
El Joven Labrador celebró sus 30 años con una jornada cargada de recuerdos y comunidad
Guillermo Pérez LuqueLa jornada festiva comenzó con una kermés escolar llena de juegos, prendas y participación de toda la comunidad educativa.
A partir de las 17:30 comenzó la celebración central, que incluyó distintos momentos religiosos. El obispo Ignacio Medina encabezó la misa, acompañado por el cura párroco de El Calafate, Daniel Mosqueda, y por el padre “Lito” Álvarez, quien durante años fue párroco y apoderado legal del centro educativo, y su presencia generó un clima especial entre quienes lo vieron acompañar los inicios y el crecimiento del proyecto.



En su mensaje, el Obispo Medina habló de “hacer memoria agradecida” y de reconocer a todas las personas que sostuvieron el proyecto desde sus comienzos.
El padre Lito, fiel a su estilo cercano, dejó varios pasajes que generaron sonrisas y emoción en el auditorio. Uno de ellos fue cuando dijo: “Es tan lindo tener a quién agradecerle. Pobre del que dice ‘no le debo nada a nadie’. Todos hemos sido sostenidos, abrazados, iluminados por alguien en la vida.” También recordó que en la misión educativa del Joven Labrador “la semilla siempre fue Jesús”, y que la escuela creció porque muchos entendieron que “ser sembradores y ser sembrados es parte de la misma historia”.
La ceremonia estuvo acompañada por un grupo de músicos y cantantes de la comunidad escolar, que venía ensayando desde hace días. También se presentó el altar confeccionado por Francisco Grilj (actual representante legal y exdirector de la institución), construido en madera de pinotea.

Ofrendas y bendición de la nueva bandera
Uno de los momentos más simbólicos de la celebración fue la presentación de las ofrendas. Los estudiantes acercaron distintos elementos que representaban el trabajo de los talleres, la historia de la escuela y los vínculos construidos en estas tres décadas. Los sacerdotes las recibieron y las colocaron dentro de una valija al pie del altar, como signo del camino recorrido.
Luego se presentó la nueva bandera institucional, creada colectivamente durante todo el año por estudiantes y docentes. La bandera fue bendecida por las autoridades religiosas y se incorporará desde ahora al cuerpo de banderas que representa a la escuela en los actos oficiales.
Reconocimientos y agradecimientos
En el marco de los 30 años, la dirección de la escuela reconoció a personas que formaron parte de distintas etapas. Fueron invitados exdirectivos, docentes, preceptores y la primera trabajadora social de la institución, También se agradeció a las instituciones que hoy integran el Centro Educativo junto al Joven Labrador, al Municipio a través de sus diferentes áreas, a Cáritas, a la representación del Ministerio de Desarrollo Social, a los medios de comunicación, y a empresas y comercios que colaboran durante el año.

Hubo además un mensaje especial para los exalumnos y exalumnas, considerados “el corazón del Joven Labrador”, y que hoy continúan manteniendo vínculos con la institución.
30 acciones por los 30 años
Una parte importante de la celebración fue el repaso de “30 acciones por los 30 años”, un proyecto impulsado por la escuela para devolver a la comunidad el acompañamiento recibido durante estas tres décadas.
Las acciones incluyeron refacciones en la planta estable, jornadas de peluquería solidaria, trabajos en espacios públicos, reparación de juegos y mobiliario de jardines y escuelas, intervenciones ambientales, trabajos conjuntos con Abriendo Caminos y Casa Nazaret, y apoyo a Cáritas.
Además, se anunciaron próximas actividades, como la elaboración de 200 panes dulces por parte del taller de Gastronomía para ser entregados el 8 de diciembre.

El equipo actual, en el centro de la escena
Uno de los momentos más emotivos fue cuando se invitó al frente al equipo completo que actualmente sostiene el funcionamiento diario del Joven Labrador: docentes, profes, personal de maestranza, preceptores, bibliotecarios, equipo de orientación, administrativos y auxiliares. La directora, Lorena Lopopolo, destacó el trabajo cotidiano y el compromiso de todos en un contexto que no siempre es sencillo.
“Tenemos errores, obstáculos y dificultades, pero todo el equipo trabaja pensando en los chicos y chicas, en generar oportunidades reales. El Joven Labrador sigue vivo por el cariño y el reconocimiento de las familias”, expresó frente a la comunidad.
Antes del cierre una de las alumnas mas jovenes de la institución leyó una carta redactada por ella, donde expresó su enorme agradecimiento a todos los que hacen el Joven Labrador

Un cierre familiar
La celebración terminó con el tradicional canto de “Feliz Cumpleaños”, alrededor de una mesa donde varias tortas formaban la frase “Joven Labrador”. Las prepararon los estudiantes del Taller de Pastelería, junto a tortas donadas por la Municipalidad. Fue un cierre sencillo y compartido, muy representativo del espíritu de la institución: comunidad, trabajo y afecto.
Treinta años después de su creación, el Joven Labrador sigue siendo un espacio de formación, contención y oportunidades. Y la jornada del viernes dejó en claro que su historia continúa escribiéndose con la misma convicción: crecer en comunidad.






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