Cygnus: la escuela de ballet clásico de una bailarina formada en El Calafate

Natalia Vicini, bailarina y profesora de danza clásica, compartió su presente al frente de la escuela Cygnus y su profundo vínculo con la ciudad que, asegura, la “adoptó” hace más de dos décadas. Formada en la localidad y con un recorrido que combina tradición y renovación, hoy dirige un espacio abierto a alumnos de todas las edades, que viene creciendo y ganando presencia en distintas exposiciones y actos locales, incluida su reciente participación en la Peatonal Cultural que acompaña la  Fiesta Nacional del Lago.
Entrevistas22/02/2026Hector LaraHector Lara

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“Hace más de 20 años que vivo en Calafate, desde el 2003. Yo siento como que me adoptó el lugar porque en un momento quise irme a vivir de nuevo a Buenos Aires y volví”, expresó Vicini, dejando en claro que su sentido de pertenencia se construyó con el tiempo, comenta Natalia en ENTRAMANDO por FM Dimensión.

Su formación profesional está respaldada por el profesorado del Conservatorio Fracassi, una institución que funciona desde 1901 en Buenos Aires y que hoy tiene sedes en distintos puntos del país. “El contacto con ese conservatorio comenzó acá en Calafate, con María Marta Viceconte, que es mi profesora de siempre. Yo estudié con ella, entonces este conservatorio viene todos los meses de noviembre y toma exámenes”, explicó. Además, destacó que la institución no solo evalúa danza, sino también otras disciplinas artísticas, incluso con exámenes en El Chaltén.

Su relación con el movimiento comenzó desde la infancia. “Bailé desde siempre. Cuando era chiquita, terminábamos de cenar y yo hacía como un show para mi familia, hacía coreografías y se las mostraba a mi mamá, mi papá y mi hermana”, recordó. En Buenos Aires tomó clases vinculadas a la música pop y practicó hándbol y gimnasia artística, pero fue ya instalada en El Calafate cuando retomó la danza de manera más sistemática.

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Tras finalizar el secundario y luego de un regreso a la capital, volvió a la localidad y tomó clases de contemporáneo con otra referente de la danza en la localidad, Silvia Pugni. “Me enteré que estaba esta clase de danza clásica y María Marta me invitó. En el 2011 empecé como sin querer danza clásica, porque quería retomar contemporáneo”, contó. Sin embargo, fue el ballet el que terminó conquistándola por completo. Y en los últimos años estuvo ejerciendo como docente en la Academia de Danza V&V.

“La danza clásica tiene una estructura que se sostiene desde hace cientos de años y está acompañada de toda la historia, de los ballets, de la vestimenta. Es un gran todo que compone a la danza clásica, fuera de lo que es la técnica y bailar”, señaló. En contraste, explicó que “la danza contemporánea es como una ruptura de la técnica del ballet clásico; no por eso es más fácil, porque tiene muchos giros, entradas al piso y saltos”.

Sobre la experiencia de bailar en espacios no convencionales, como la reciente Peatonal Cultural en el marco de la Fiesta Nacional del Lago, reflexionó: “Bailar en la calle no es el contexto de la danza clásica. Ayer mis alumnas y yo bailamos en zapatillas de media punta, no en puntas. El piso tiene que ser liso, preferentemente de madera flotante, para cuidar el cuerpo porque se salta mucho”. En ese sentido, valoró que en la ciudad existan espacios adecuados como el teatro del Centro Cultural y el de la Sala LibelulaSur, aunque remarcó la importancia de adaptar el trabajo cuando no se cuenta con el piso ideal.

Vicini también explicó que cada detalle en el ballet tiene un sentido técnico y estético. Desde el clásico rodete “parte de la anatomía del cuerpo para acompañar los giros y los saltos”, hasta el tutú plato, que “tiene que ver con la dinámica del giro”, todo conforma un conjunto que aporta prolijidad y línea. “Las manos parecen plumas pero en realidad estás haciendo fuerza. Tenés que separar las escápulas para hacer la posición preparatoria, primera, segunda. Hay escuela rusa, francesa, italiana… y vos ves una bailarina caminando por la calle y te das cuenta”, describió.

En cuanto a la indumentaria, explicó que existe un proceso similar al de otras disciplinas: “Cuando somos chiquitas bailamos y rendimos los exámenes con colores claros, rosa bebé, y después se va pasando a la malla negra, como en artes marciales cuando cambian de cinturón”. También destacó el componente simbólico del tutú en la infancia: “Tiene mucho que ver con las historias donde las niñas se representan como princesas o figuras empoderadas. Viene de ahí, mucho Frozen también”.

Cygnus, su proyecto independiente, funciona en un espacio acondicionado en su casa, con grupos reducidos. “Doy clases a grupos de cinco a siete nenas chiquitas hasta los 8 años. También hay clases de adultos. Tengo un ambiente súper cuidado para que estén cómodas”, explicó. Las clases para niñas de 4 a 10 años se dictan luego de las 17 horas, y también hay horarios por la mañana.

“Yo armo mis clases pensando en que yo voy a ser la alumna. Me gustaría que me encantaría volver a la siguiente clase, como me pasaba cuando era chica”. Esa filosofía, aseguró, le permitió consolidar actualmente un grupo de 30 estudiantes. “Estoy muy agradecida por eso”.

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Entre los objetivos de la escuela se encuentran tanto las presentaciones académicas como la participación en eventos comunitarios. “Vamos a hacer dos obras este año, la primera en abril. Ahí el público va directamente a ver danza clásica. Pero un objetivo igual de importante es participar en la mayor cantidad de eventos municipales y actos patrios”, indicó. Para Vicini, estas experiencias son fundamentales: “Es la forma de aprender a bailar con público y lo vamos a seguir haciendo cada vez que nos inviten”.

Tras cada presentación, genera espacios de diálogo con sus alumnas. “Les pregunto qué sienten cuando bailan. A veces suben con vergüenza, pero cuando empiezan a bailar se les pasa. Esos espacios donde pueden hablar de sus emociones son súper importantes”, destacó.

El nombre de la escuela también nace de su inspiración local. “Estoy súper enamorada de esta ciudad que me adoptó, de la flora, la fauna, de la naturaleza y me inspiré en los cisnes, que son un símbolo de la danza clásica. Entonces de ahí sale el nombre Cygnus”, explicó, reforzando la conexión entre naturaleza y arte que atraviesa su proyecto.

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Para quienes deseen sumarse, Vicini informó que pueden contactarse a traves del instagram de la escuela (@balletcygnus) y consultar sobre las clases de lunes a viernes en distintos horarios, en este espacio que continúa creciendo combinando disciplina, sensibilidad artística y fuerte arraigo en la comunidad.

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