no veían, la cabeza no pensaba, el corazón sólo sentía y sentía delirando que ultrajaba a la persona sagrada de la madre, que manoseaba su honra, que encadenaban su libertad, que atentaban a su vida. [5] (…)

La vida del último de los últimos sacrificada por él, vale infinitamente más que la suya.

ʻ¡Y llamas no hay en cielo! ¡Para qué entonces los rayosʼ. [6]

Justicia, vieja inservible, ¿qué hace esa espada en tu mano?

Basta.

En presencia de ciertos hechos que sublevan y de ciertos tipos que calientan, la sangre fluye enardecida al cerebro y se pierde el humor de escribir locuras y pamplinas”. [7] [8]

Cabe recordar que este texto es parte del Acto tercero de una “farsa [9] política en cuatro actos, que condensa el ideal de nuestra republicana existencia. (…) (Es un) republicano cuadro o, lo que es lo mismo, la sangrienta y vergonzosa farsa (…), “que condensa el ideal de nuestra republicana existencia. (10)


[1] Co autor: La transparencia y la democracia en la Justicia en Patagonia. Abogados y Abogadas del Noroeste en Derechos Humanos y Estudios Sociales (ANDHES). (2007). 
[2] Freud, Sigmund. El chiste y su relación con lo inconsciente. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Tomo I. Página 1109. Madrid, España. 1973.
[3] Es necesaria ubicarla en su contexto histórico donde las diferencias políticas partidarias fueron radicalmente distintas y, muchas veces, cargadas de animosidades y divisiones inclusive en las familias y grupos de amigos.
[4] Antigua expresión inglesa de cortesía al monarca; aquí es una fina ironía que busca el efecto de un humorístico desprecio.
[5] Este párrafo es una cabal muestra del pensamiento de una parte de la sociedad de ese entonces que lo podemos encontrar también en bien entrados en el Siglo XXI.
[6] Podría ser una cita del filósofo romano Tito Lucrecio Caro (99 a.C.-55 a.C.) de su obra De la naturaleza de las cosas (Dē rērum natūra).
[7] Tonterías, cuestiones con poca importancia.
[8] Cambaceres, Eugenio. Pot-pourri. Silbidos de un vago. AGEA. Páginas 60 y 61. Barcelona, España. 2001.
[9] Caricatura en la ficción escénica; es un recurso eficiente que casi siempre es humorístico, donde el espectador puede avergonzarse y reírse al mismo tiempo cuando se reconoce en lo que acontece en el escenario.

[10] Cambaceres, Eugenio. Pot-pourri. Silbidos de un vago. Página 54. Barcelona, España. 2001.

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