APUNTES CIUDADANO: DE LA IGLESIA, HUMORISTA

Alejandro Rojo Vivot nos da la posibilidad de conocer personajes muy importantes como en la columna de hoy donde el humor es tan importante en lo social y ciudadano. HUMOR, POLÍTICA Y AFINES CDLXXIX.

Opinión01/02/2026 Alejandro Rojo Vivot - Escritor
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Nuestra esperanza de que la técnica del chiste no podía por menos de revelarnos la íntima esencia del mismo nos mueve, ante todo, a investigar la existencia de otros chistes de formación semejante a la del anteriormente examinado. En realidad, no existen muchos chistes de este tipo, más sí lo suficientes para formar un pequeño grupo caracterizado por la formación de una palabra mixta”. (1)

 

Sigmund Freud (1856-1939)

 

Una de las piedras basales del humor español del Siglo XX es la prolífica obra del genial Álvaro de Laiglesia González, que empleó varios seudónimos: “Peribáñez”, “El Condestable Azul” y “Alcaponen”. (1922-1981).

Hoy, al leerlo nuevamente, después de tantas décadas pasadas sumando a otros extraordinarios exponentes, es posible acceder a un magnífico mundo creativo con pocos parangones.

Hay quienes les puede caber haberlo hecho hace tiempo, por lo que en estos aciagos tiempos, al adentrarse serán capaces, a pesar de todo, de reír levantando la vista hacia un horizonte difuso o, muchas veces, sombrío.

En lo personal, hace muchos años de Laiglesia nos acompañó con fruición en nuestros primeros libros atesorados y a comenzar a reflexionar sobre la capacidad humana de reírse.

Es humor literario por excelencia, tan distinto al slapstick ingenuo (humor con caídas y tropiezos).

La ancestral pregunta ¿qué es el humor? continúa sin una única respuesta, pero en el Siglo XXI hemos avanzado bastante al respecto pues ahora sabemos indudablemente que falta mucho para satisfacer el dilema; conocer la vida y obra de los humoristas es un buen camino al efecto, aunque sea muy extenso y lleno de divertidas sorpresas.

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UNA VUELTA DE TUERCA

El destacado dibujante humorístico español Pablo San José García (1926-1998) expresó en una entrevista: “Todo el humor de nuestra picaresca, ácido y tenebroso, ¿no reflejaba la realidad más palpitante de su tiempo? Entre nosotros el humor bondadoso, y no digamos el poético, no tiene nada que hacer en cuanto al consumo general. Si no va contra algo o contra alguien, el auditorio, decepcionado, comenta: ʻ¡Qué tontería!ʼ, o ʻ¡Vaya gansada!”. (2)

A la manera del eximio exponente del renacimiento, (siglos XV y XVI), Nicolás Maquiavelo (1469-1527), más citado que leído, que en 1513 escribió su ensayo con consejos al Príncipe, el multifacético humorista español Álvaro de Laiglesia, (3) realizó otro tanto para un futuro monarca y desde luego para todos sus contemporáneos entusiastas de su obra.

“Alteza:

Procurad no tener fama de gracioso. En la vida se puede tener fama de cualquier cosa; pero de gracioso, nunca. Me diréis: ʻ¿Se puede tener fama de cepillo?ʼ Y yo os responderé: Parece absurdo, pero no hay inconveniente en tener fama de cepillo. Pero de gracioso, insisto, sí. Es peligrosísimo, no sólo en vuestra elevada esfera social, sino en todas. Yo tuve un amigo que tenía fama de gracioso y murió de hambre por eso mismo. Era un señor sano y robusto, os lo aseguro, que masticaba sin el menor esfuerzo los granillos de las uvas. Era un hombre feliz, puedo jurarlo si lo creéis necesario. Pues bien: una sola vez contó un chiste de mucha risa, y la gente empezó a decir que era muy gracioso. (…)

¿Se da cuenta Vuestra Alteza de lo peligroso que resulta tener fama de gracioso? (…)

¿Comprende ahora Vuestra Alteza por qué jamás debe adquirir fama de gracioso? Por mi parte, ya estáis prevenidos. Y ya sabéis que príncipe prevenido, vale por dos”. (4)

TAMBIÉN

Tal lo sintetizado por Félix Cepriá (Tebeosfera, 2008): “Álvaro de Laiglesia González Labarga, fue escritor y director de la revista satírica española ʽLa Codornizʼ 1941 a 1978, imprimiéndole su destacada inventiva a “La revista más audaz para el lector más inteligente”, que existió incluyendo la punitoria censura: 1973 y 1975, por Manuel Fraga Iribarne (1922-2012). La norma fue recién modificada por el Real Decreto-Ley 24/1977.

Comenzó a escribir con humor a los 14 años de edad en “Unidad” y en “Fotos”; luego llegó a ser el subdirector de la publicación infantil “Flecha” (Barcelona, 1937 y 1938). Trabajó intensamente hasta su inesperado fallecimiento.

Un año después, ya como autor a tiempo completo se desempeñó como Redactor en Jefe en el semanario “La Ametralladora” (1937-1941), 100.000 ejemplares durante la Guerra Civil Española, fundado por el excelente humorista y dramaturgo Miguel Mihura Santos (1905-1977).

En Cuba trabajó unos meses en “Diario de la Marina”, antes que lo hiciera Fidel Alejandro Castro Ruz (1926-2016) en su juventud, sin imaginar las décadas posteriores, que continúa, la vigencia por la fuerza de las armas del gobierno autocrático sustentado en empleados públicos militarizados, una vez derrocado el nefasto dictador sargento Rubén Zaldívar que, a partir de 1939, se llamó Fulgencio Batista y Zaldívar.

Luego, por un breve tiempo, trabajó en el vespertino “Informaciones” (1922-1983) a propuesta de su Director Víctor de la Serna y Espina (1896-1958). Editó 90.000 ejemplares; fue cambiando su línea editorial.

Fue un autor notablemente prolífico y disruptivo en muchos aspectos. Su dominio del idioma es muy destacable, sin caer nunca en los insondables laberintos de la banalidad de la falsa o innecesaria erudición.

Nunca buscó el degradante beneplácito obsecuente ni lo políticamente correcto de los políticos incorrectos. Probablemente, si viviera en la actualidad revisaría algunas expresiones y decisiones personales, pero aquí recordamos sin juzgar que ya es mucho.

Su divisa podría haber sido: Humor, sin ofender ni agraviar.

Todos sus libros fueron exitosos, muchos superando las diez ediciones en Planeta, Barcelona. Por caso “Tocata ja”, en el primer trimestre logró cinco de 3.300 ejemplares cada una (cuatro en octubre y una en diciembre).

Sus títulos son humorísticos, superando las 200 páginas cada uno; principalmente reunieron artículos publicados; a veces son historias de sus entrañables personajes como “Mapi” que integran una serie de cuatro libros.

Según la fuente consultada la cantidad total varía pero en todos los casos superan los treinta.

“Un náufrago en la sopa” (1944), “Todos los ombligos son redondos” (1956), “El baúl de los cadáveres” (1948), “La gallina de los huevos de plomo” (1950), “Se prohíbe llorar” (1953), “Sólo se mueren los tontos” (1954), “Dios le ampare, imbécil” (1955), “Más allá de tus narices” (1958), “¡Qué bien huelen las señoras!” (1958), “En el cielo no hay almejas” (1959), “Te quiero, bestia” (1960), “Una pierna de repuesto” (1960), “Los pecados provinciales” (1961), “Tú también naciste desnudito” (1961), “Tachado por la censura” (1962), “Yo soy Fulana de Tal” (1963), “Libertad de risa” (1963), “Mundo, Demonio y Pescado” (1964), “Con amor y sin vergüenza” (1964), “Fulanita y sus menganos” (1965), “Racionales, pero animales” (1966), “Concierto en Sí amor” (1967), “Cada Juan tiene su Don” (1967), “El baúl de los cadáveres” (1967), “Los que se fueron a la porra” (1957), “Se busca rey en buen estado” (1968), Cuéntaselo a tu tía” (1969), “Nene, caca” (1969), “Réquiem por una furcia” (1970), “Mejorando lo presente” (1971), “Medio muerto nada más” (1971), “El sexy Mandamiento” (1971), “Tocata en ja” (1972), “Listo el que lo lea” (1973), “Libertad de risa” (1973), “Es usted un mamífero” (1974), “Réquiem por una furcia” (1974), “Una larga y cálida meada (1975), “Cuatro patas para un sueño” (1975), “El sobrino de Dios” (1976), “Tierra cachonda” (1977), “Se levanta la tapa de los sexos” (1978), “Más allá de tus narices”, (1978) “Los hijos de Pu” (1979), “Morir con las medias puestas” (1980), “Mamá, teta” (1981), “Todos los ombligos son redondos” (1982).

En su póstuma creación “La Codorniz sin jaula” (1981) su hija Beatriz apuntó en Prólogo post mortem: “Mi padre era elegante, desprendido, guapo, y de buena familia, y supo aprovechar al máximo esa distancia hacia lo cotidiano que impone la buena educación. Tengo para mí que, gracias a todo eso, y a su talento, a su capacidad de trabajo, a su falta de pereza, a Fernando Perdiguero y quizá un poco a su sentido del humor, pudo sacar a la calle La Codorniz durante treinta y tantos años. Lo hizo sin tomarse demasiado a pecho la lucha diaria contra la censura, pero sobre todo la lucha contra aquellos infinitos matices del gris que impregnaban el ambiente”.

Todos los tomos publicados por Planeta están engalanados con geniales sobrecubiertas a todo color del prolífero y multipremiado dramaturgo, humorista gráfico y periodista, primer marqués de Daroca Ángel Antonio Mingote Barrachina (1919-2012), miembro pleno de la Real Academia Española, doctor honoris causa por la Universidad de Alcalá de Henares y por la Universidad Rey Juan Carlos, más conocido como Mingote lo que encierra sí mismo una humorada.

En varias oportunidades, también colaboró exitosamente con textos que fueron emitidos por la Televisión Española.

SU PENSAMIENTO SOBRE EL HUMOR

A nuestro entender, es poco conocida aún por especialistas, la inteligente entrevista de Pedro Rodríguez al autor y directivo periodístico que aquí nos ocupa, donde detalla su perspectiva con respecto al humor como a su ejercicio, sumando su perspectiva de varias otras cuestiones: guerra, divorcio, política, libertad, noticias falsas, respeto y valorización de la diversidad humana, la Academia, etcétera. Reflejan su época que, muy probablemente, hoy en día varios aspectos habrían variado o los hubiera mantenido en su fuero íntimo.

Es un documento de real valía que agrega valor a la bibliografía atinente y a la comprensión del fenómeno de “La Codorniz” mediante el periodismo gráfico impreso durante tres extensas décadas.

“A MODO DE EPÍLOGO: Álvaro de Laiglesia, en serio

BONJOUR, TRISTESS…

Lo primero que verá usted será el lápiz rojo, al alcance de la mano, sobre la mesa desnuda.

Por lo demás, permítaseme decirles que son ustedes unos ingenuos: nadie se ríe en Claudio Coello, 46, cuarto a la derecha, ni hay cascabeles, ni una voz fuera de su sitio. A lo mejor tiene que ser así: el suelo, viejo y crujiente; la luz escasa; los sillones, negros; los visillos, inmaculados; el timbre, como el de los juzgados. Al otro lado de la de los visillos, hay señores encorvados sobre tableros, como en el saloncito de una pensión de primera, todo confort, trato hogareño. Como un viejo laboratorio de sangres. Por cierto, ¿cómo está usted, señor De Laiglesia? (5)

-Muy bien, gracias. Muy satisfecho de ser el director más antiguo de Madrid. Llevo más de veintiocho años dirigiendo el mismo periódico, y soy el decano. Batir marcas siempre es divertido.

Luego, te cuenta lo del tocólogo aquel de treinta años que se tenía el pelo de blanco y se hacía el reumático para que las señoras se desnudan sin complejos. Pero no nos vamos a reír ni una sola vez. A lo mejor, tiene que ser así: sin un sola codorniz en el despacho de frailuno; con todos los libros detrás, alineados como señoras gordas con faja; con su insufrible voz caliente; luchando por dejar de Cela, Dalí; pidiendo con la mirada que no le pida ʽboutadesʼ (comentario ingenioso), como las baronesas a la hora de los postres; este sagrado niño viejo que lleva veintiocho años enseñando el Corán al viejo y sagrado país… Por cierto: ¿de qué presume ahora señor De Laiglesia?

Ya se lo he dicho. Presumo de ser el Decano. Por lo demás, estoy contento de la vida. Estoy empezando mi libro número treinta y cinco, tengo todas mis ideas intactas, y calculo llegar a los sesenta o setenta libros. No creo en el escritor de una obrita. Creo que, para quedar, el escritor ha de ser más caudaloso, como Victor Hugo, Balzac o Shakespeare.

-Pero las comparaciones son odiosas, ¿verdad?

-Efectivamente. Ellos eran mucho más viejos que yo.

Naturalmente, ha avisado que no nos moleste nadie…

TACHADO POR LA CENSURA

-¿Quién está detrás de La Codorniz, Álvaro?

-Por el hecho de ser humorista, uno ha de ser independiente. Mi empresa nunca me ha atizado ni presionado. Un humorista no puede ser monárquico, ni republicano, ni falangista. Uno ha de estar por encima de todo, en una nube rosada, jamás tormentosa, observando lo que ocurre. La prueba de esa independencia es que la revista sigue en pleno vigor y que su director no ha cambiado. Han cambiado los directores de los periódicos, han cambiado los ministros, y yo podía haber caído con un grupo. Pero no ha sido así.

-¿Cuál fue el peor trago, Álvaro?

-Los mayores problemas fueron siempre técnicos. (…) Pegas de otro tipo, también son de aquella época: cuando los censores me tachaban la palabra hígado, porque decían que era de mal gusto; cuando me echaron abajo una foto de un indio diciéndome ʽque se parecía a Jesucristo. Pero yo no he presumido de eso. En el país ha habido siempre una corriente de bulos sobre La Codorniz que nunca quise desmentir porque era una publicidad muy eficaz. A La Codorniz le atribuyen portadas y chistes que jamás publicó ni quiso publicar. Aquello de ʽEl cojín es a una equis, como…ʼ. Ciertos partes meteorológicos, ciertos chistes chocarreros, lo del huevo de Colón, y otras muchas cosas llenas de ingenuidad y estupidez… De todas formas, yo calculo que en veintiocho años, habré tenido medio centenar de multas. Y en esos últimos tiempo, nada importante.

-¿Lo de los Ministerios suscritos, me lo creo?

- Sí. Créaselo. O, por lo menos, que lean la revista. Por algo es la más audaz, para el lector más inteligente. Parece lógico que la lean los políticos. Pero ni en caso que hubiera las mayores libertades, yo convertiría en una revista politizada. El humor está por encima de la política.

-Pero eso es curioso. ¿Por qué todos los periódicos hemos politizado a los humoristas?

-Allá los periódicos. Allá las exigencias de la prensa diaria. Para ser un buen humorista, uno ha de ser un poco de todo. Yo soy un poco falangista porque, efectivamente, creo en una España faldicorta y alegre. Soy un poco comunista, porque me parece monstruoso que los derechos de los grandes escritores prescriban a los cincuenta años de su muerte y, en cambio, las fincas se hereden por los siglos de los siglos. Soy un poco monárquico, porque me gustan las buenas maneras y besar la mano a las señoras. Soy un poco republicano, porque es muy simpático que los tenderos puedan llegar a ministros. Soy un poco demócrata, porque me divierte que los problemas se puedan resolver con votaciones…O sea, que el humorista tiene que tomar esos poquitos, lo mejor de cada sistema. Ahora, La Codorniz es la única revista de humor ʽpuroʼ de Europa. En Italia se hizo puro con Mussolini, porque no se podía hacer humor político.

-¿Qué fue lo más gordo que publicó, Álvaro?

-Hombre; lo más gordo, no sé. El mayor disgusto me lo dio aquella parodia que hicimos de Arriba. Ahora no hubiera pasado nada; pero, en aquella época, había temas intocables. De verdad que el país ha evolucionado mucho. De cualquier forma, el miedo al humor de La Codorniz que hubo en aquellos años, me pareció siempre excesivo. Yo hubiera llegado, con mi equipo, un poco más lejos, si no hubiera habido una Cesura que nos lo impedía. El humor no puede hacer daño. Hay que tomarlo como un bálsamo que cura, y no como un abrasivo. En Francia, En Inglaterra, en Alemania, no hay límites para el humor; porque saben que el humor no derriba regímenes ni maleduca al pueblo.

-En conjunto, ¿los censores se les dan mejor que las señoras?

-Los censores no se le dan bien a nadie. Tenemos que hacernos más tolerantes en este país. Yo recuerdo, estando en Copenhague, que iba paseando frente al Palacio Real. Y de pronto, salió del palacio un coche en el que iba el rey Federico IX, que se dirigía a la ciudad a hacer compras. A comprarse calcetines o crema de afeitar. Bueno, pues muy bien. Y, en cambio, recuerdo que fui a Málaga a pasar una Semana Santa, y estaba la carretera llena de policías porque se movía un ministro. Estos pequeños endiosamientos no son normales a nivel europeo. Tenemos que irnos acostumbrarnos a considerar a los políticos como unos funcionarios, más o menos bien pagos, que se ocupan, más o menos bien, de administrar nuestros intereses. Pero aquí aún seguimos gritando: ʽYo soy don Fulano de Talʼ... De verdad que tenemos que aprender a reírnos de nosotros mismos.

LOS QUE SE FUERON A LA PORRA

-¿Usted no ha notado, Álvaro, que el país parece que tiene menos ganas de reírse?

-Si no las tiene, debe sacárselas de alguna parte. Porque los problemas los tienen en todos los países. Serán más ricos que nosotros, pero tienen buenos problemas. Los que tenemos que ir haciendo aquí es organizar la oposición. Yo creo que la gran solución del país, es la creación del partido ʽOposʼ.

-¿El qué…?

-El ʽOposʼ, apócope de ʽOposiciónʼ. No, no es ningún chiste. En Inglaterra tienen organizada su Oposición, de tal manera que un partido está en Poder, y el resto en el ʽOposʼ. Yo digo que aquí hay unos cuantos españoles en el Poder, y el resto está en el Querer. Bueno. Con el ʽOposʼ cabría el contraste de pareceres. Parte del país sería ʽOposʼ, y sería la manera de establecer un diálogo. Para jugar al frontón hay que tener una pared, porque si no los pelotazos, como ocurre ahora, se pierden en el mar. El ʽOposʼ sería un sistema de sístole y diástole para establecer el equilibrio. O sea que sería la pared del sistema. Y los señores en el Poder, al cesar, pasarían al ʽOposʼ. Y así… Y conste que le llamo ʽOposʼ porque ʽOposiciónʼ es tan largo…

-Bueno, bien. Pero el español, Álvaro, ¿no sigue siendo bajito y con muy mala uva?

-Es que la vida en los países que todavía son pobres, y para comprender al nuestro basta verlo desde el aires prescindiendo del cinturón costero, es más dura. Nuestros problemas han sido de pedazo de pan hasta no hace mucho. Otros países tienen problemas de televisor y así tienen el humor más suave. Pero yo no creo que el español sea bajito y con mala leche de por sí, sino por las condiciones de vida que ha tenido. Además, la generación actual toma mucha leche y muchas vitaminas.

-¿El país ha pagado los servicios prestados a los humoristas?

-Al humorista no se le debe nada. Yo no aspiro a tener ʽmensajeʼ. Yo me limito a contar lo que veo. No somos apóstoles de nadie, ni devotos de nadie. No hacemos daño. Yo no opero los tumores de la sociedad: les pongo, simplemente, un calmante. Ni siquiera en una determinada época fuimos los que podíamos criticar al sistema. Criticábamos a la vida. Ahora me dicen que en la Universidad se lee menos La Codorniz.

-¿Rusia siendo culpable, Álvaro?

-Culpables somos todos. ¿Cuántos movimientos que combatieron contra esto y contra lo otro, están ahora al lado de esto y de lo otro? Ni Rusia es culpable, ni Estados Unidos son culpables. Usted y yo somos tan culpables como Mao, porque entre todos hemos creado un mundo en el que han podido proliferar tipos peligrosos.

-¿Peo no se ha arrepentido de haber estado en la División Azul?

-Bueno; ya lo he explicado alguna vez que fui a Rusia porque estaba enamorado de una mujer eslava. También, porque aquella era una gran aventura europea para un muchacho de 18 años. Pero yo, fundamentalmente, fui porque quise ver a una persona que estaba cerca de allí, pero no la encontré.

-¿No ha pasado factura?

-No, en absoluto. Ni siquiera me he puesto las medallas que gané.

-Al final, los de su generación, ¿se fueron a la porra políticamente?

-Verdaderamente, no tenemos muchas cosas de las que podemos presumir. Pero es que los ideales andan por todo el mundo de capa caída. Me gustaba José Antonio por lo que decía de las ʽcostras inútilesʼ que habrían de caer. Puede que a esta civilización la salve no una edificación nueva, sino la que se consiga construir con los cascotes que hemos ido dejando en el campo de batalla. Una piedra aquí, otra reliquia allí, un recuerdo de un sistema nuevo. De todas formas, la verdad es que yo no participé en las inquietudes políticas de mi generación. Creo también que hemos hecho muy poco en todos los campos. La prueba es que la gente importante, ahora con cuarenta años y pico, no sobra. Sobran los dedos de un pie, que son más pequeños, para contar a los cuarentones importantes. Pero no me haga usted responsable. Yo veo ahora que los jóvenes no saben lo que quieren, y que acabarán tomando esos cascotes que les hemos dejado para construir algo.

SE PROHÍBE LLORAR

-Bien. ¿Por qué le preocupan tanto las furcias? (Prostitutas. Vulgar. Peyorativo.).

-No me preocupan. Me parecen un tipo humano interesante. Me ha preocupado una furcia: ʽMapiʼ; pero ya la he dejado casada y tranquila en mi cuarto libro sobre su vida.

-Pues se han acabado las furcias con lo Love Story… (Exitosa novela de 1970, del profesor universitario y escritor estadounidense Erich Wolf Segal. 1937-2010).

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-Eso fue un fenómeno literario incomprensible. Love Story fue y sigue siendo malísima. Yo la leí en inglés y no tiene ningún valor. La Sagan es mucho mejor, sin que la Sagan sea gran cosa. Por lo menos tiene buen lenguaje y situaciones con picardía. La única explicación que le encuentro al fenómeno Love Story, fue su propaganda masiva. Yo, si fuera editor, no la hubiera admitido jamás. Hubiese metido la pata, claro.

-¿No será que la gente tiene unas ganas de llorar tremendas?

-A la gente lo que le sobran son ocasiones para llorar. Yo no creo que la gente sea tan estúpida como para volver al género romanticoide.

-Pues Nixon dice que lloró a moco tendido…

-Sería por los problemas del Vietnam, porque la novelita es una majadería de campeonato. No está ni siquiera a la altura de un serial de emisora de provincias, ya no digo la emisora nacional. Ni siquiera en la emisora de Bollullos (varias aldeas dispersas) del Jiloca (Comarca rural de Aragón), si la hubiese, se hubieran atrevido a quedar dignamente con las porteras locales radiando una cosa así. (“La emisora del Valle del Jiloca, dirigida por José Luis Campos, lidera la información desde el medio rural”, según El Heraldo de Aragón, del 5 de febrero de 2025; fundado en 1895). Porque toda la gracia de Love Story está en que el muchachito le llama ʽson of a bitchʼ a su padre, y que la muchachita dice mucho ʽmierda de toroʼ. Ni siquiera ʽmierda secasʼ. Fíjese usted si Camilo José Cela edita su ʽSan Camiloʼ) en Estados Unidos sobre esa base. Se hincha. (Cela: Marqués de Iria Flavia desde 1996, miembro de la Real Academia Española, Premio Príncipe de Asturias de las Letras, 1987, Premio Nobel de Literatura 1989 y Premio Cervantes 1995).

-No me negará usted que morirse de leucemia en las páginas finales, es tristísimo…

-Pues Margarita Gautier (cortesana) (La dama de las camelias, 1848, de Alexandre Dumas (hijo). 1824-1895) se moría más dignamente de tuberculosis, sin decir tanta chorrada. Ni siquiera decía ʽmierda de toroʼ. (Injusto. Mentira).

-¿Por qué presume usted de ʽplay boyʼ?

-No; no presumo. Yo trabajo mucho, y para ser ʽplay boyʼ hay que tener mucho dinero y ser más joven que yo. A ʽMapiʼ le hice decir una vez: el ʽplay boy, o sea el joven que juega, acaba convirtiéndose en ʽpay manʼ, o sea el hombre que paga. Lo que pasa es que yo he jugado mucho a hacer frases, a la ʽboutadeʼ, (descalificación a una expresión pretendidamente inteligente) a decir bobadas. Pero yo no soy así.

-Naturalmente, usted es partidario del divorcio.

-Sí, claro. Además, vamos progresando en ese sentido. En el último censo, ya le dejan a uno poner ʽSolteroʼ, ʽCasadoʼ, ʽViudoʼ o ʽSeparadoʼ. En esto del divorcio, ya debemos pensar con la cabeza.

-Pues en Italia, ya ve, no se quiere divorciar nadie…

-Eso será lo que dice Televisión Española… Y si no quieren mejor para ellos. Lo que creo yo es que la mejor fórmula para mantener la estabilidad y la seguridad de un matrimonio, es la libertad de poder dejarlo. Cuando marido y mujer saben aquello ya no hay quien lo rompa, ocurre que las señoras se ponen gordas; y se dan cremas; y reciben al marido con bigudíes (ruleros). Y los maridos se van de juerga porque saben que aquello no hay quien lo mueva. Los matrimonios se hacen las mayores charradas mutuas porque la situación no tiene remedio. Los novios y los amantes se cuidan¸ se hacen regalos porque quieren conservar el amor y saben que se puede romper. Luego del matrimonio, ni regalos ni nada. Bigudíes, a engordar, y a cremas en la cara…

-¿Por qué habla usted con esa voz? ¿Es que quiere entrar en la Academia?

-Hablo con esta voz porque no tengo otra. Si no tengo voz de marica, y usted perdone, ¿qué le voy hacer? También Caruso, y Monserrat Caballé, estarán muy contentos con su voz… Y además no aspiro a la Academia. Por lo menos no tengo ninguna prisa.

-Pero en el fondo, lo que le gustaría ser sería ejecutivo del desarrollo, ¿no?

-No, tampoco. Se me dan muy bien las matemáticas, e incluso la gramática. No sé muy bien lo que es un participio pasado, ni cuál es el logaritmo de pi.

-Bien. ¿Cómo será La Codorniz en la Monarquía, Álvaro?

-Igual que siempre, siempre que siga dirigida por mí. Si La Codorniz resultara aburrida, sería porque el país es aburrido. Yo voy errante con el país Lo que sí espero es que la Nueva Monarquía sepa ennoblecer a sus artistas, como lo hacen en Inglaterra. Yo llevo veintiocho años dirigiendo el mismo periódico y nadie me ha dado un cintajo. Parece como si el sistema sólo condecorara a los funcionarios. Eso de que Agatha Christie sea ʽLady Agathaʼ, y que le den medallas a ʽLos Beatlesʼ que han llenado las arcas del Imperio Británico, es hermoso. ¿Cuántos artistas, y escritores españoles, pueden aspirar a eso?... A mi, en definitiva, me preocupa lo que a todos mis compatriotas: el futuro. Que nuestra nueva fórmula del futuro sea joven y comprensiva. Usted les pregunta a los jóvenes: ʽ¿Qué es lo que queréis?ʼ Y sólo saben responder: ʽEsto no nos gustaʼ. Entonces no van a tener más remedio que ir al campo de batalla e ir recogiendo los cascotes para construir algo. Porque en Francia tampoco tienen idea, ni fórmulas nuevas. En Inglaterra están cambiando de época y hay una desorientación tremenda. En Suecia creen que su socialismo está fallando. Estados Unidos, no digamos. En Rusia se enfrentan con una juventud que empieza a decir que ʽnoʼ, porque ya está harta de decir que ʽsíʼ. Y ya no basta con llamar ʽ´fósilesʼ a los padres. Si no valen estas estructuras, habrá que hacer otras. Pero yo, Álvaro de Laiglesia, no soy político. Afortunadamente para mí y para el humor español contemporáneo”. (6)

 

OTRA OPINIÓN

“Mihura, De Laiglesia... tenían una capacidad de vivir, de reírse, de pensar, de entrar en todos los debates, que ya no tenemos hoy. En la España nacional, en la España de la posguerra, había censura, pero ahora la censura es autoimpuesta», reflexiona Herreros, que pide que apunte un titular: ʽEl problema es que ahora la gente no se sabe reír. Ahora sólo hay problemas, muertos, preocupaciones...ʼ. (…)

Álvaro de Laiglesia colaboró con Mihura en “El caso de la mujer asesinadita” (1946), una obra de teatro en tres actos que hoy sería impensable no solo publicar, sino también representar. «Daba igual lo que dijera, aunque decía grandes verdades, pero las decía con tal convicción, era un hombre que le ponía tanto énfasis a lo que decía, que le escuchabas. Recreaba las palabras, que se le salían por los ojos, y hablaba con una vitalidad que te comía”. (7)

 

UNA SEMBLANZA

“Hoy quiero traer a colación a don Álvaro de Laiglesia, el que fuera director de La Codorniz durante treinta y tres años, un fenómeno inaudito en la prensa de nuestro país, y todavía más si hablamos de la prensa humorística, con dictadura incluida. En aquella mítica revista colaboraron muchos escritores y humoristas gráficos de primera línea, aunque, desde la perspectiva actual, su producción haya perdido fuelle. No obstante, y según opinión de Chumy Chúmez, ʽtodo el humor gráfico de los últimos tiempos procede de los antiguos colaboradores de La Codorniz. Los que están renaciendo últimamente son sus nietosʼ. Pero Chumy murió hace más de una década y yo no tengo ni idea de lo que sucede ahora en los quioscos.

Si me cito hoy con Álvaro de Laiglesia es porque ha caído en mis manos la reedición de ʽLa Codorniz sin jaulaʼ (2012), un librito que escribió nuestro autor en 1980, al poco de abandonar la dirección de la revista. En sus páginas, el humorista explica lo que ocurría en La Codorniz cuando él era el director. Con este fin, hace un recuento de las vicisitudes y palos que sufrió la revista a manos de la censura y que culminaron con sendos cierres gubernativos en 1973 y 1975, a cargo de Manuel Fraga. En aquellos años, La Codorniz alcanzaba una tirada semanal de cien mil ejemplares (o más) y cada suspensión de cuatro meses significaba un grave quebranto para su propietario (el conde de Godó) y para su plantilla de colaboradores, que se quedaba sin ingresos.

La Codorniz sin jaula fue el último libro de Álvaro de Laiglesia (escribió más de cuarenta) y también su despedida literaria del mundo de los vivos, pues moriría unos meses después, de forma inesperada, súbita y sin dolor, en Manchester, a los 59 años de edad. La muerte, disfrazada de trombosis, le atacó por la espalda y Álvaro de Laiglesia se desplomó sobre la mesa de un bar sin mediar palabra”. (8)

 

NOTAS Y REFERENCIAS

1) Freud, Sigmund. El chiste y su relación con lo inconsciente. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Tomo I. Página 1036. Madrid, España. 1973.

2) Girones, José Manuel. La política española entre el rumor y el humor. Ediciones Nauta. Páginas 378 y 379. Barcelona, España. 1974.

3) Durante 33 años (1944-1977) fue además director de la revista humorística “La Codorniz” (1941-1978).

4) Laiglesia, Álvaro de. Los pecados provinciales. Editorial Planeta. 8ª edición. Páginas 322 y 323. Barcelona, España. Marzo de 1976.

5) La preposición de antepuesta al apellido indica origen familiar, lugar de nacimiento, antecedente nobiliario, etcétera; a veces es escrito incorrectamente con mayúscula como en este caso y otros similares.

Vale recordar al talentoso novelista y periodista inglés Daniel Foe (1659/1661-1731), firmó anteponiendo “De” a su apellido buscando resaltarlo nobiliariamente según la costumbre de su época; otros compraron títulos generando significativos ingresos a la Corona que, sobre todo, sabía gastar y nunca trabajar.

6) Laiglesia, Álvaro de. Tocata en “ja”. Editorial Planeta. Sexta edición. Páginas 291 hasta 302. Barcelona, España. Diciembre de 1972.

7) Herreros, Enrique. En María Serrano. Los cien años de Álvaro de Laiglesia, el más audaz para el lector más inteligente. El Debate. Madrid, España. 9 de septiembre de 2022.

8) Montaner, Pere. Álvaro de Laiglesia, humorista y seductor. La Charca Literaria. 20 de mayo de 2016.

Por Alejandro Rojo Vivot - Escritor

 

 

 

 

 

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