CARTAS ORGÁNICAS Y LA GENTE ACTUANDO INTELIGENTEMENTE

Las cartas orgánicas son normas locales que contribuyen a la participación de la comunidad mejorando la democracia cotidiana y la institucional como la calidad de vida de los habitantes.

04/04/2024 Alejandro Rojo Vivot - Escritor
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¿DEVOLVERÁN A LOS HABITANTES EL TIEMPO PERDIDO DURANTE VARIOS AÑOS EN ESCUCHAR FALSAS PROMESAS DE LO GASTADO PARA LOGRAR LA IGUALDAD DE GÉNEROS EN LA SOCIEDAD?

De golpe lo embargó el miedo, el terror: con los tiempos que corren, ¡no es bueno que lean papeles como ese! Podían resultare de ello grandes contrariedades”. (1)

 

Alexander Solyenitzin (1918-2008) (2)

 

Las cartas orgánicas son normas locales que contribuyen a la participación de la comunidad mejorando la democracia cotidiana y la institucional como la calidad de vida de los habitantes.

Es dable tener presente que participar es de alguna manera:

 

·                    exponerse públicamente

·                    manifestarse en algún sentido

·                    poner el cuerpo.

 

Quien suponga que hay una única forma y que debe ser siempre permanente y universal sesga en demasía el concepto o pretende amoldar a la participación ciudadana a una visión de una democracia directa absoluta.

¿POR QUÉ NO PARTICIPAN LOS QUE NO PARTICIPAN?

Desde luego que las posibles razones son muy distintas tanto en las circunstancias ya que son actos obligatorios u optativos, más allá que, en los dos casos, algunos argumentos puedan reiterarse en sus implicancias y consecuencias aunque sean bien diferentes tanto en los respectivos impactos como en lo referido a la institucionalidad democrática.

En líneas generales, la falta de participación, en todos los estratos socioeconómicos puede ser por:

 

·                    la anomia en el sentido del descreimiento del cumplimiento individual de las normas o de algunas pues, se supone que, acatarlas en poco o nada contribuirán al mejoramiento de la situación individual y de conjunto; muchas veces está velada con argumentos como: si nadie las obedece…, fueron redactadas por otros, no pasa nada, es imposible incidir, etcétera

·                    el descreimiento en que la suma de votos pesa por lo que importa y mucho cada uno en particular. El derrotismo cívico actúa fuertemente sobre todo en sociedades con altas tasas de corrupción y de impunidad, reelecciones indefinidas, que los negocios y puestos laborales en los tres poderes son para los afiliados, parientes y amigos, etcétera

·                    la desesperación de los que esgrimen como estandarte el sálvese quien pueda, menoscabando las posibilidades de incidir para que existan mejores y equitativas posibilidades de desarrollo general. Entonces, a título de ejemplo, la alternativa es hacer lobby o procurar un beneficio del clientelismo político, aunque las soluciones pronto se agoten y sean necesarias reiterar el camino corto de lo poco o nulo institucional

·                    corporativismo, cuando la búsqueda de satisfacción de demandas sectoriales se desarrolla principalmente a través del accionar de grupos específicos, ya sean cámaras empresariales, colegios profesionales, asociaciones o equivalentes que reúnen minorías sociales, etcétera, desdeñando integrarse a procesos participativos generales que abarquen directa o indirectamente las situaciones de todos y de cada uno en particular. El lobby es una práctica frecuente, muchas veces, con apreciables resultados tanto que en algunos países es una actividad laboral plenamente legal y con reconocimiento social.

Entonces, los que menos tienen, los desorganizados, etcétera, son frecuentemente incapaces de incidir como a los jubilados que en las dos últimas décadas los poderes públicos les sustrajeron su patrimonio aportado oportunamente.

Rara vez existe condena social y las consecuencias legales son irrelevantes para los infractores como podría esperarse si el incumplimiento de las obligaciones cívicas fueran consideradas como una cuestión grave por lo que significan en sí mismas y por el impacto negativo general, sobre todo si se extendieran hasta el punto de disminuir la legitimidad de las decisiones, por caso, en un referéndum, elección de autoridades y representantes, etcétera, donde solamente se haya pronunciado un reducido número de miembros del cuerpo electoral. En tal sentido recordemos que hay países en que el voto es voluntario inclusive para inscribirse en el padrón electoral.

ADEMÁS

Si bien los muy diversos y valiosos aportes producidos por muchas organizaciones ciudadanas especializadas en cuestiones específicas como la megaminería y las que desarrollan sus actividades promoviendo la participación de la población en general, a veces significan fenómenos, en alguna medida, equivalentes a los partidos políticos y la democracia delegativa. Sobre todo las personas proclives a mantenerse alejadas de compromisos sobre asuntos de interés público se autojustifican suponiendo que no es necesaria su atención específica pues ya hay otros que se ocupan al respecto y lo hacen bien. Desde luego que eso está sustentado en una evidente falacia pero que también tiene cierta aceptación social.

Si las agrupaciones especializadas son conducidas de manera personalista contribuirán notoriamente a reafirmar que más allá del enunciado en cuanto al involucramiento de la gente, en definitiva, pareciera que están actuando en nombre de todos como si fueran expresamente delegados para tal fin. Desde luego que el problema bifronte descripto es de difícil resolución y, quizá, la solución esté, en lo inmediato y en corto plazo, por el tránsito en dos andariveles siempre y cuando tiendan, en algún punto de la marcha, a aproximarse buscando instancias integradas o, al menos, de máxima complementariedad. Al respecto Martín Packmann en 2012 apuntó: “La política minera del Estado Argentino se ha transformado, en el último tiempo, en un tema de discusión y miradas contrapuestas. El debate en torno al desarrollo de la actividad minera en la actualidad es de suma importancia por diferentes motivos, entre los que se encuentran cuestiones económicas y de desarrollo, de cuidado del medio ambiente, de participación ciudadana, de calidad de la política pública, entre otras. Pero este debate se ha dado junto con un incremento de la conflictividad que ha sido notorio del 2003 en adelante”. (3)

 

Sobre todo, en contextos particularmente desfavorables a la participación ciudadana, por el ejercicio de políticas que tienden la hegemonía como un valor absoluto incluyendo la posibilidad de reelección indefinida, el menoscabo de los que piensan distinto, cuando existen prácticas que buscan amedrentar o directamente la persecución a todos los que tienen opiniones independientes, el participar como ciudadanos exige además una mayor cuota de valentía.

Esto debe ser también incluido cuando se analizan los niveles de involucramiento de la población en general, desechando suponer el deber cívico está absolutamente desarrollado en todos por igual inclusive en los que, por caso, subsisten con subsidios estatales.

Asimismo es claro que, cuando los tenaces discursos elogian a los que confluyen en las mismas ideas compartiendo, quizá algunos intereses y, sin miramientos, buscan denostar a los demás atribuyéndoles arbitrariamente que no tienen convicciones ni aspiraciones pues piensan y actúan únicamente influidos por los medios de comunicación social, difícilmente la participación ciudadana sea ampliamente bienvenida pues se fomenta la militancia verticalista bajo la conducción de un caudillo omnipresente e infalible, que es el único con capacidad de interpretar a toda la población y el encargado de determinar quiénes son los buenos y quiénes los malos. Esto debe servir también para comprender que buena parte de la población tiende a evitar participar o lo hace en forma endeble y que fácilmente se desalienta como si muchos cambios de problemas graves y arraigados se pueden solucionar, en democracia, con una asamblea popular en una plaza un sábado a la tarde.

 

QUIZÁ

Posiblemente, el accionar de parte de la población para la incidencia en políticas públicas sin el empleo de los institutos de participación ciudadana puede acarrear, entre otras:

 

·                    que se amerite la fuerza referida al número de individuos convocados más que en la calidad de las ideas por lo que, de incidir, pueden ser soluciones endebles, contradictorias con las normas generales vigentes, etcétera, lo que, en definitiva, el impacto puede ser cosmético o, por ejemplo, que luego poco se haga para desarrollarlo y mantenerlo

·                    casi siempre son reactivos a un hecho que ha conmocionado a la opinión pública, lo que significa que tienen capacidad de generación decreciente con relación al acontecimiento que lo desencadenó y si el mismo fue resuelto por las vías institucionales desinfla los argumentos esgrimidos (un secuestro extorsivo y que la policía apresó a los culpables)

·                    al atraer particularmente la atención de muchos medios de comunicación se corre el riesgo de la mediatización del fenómeno con grandes posibilidades de la banalización de la causa originaria

·                    mínimamente construye ciudadanía ya que, básicamente, determinadas personas son proclives en este sentido pues perciben un nivel de protagonismo que difícilmente lo lograrían, por caso, en una Audiencia Pública, Elaboración Colaborativa de Normas, etcétera, ni en sus vidas cotidianas, aunque el mismo sea efímero

·                    en bastantes oportunidades la opinión pública expectante lo aprecia más como acciones de protesta, inconformidad, indignación, etcétera, que pueden generar empatía circunstancial pero pocas veces adhesiones personales suficientes para impactar efectivamente en políticas públicas

·                    eventualmente pueden derivar en hechos violentos de distinta magnitud que rápidamente desacreditan mayoritariamente las causas que le dieron origen

·                    son de alto interés de quienes buscan incidir sin incluirse en los sistemas institucionales democráticos ya sean de representación o de los mecanismos de participación ciudadana, contribuyendo notoriamente a sesgar las decisiones individuales de los que se sumaron originalmente sin poseer segundas intenciones

·                    cuando se inicia o se busca generalizar lo que podría acontecer como resolución extrema luego de haber agotado las múltiples instancias existentes, de fallar se habrá agotado las alternativas institucionales crecientes disminuyendo notoriamente las posibilidades de encausar democráticamente los conflictos.

 

NOTAS Y REFERENCIAS

Alejandro Rojo Vivot, en diversas oportunidades brindó talleres ciudadanos en El Calafate, Provincia de Santa Cruz.

1) Solyenitzin, Alexander. Pabellón de cancerosos. Ercilla. Página 207. Santiago, Chile. 29 de diciembre de 1969.

2) Premio Nobel de Literatura, 1970.

3) Packmann, Martín. Descentralización y política minera: del consenso de Washington a la provincialización de los recursos naturales. Inédito. Buenos Aires, Argentina. 2012.

Por Alejandro Rojo Vivot - Escritor

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